12/5/16

Gramsci, 'la otra mirada'

El pensamiento gramsciano es la prueba del algodón del elitismo español, cuando la nueva lógica del capitalismo moviliza la esfera cultural de un modo inaudito

Germán Cano   /   Se ha definido a Gramsci como "genoma" de nuestro tiempo, pero hoy su figura, en primer lugar, es algo así como el desfiladero necesario por el que ha de pasar cualquier reflexión o práctica política que sea fiel a la tradición emancipatoria y a la vez consciente de las derrotas de la Izquierda histórica a lo largo del siglo pasado. Vázquez Montalbán acertó en llamarle la "otra mirada" de una tradición, la plebeya, subalterna, que va más allá de la Izquierda y sus delirios escatológicos.

Como sismólogo hipersensible de los corrimientos de tierra de su tiempo --el fascismo--, él advirtió de la necesidad de complementar --no sustituir-- la lectura economicista acerca de las situaciones de crisis con la disputa cultural en torno a la significación social de los problemas. En la medida en que Gramsci es la encrucijada en la que esta larga tradición emancipatoria toma consciencia de sus bloqueos y se abre a un terreno de reflexión históricamente nuevo, más permeable a los movimientos sociales, es hoy el horizonte insuperable de cualquier proyecto político de transformación que sea modesto y realista.