29/12/16

Egemonia e pedagogia. Una critica delle interpretazioni di Gramsci

Massimo Baldacci

L’interesse pedagogico per il pensiero di Gramsci ha conosciuto una svolta circa mezzo secolo fa. Difatti, nel Convegno di Studi gramsciani di Cagliari, del 1967 1, sono presenti due sezioni a tematizzazione pedagogica: Educazione e Scuola in Gramsci (con una relazione di Borghi e interventi di Bertoni Jovine, Lombardi, Masucco Costa, Dentice di Accadia); Il problema dell’educazione e l’organizzazione della cultura, con relazioni di Manacorda, Lombardi e Vasoli.
Antonio Gramsci
✆ Duilio Di Giacomo 

Inoltre, sempre nel 1967, per i tipi degli Editori Riuniti, esce una ponderosa antologia del pensiero di Gramsci intitolata La formazione dell’uomo. Si tratta di una capillare raccolta degli scritti gramsciani inerenti alle questioni formative e scolastiche, a partire da quelli giovanili fino alle Lettere e ai Quaderni. La raccolta è preceduta da un’ampia introduzione del curatore, Giovanni Urbani, intitolata Egemonia e pedagogia nel pensiero di A. Gramsci. In essa l’autore propone un’organica interpretazione del pensiero di Gramsci, nella quale situa il «centro di annodamento di tutta la complessa problematica gramsciana» 2 nel concetto d’egemonia, e legge perciò la sua pedagogia in connessione con tale centro, dichiarando fin dall’inizio come «non sia possibile intendere lo speciale interesse che Gramsci mostra per i problemi della pedagogia […], né le soluzioni che prospetta sulla “questione scolastica”, se non si riconducono l’uno e le altre al problema politico» 3.

20/12/16

Perry Anderson, Gramsci y la Hegemonía

Perry Anderson
Juan Dal Maso

En el número 100 de New Left Review, publicado en julio/agosto de este año, Perry Anderson dedica un artículo a la valoración de la obra de los que considera los principales herederos de Gramsci: Stuart Hall, Ernesto Laclau, Ranajit Guha y Giovanni Arrighi. El artículo, titulado “The Heirs of Gramsci” , es sumamente interesante para retomar el debate sobre la cuestión de la hegemonía en el pensamiento de Gramsci, concepto cuyos alcances exploraron y ampliaron en distintos modos los autores elegidos y que fuera también objeto de análisis del propio Anderson en Las antinomias de Antonio Gramsci, publicado hace 40 años 1.

De Stuart Hall destaca sus análisis de la crisis del consenso post-bélico en el Reino Unido, la impotencia del viejo laborismo para entenderse con nuevos actores sociales y culturales y el surgimiento de la hegemonía neoliberal, criticando su escaso énfasis en la cuestión “nacional” (según Anderson, mejor considerados por Tom Nairn) y su posición ante el surgimiento del “nuevo laborismo” de Tony Blair.

14/12/16

Gramsci según Gramsci, y Gramsci según Podemos

Ramón Vargas-Machuca Ortega
Antonio Gramsci ✆ Raúl Arias 
I. El Gramsci histórico: ¿Biografía o hagiografía?
En 1966, el sello Laterza publicaba por primera vez el libro que origina estos comentarios. Escrito por el periodista Giuseppe Fiori, este retrato biográfico de la figura de Antonio Gramsci tuvo bastante impacto y popularidad en la Italia de aquel momento. De un lado, difundía de manera atractiva el conocimiento de la personalidad del más notable de los fundadores del Partido Comunista Italiano. De otro, alimentaba la polémica abierta entre la ortodoxia comunista y algunos influyentes miembros del partido, como Pietro Ingrao, que reivindicaban el derecho a disentir en una organización tan jerárquica. A comienzos de esa misma década se había producido en el seno del Partido Comunista de España un debate entre el grupo dirigente en torno a Santiago Carrillo, anclado a una visión más arcaica, y quienes postulaban una visión más actualizada de la realidad española. En el caso español, el desenlace de la polémica fue la expulsión de quienes encabezaban dentro del partido la posición renovadora: Fernando Claudín, Jorge Semprún y Javier Pradera. Se explica que la editorial Península publicara entonces el libro de Fiori, que Jordi Solé Tura tradujo al castellano en 1968. La figura de Gramsci evocaba libertad de pensamiento, autenticidad y fortaleza.

9/12/16

Hegemonía: Gramsci, Togliatti, Laclau

Toni Negri

El discurso de Laclau representa para mí una variante neo-kantiana de lo que se podría definir como socialismo post-soviético. Ya en la época de la II Internacional el enfoque neo-kantiano funcionó como aproximación crítica en relación al marxismo: el marxismo no era considerado el enemigo, sino que la aproximación crítica, más bien, intentó sujetarlo y, en cierto modo, neutralizarlo. El ataque estaba dirigido contra el realismo político y la ontología de la lucha de clases. La mediación epistemológica consistía, entonces, en ese uso y abuso del trascendentalismo kantiano. Mutatis mutandis, esto es lo que me parece también, si nos situamos en época post-soviética, la línea de pensamiento de Laclau, considerada en su movimiento. Permítanme ser claro, aquí no se discute el revisionismo en general, a veces útil, a veces insoportable. Se discute el esfuerzo teórico y político de Laclau, en la época post-soviética, para confrontarlo con la contemporaneidad.

Carácter excepcional en el mundo actual de la concepción de la política en Antonio Gramsci

Antonio Gramsci
✆ Stephen Alcorn
Salvador López Arnal entrevista a Joaquín Miras Albarrán
No existe, afirmas, "una fuerza social cultural que debilite el enemigo de clase, en esa suma cero que es toda sociedad de clases. Apenas existe por tanto fuerza real que respalde los proyectos y propuestas que llevan a las instituciones políticas quienes se dicen servidores representantes de los subalternos". Y por ello, concluyes, sus propuestas tienen pies de barro. Mis preguntas: 1. ¿Por qué hablas de subalternos? 2. ¿Hablas sólo de España o de qué otros países? 3. El "se dicen" me hace pensar en que no crees que los que citas -¿quiénes son?- sean realmente representantes de los subalternos. 4. Apenas existe como fuerza real, afirmas. ¿Y los sindicatos, las asociaciones, los colectivos populares, los grupos de base? ¿Eso no es nada? De hecho, tú mismo hablas, en la nota 13, de la existencia de un ethos alternativo, de la constitución de un "popolo comunista".
Cuando escribí esto estaba pensando en España, en nuestra experiencia de los últimos 40 años. Pero este asunto es universalizable, como mínimo a Europa; si se quiere, a la que conocemos, la Europa "mercado común". Una Europa subalterna, esto es, cuya ciudadanía, fuerzas sociales y organizaciones son partidarias del statu quo.