28/4/16

Antonio Gramsci, un pensamiento para nuestro siglo

Sowelu    /   El pensamiento de Gramsci es fuente para quienes luchan contra el capitalismo y la dominación en el mundo. Su aporte a la causa de los pueblos, en contra del capitalismo y del fascismo y la potencia de su pensamiento quedó plasmado en la frase del fiscal al juez, al culminar su requisitoria: “¡Tenemos que impedir que este cerebro funcione durante veinte años!”. Fracasaron en su intento; el creador de los Cuadernos de la Cárcel es herramienta indispensable para entender la actualidad y el cambio de época que vivimos…
La Gran Política y la política pequeña
La obra de Gramsci debe ser estudiada en su relación con la política, la cual reconoce como actividad dominante. La acción política es expresión de la praxis que históricamente se manifiesta como economía y filosofía en su proyección presente y futura. La política refleja las tendencias del desarrollo del bloque histórico, en el cual el grupo dominante, estimulado por su prestigio económico, impone su cultura, ideología y organiza la sociedad. Los sectores dominantes buscan los mecanismos para mermar la resistencia y contar con el consenso de los gobernados.

A 79 años de su muerte, Gramsci retratado por un amigo trotskista

El 27 de abril fue el aniversario de la muerte de Antonio Gramsci (1891-1937). Reproducimos extractos de un texto de Pietro Tresso en su homenaje, traducido por primera vez al castellano.

Juan Dal Maso   /    Pietro Tresso (1893/1943), alias Blasco, fue expulsado del Partido Comunista de Italia por “trotskista” en 1930, mientras Gramsci estaba preso. Estuvo entre los fundadores de la Nueva Oposición italiana. Participó de la fundación de la Cuarta Internacional en 1938, de la reorganización del trotskismo francés durante la Segunda Guerra Mundial y de la Resistencia a la ocupación nazi. Al día de hoy sigue siendo objeto de polémica si fue asesinado por los stalinistas o las fuerzas de ocupación.

Este texto, publicado en francés en La Lutte Ouvrière N° 44, el 14 de mayo de 1937, tiene la limitación de que el autor desconocía las elaboraciones de Gramsci en sus Cuadernos de la Cárcel. Asimismo, distintos investigadores han señalado que la relación entre Gramsci y Togliatti no se había roto abiertamente como pensaba Pietro Tresso. Sin embargo, se trata de un documento histórico de gran valor, porque muestra la lectura sobre Gramsci de los trotskistas italianos que lo habían conocido (o por lo menos su principal referente), antes de la Segunda Guerra Mundial.