9/12/16

Hegemonía: Gramsci, Togliatti, Laclau

Toni Negri

El discurso de Laclau representa para mí una variante neo-kantiana de lo que se podría definir como socialismo post-soviético. Ya en la época de la II Internacional el enfoque neo-kantiano funcionó como aproximación crítica en relación al marxismo: el marxismo no era considerado el enemigo, sino que la aproximación crítica, más bien, intentó sujetarlo y, en cierto modo, neutralizarlo. El ataque estaba dirigido contra el realismo político y la ontología de la lucha de clases. La mediación epistemológica consistía, entonces, en ese uso y abuso del trascendentalismo kantiano. Mutatis mutandis, esto es lo que me parece también, si nos situamos en época post-soviética, la línea de pensamiento de Laclau, considerada en su movimiento. Permítanme ser claro, aquí no se discute el revisionismo en general, a veces útil, a veces insoportable. Se discute el esfuerzo teórico y político de Laclau, en la época post-soviética, para confrontarlo con la contemporaneidad.

Carácter excepcional en el mundo actual de la concepción de la política en Antonio Gramsci

Antonio Gramsci
✆ Stephen Alcorn
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No existe, afirmas, "una fuerza social cultural que debilite el enemigo de clase, en esa suma cero que es toda sociedad de clases. Apenas existe por tanto fuerza real que respalde los proyectos y propuestas que llevan a las instituciones políticas quienes se dicen servidores representantes de los subalternos". Y por ello, concluyes, sus propuestas tienen pies de barro. Mis preguntas: 1. ¿Por qué hablas de subalternos? 2. ¿Hablas sólo de España o de qué otros países? 3. El "se dicen" me hace pensar en que no crees que los que citas -¿quiénes son?- sean realmente representantes de los subalternos. 4. Apenas existe como fuerza real, afirmas. ¿Y los sindicatos, las asociaciones, los colectivos populares, los grupos de base? ¿Eso no es nada? De hecho, tú mismo hablas, en la nota 13, de la existencia de un ethos alternativo, de la constitución de un "popolo comunista".
Cuando escribí esto estaba pensando en España, en nuestra experiencia de los últimos 40 años. Pero este asunto es universalizable, como mínimo a Europa; si se quiere, a la que conocemos, la Europa "mercado común". Una Europa subalterna, esto es, cuya ciudadanía, fuerzas sociales y organizaciones son partidarias del statu quo.