23/2/16

Revolución pasiva y “nuevo conformismo” en Gramsci desde Trotsky

Leon Trotsky ✆ A.d 
El período de entreguerras se caracterizó porque Inglaterra ya no podía ejercer su antiguo rol hegemónico, y porque Estados Unidos no estaba aún en condiciones de ejercer esa hegemonía. La primera guerra mundial, en palabras de Joshua, puso en evidencia estas contradicciones, y la segunda, las resolvió [1]. En ese marco se dan los debates convergentes y divergentes entre León Trotsky y Antonio Gramsci, ambos teóricos revolucionarios, en ese entonces, de la Tercera Internacional.
En el artículo de la revista Estrategia Internacional, Emilio Albamonte y Manolo Romano [2], resaltan que el primer punto de encuentro entre ambos revolucionarios es que destacan el rol de Estados Unidos como nueva potencia mundial ante la declinante hegemonía de Inglaterra, compartiendo como punto de partida un mismo punto de vista metodológico. Ambos hacen especial hincapié en la ley de la productividad del trabajo. Para León Trotsky ésta es importante por la forma superior que le dio Estados Unidos, expresada en la producción en cadena, estandarizada o en masa. Era el “americanismo” del que habla Antonio Gramsci: los nuevos métodos de trabajo, un nuevo modo de vivir, pensar y sentir. “El paso del viejo individualismo económico a la economía planificada” [3].