25/2/17

México: Un Gramsci para nuestro tiempo

Miguel Concha

La crisis en México tiene varias dimensiones. Comprender la problemática económica, la decadencia política, la explotación de los trabajadores, la invasión de los territorios indígenas y campesinos, la violación sistemática de los derechos humanos, la militarización de la seguridad, etcétera, requiere de un análisis crítico de la sociedad. También es necesario un compromiso político y una praxis con la diversidad de grupos con los que ésta se estructura, en el contexto de la organización ciudadana. México se encuentra en el momento preciso para restructurar su política económica interna y reorganizar su lugar en la política económica externa.

El proyecto no depende sólo de las grandes estructuras económicas, ni de la política de profesión, sino de la participación política de las y los ciudadanos mexicanos, como ya lo había señalado Antonio Gramsci en su momento histórico. En su libro La modernidad de Gramsci. Política y humanismo, publicado por el Centro de Estudios Sociales Antonio Gramsci AC, el doctor Francisco Piñón ofrece una lectura del pensamiento gramsciano, que pueda dar a nuestros tiempos de crisis una perspectiva humanista. En él expone el pensamiento del filósofo italiano desde su propio contexto histórico-social; es decir, no sólo busca exponer su pensamiento, sino sobre todo lo material, lo humano del pensador mismo, pues, como señala Piñón, la labor de Nino no fue sólo la de recrear la mera teoría marxista, sino la de responder desde un punto de vista crítico a la transformación de su presente; aquél atado al pasado europeo, al de la tradición clásica griega, medieval y renacentista.

15/2/17

Gramsci y los movimientos populares como intelectuales colectivos

◆ Apuntes para repensar los procesos formativos y la praxis emancipatoria en Nuestra América

Hernán Ouviña

A modo de Introducción: descolonizar nuestra matriz epistémica

Dentro de la tradición de experiencias inscritas en perspectivas emancipatorias, en las últimas décadas diversos movimientos populares han planteado un tipo de construcción que se define por intentar desde ahora producir transformaciones a partir de sus propias prácticas de lucha, que anticipen en el presente -o “prefiguren”- la nueva sociedad a la que aspiran. Teniendo en cuenta el complejo panorama de mutación epocal y de crisis civilizatoria que estamos viviendo en la región, e incluso a nivel planetario, consideramos que estos movimientos se han logrado constituir como actores colectivos de peso, que edifican nuevas relaciones sociales en los territorios que habitan, a la par que instalan en la agenda pública determinadas reivindicaciones y demandas, aunque sin integrarse ni subsumirse a las estructuras estatales, sino con el propósito de tensionar esa misma institucionalidad en pos de su democratización sustancial. Más allá de los matices y especificidades de cada uno de estos movimientos y organizaciones de base, en todos los casos estamos en presencia de una praxis colectiva que aspira a la creación y expansión de formas anticipatorias, que apuntan a construir espacios y prácticas de emancipación que -a pesar de enmarcarse en el seno mismo del capitalismo- constituyen gérmenes de la sociedad del mañana. A lo largo del presente artículo, apelaremos a ciertos conceptos formulados por el marxista italiano Antonio Gramsci, para dar cuenta precisamente de aquellos proyectos formativos y pedagógico-políticos desplegados por estos movimientos, en su lucha por la transformación radical de la sociedad.

Gramsci o Laclau? I dilemmi di ‘Podemos’

Carlo Formenti

Fra qualche giorno all’arena coperta di Vistalegre (Madrid), Podemos celebrerà la sua seconda assemblea generale, un evento che potrebbe segnare una svolta importante nella vita di questa formazione politica che rappresenta a tutt’oggi l’unica sinistra del Vecchio Continente in grado di competere alla pari con l’establishment neoliberale. Nel mio ultimo libro (“La variante populista”, DeriveApprodi) ho indicato in Podemos il più importante esempio europeo (accostandolo alle rivoluzioni bolivariane in America Latina e al movimento nato attorno alla candidatura di Sanders negli Stati Uniti) del tentativo di cavalcare a sinistra l’onda populista che in tutto il mondo si sta sollevando come reazione alle devastazioni sociali, civili ed economiche provocate da decenni di regime neoliberista.

7/2/17

Gramsci e la Russia sovietica: il materialismo storico e la critica del populismo

Domenico Losurdo
1. «Collettivismo della miseria, della sofferenza»
Com’è noto, la rivoluzione che tiene a battesimo la Russia sovietica e che, contro ogni aspettativa, si verifica in un paese non compreso tra quelli capitalistici più avanzati, è salutata da Gramsci come la «rivoluzione contro Il capitale». Nel farsi beffe del mecanicismo evoluzionistico della Seconda Internazionale, il testo pubblicato su «Avanti!» del 24 dicembre 1917 non esita a prendere le distanze dalle «incrostazioni positivistiche e naturalistiche» presenti anche «in Marx». Sì, «i fatti hanno superato le ideologie», e dunque non è la rivoluzione d’Ottobre che deve presentarsi dinanzi ai custodi del «marxismo» al fine di ottenere la legittimazione; è la teoria di Marx che dev’essere ripensata e approfondita alla luce della svolta storica verificatasi in Russia1. Non c’è dubbio, memorabile è l’inizio di questo articolo, ma ciò non è un motivo per perdere di vista il seguito, che non è meno significativo. Quali saranno le conseguenze della vittoria dei bolscevichi in un paese relativamente arretrato e per di più stremato dalla guerra?: