17/8/16

Antonio Gramsci: un digno militante marxista-leninista

Alfredo Ponce

Dos cosas hacen levantar este artículo sobre el camarada Antonio Gramsci: 1) desmentir su desvinculación con el Marxismo-Leninismo (alentados por los académicos trotskistas); y 2) desmitificar una supuesta “convicción humanista” absoluta que rechaza la violencia revolucionaria. Para aprovechar estos planteamientos, le sumaremos otra importante cuestión, la construcción del Hombre Nuevo.
El movimiento reformista europeo ‒que nunca nada ha conquistado y mucho menos ha organizado‒, necesitó referentes para echar andar sus pretensiones al abandonar el marxismo-leninismo (desde las primeras décadas del siglo XX) asegurando que con la violencia revolucionaria a nada se podía llegar. Negaron la lucha de clases y legitimaron los artilugios y mecanismos de la democracia burguesa como única vía para alcanzar el Poder.