24/5/15

Hegemonía y Bloque Histórico

El aspecto esencial de la hegemonía de la clase dirigente reside en su monopolio intelectual
Para Gramsci, el terreno esencial de la lucha contra la clase dirigente se sitúa en la sociedad civil

Ernesto Ortiz Diego   |   El análisis del bloque histórico como relación entre dos movimientos dicotómicos (estructura-superestructura y sociedad civil-sociedad política) muestra la importancia de la sociedad civil en el seno del bloque histórico. Esta importancia la volvemos a encontrar en la traducción política de esta noción: la hegemonía.  Antes de los Cuadernos la noción de hegemonía apenas si aparece en la literatura marxista. No obstante, el mismo Gramsci rechaza la paternidad de este concepto a la vez que subraya su importancia. Gramsci reconoce como deudor a Lenin quien comenzó a teorizar sobre gegemoniya (hegemonía). De ahí que sea conveniente examinar el origen de esta noción de hegemonía antes de analizar los desarrollos esenciales que Gramsci le consagra en los Cuadernos.

Por una política de la verdad | La tarea de la izquierda no es la de adaptarse al sentido común sino cambiarlo

► Gramsci siempre fue un defensor radical de la verdad en política, y además con independencia de las consecuencias que pudiera conllevar
Gramsci advertía que “la mentira y la falsificación sólo producen castillos en el aire que otras mentiras y otras falsificaciones harán decaer"

Alberto Garzón Espinosa & José Sarrión   |   Si preguntamos por la calle a los viandantes si están de acuerdo con la expresión “los políticos son unos mentirosos”, es probable que obtengamos una generalizada respuesta afirmativa. Mucho más, si cabe, en estos tiempos en los que las cloacas del sistema han emergido a la superficie y los casos destapados de corrupción se suceden sin parar. Al fin y al cabo, se puede mentir para ganar votos o se puede mentir para enriquecerse, sea con dinero público o con dinero privado en forma de sobornos y favores. No obstante, todo ello opera en el mismo ámbito: el de la falsedad o en el de la no-verdad. La pregunta es, ¿estamos condenados a una política de la mentira?