9/5/15

Crisis orgánica y hegemonía neoliberal

Las crisis orgánicas son acontecimientos que nos permiten profundizar en las relaciones entre la esfera política y la económica
José Luis Villacañas   |   La categoría de “crisis orgánica” es el núcleo de la filosofía, de la praxis y de la historia de Antonio Gramsci. Para explicarla, necesitamos algunos otros conceptos que constituyen la geografía teórica del pensador italiano. Ante todo, son relevantes los conceptos de revolución activa y nación política, básicos para entender la hegemonía y las ilusiones burguesas. La Revolución francesa, como revolución nacional típica, aunque se enfrentaba a una crisis política de largas raíces, se produjo en convergencia con una crisis económica y fiscal inaplazable. El colapso verdadero concernía a la imposibilidad de desplegar la forma capitalista bajo un régimen de omnipotencia absolutista que obedecía a otros tiempos históricos y que disponía de una capacidad fiscal extractiva obstaculizadora. Ajustando el tiempo histórico del Estado y del capitalismo, la Revolución hizo que durante una época, se pensase que la forma política nacional era la adecuada a la economía nacional burguesa. Sin duda, la miopía de la época respecto de sí misma consistió en considerar a la clase burguesa –el Tercer Estado, que diría Sieyès– como la clase nacional total, frente a la que no habría alteridad. Los intereses políticos y económicos de esa clase fueron durante un tiempo los de la nación entera. Sectores campesinos y artesanales se integraron como elementos subalternos de su hegemonía. La dominación burguesa fue legítima por un tiempo porque ayudó a realizar los intereses históricos de los sectores populares.

Iñigo Errejón y la ‘revolución pasiva’ del 78 [en España]

El pasado 17 de abril se presentaba ‘La Circular’, la revista del Instituto 25 de Mayo impulsado por Podemos y dirigido por su número dos, Iñigo Errejón. Una nueva publicación que seguro va a servir para conocer mejor en qué consiste “la apertura plebeya y constituyente” de la que hablan los dirigentes del nuevo partido y cuáles son sus fundamentos teórico-políticos.
Santiago Lupe   |   El primer número arranca con una nota central de Errejón, que lleva por título Crisis de régimen y hegemonía. El artículo explica las razones de la crisis del Régimen del 78: sus orígenes, sus éxitos y las raíces de la quiebra del consenso de la Transición. No profundiza en plantear el cómo y con qué superarlo, pero es muy clarificador de a qué se refieren los ideólogos de Podemos cuando hablan de revolución democrática.

Errejón se cuestiona hasta qué punto la Transición puede ser considerada como una “revolución pasiva”. Acude a una categoría gramsciana con un significado ambivalente. El marxista italiano la empleó para procesos tan diversos como la unificación italiana, el advenimiento de la república de Weimar, el desarrollo del americanismo-fordismo en EEUU durante la primera posguerra o incluso se la llegó a plantear para analizar el fascismo de Mussolini y su intento de crear un nuevo consenso social reaccionario. Sin embargo en ningún caso Gramsci consideró a ninguno de estos tres procesos como equivalentes.