21/2/16

Intelectuales tradicionales e intelectuales orgánicos — La imposibilidad de continuidad existencial y vital entre ambos

Antonio Gramsci
✆ Tullio Pericoli 
Horacio González   /   A Manguel [*] le gustaría que le digan intelectual tradicional. Así lo deduzco del fragmento de El viajero, la torre y la larva, en el que comenta a Gramsci con gran propiedad. Los intelectuales tradicionales –dice– “se muestran como individuos autónomos, independientes, parte de un linaje ininterrumpido por los conflictos y los levantamientos sociales”. Es una muy buena interpretación, que comparto, aunque creo que no se ajusta estrictamente a lo que quiso decir Gramsci. Supongo que el encarcelado italiano apuntaba a un tipo  de superación del intelectual tradicional –vinculado a la Iglesia, a la vida campesina, a las infinitas variante del universalismo abstracto–, que progresivamente iba a ser superado por el “intelectual orgánico”, que durante mucho tiempo, en la lengua repetidora de muchos lectores de Gramsci, significó la culminación de un proceso social triunfante, de carácter industrializador o modernizador, de fuerte tonalidad laica. No obstante, creo que Gramsci –no tuve tiempo para verificarlo entre mis libros desordenados– no veía como una categoría histórica válida ese carácter “ininterrumpido” que ahora le atribuye Manguel. Es que quien interrumpe al “tradicional”, en los hechos, aunque nunca de una manera clara, es el “intelectual orgánico” a través de andamios culturales operados por personas con calificaciones específicas, técnicos, periodistas, escritores partidarios o “a la búsqueda del burgués”, etc., que cumplían funciones de estabilización de un sentido cultural “hegemónico”.

Reedición de ‘Antonio Gramsci. Vida de un Revolucionario’, de Giuseppe Fiori

Jordi Coromiras i Julián   |   Es normal que en nuestra época emerjan de la nada muchos personajes históricos que creíamos olvidados. La manía de muchos necrofans por conmemorar muchos aniversarios sin redondeces es una de las causas. La otra, igualmente lamentable, surge de la ignorancia, que suele ser muy atrevida. En enero de 2013 una activista del 15-M fue llamada a declarar por la Brigada de delitos tecnológicos por publicar tuits que enaltecían la violencia. Entre ellos estaban algunos que eran citas literales de Antonio Gramsci, quien de la noche a la mañana devino uno de los trending topic más surrealistas que se recuerden en nuestro país, que ya es decir. Ahora [la editorial] Capitán Swing recupera la biografía del líder y teórico comunista italiano que escribiera en los años sesenta su compatriota Giuseppe Fiori. Algunos han criticado que el texto elegido sea tan añejo cuando existe mucha bibliografía que revisita la vida y obra del sardo desde perspectivas más contemporáneas, pero el valor de la obra reside en trazar un perfil biográfico muy concreto sin ninguna voluntad hagiográfica. Un clásico cuando se habla de Gramsci, siempre muy alabado y víctima -por el corrosivo paso del tiempo- de su propia brillantez, hasta el punto de olvidarse de la magnitud de su trayectoria.