8/4/15

Gramsci en Detroit

Jorge Fuentes Morúa 
“… Es digno de hacer notar cómo los industriales (especialmente Ford) se han interesado por las relaciones sexuales entre sus dependientes y, en general, por la instalación de sus familias; las apariencias de “puritanismo” que asumió este interés (como en el caso del prohibicionismo) no debe conducimos a error; la verdad es que no puede desarrollarse el nuevo tipo de hombre exigido por la racionalización de la producción y del trabajo, mientras el instinto sexual no haya sido regulado de acuerdo con esta racionalización, no haya sido él también racionalizado.” – Antonio Gramsci, Americanismo y fordismo
La consigna: subordinar el cuerpo sin olvidar el alma

El capitalismo contemporáneo, atraviesa por una aguda crisis que pareciera estar decidida a ser insuperable. Por ello, los aparatos gubernamentales, nacionales y trasnacionales, mediante sus mejores representantes, empeñan afanosamente sus mejores esfuerzos en diseñar políticas capaces de enderezar el atrofiado sistema capitalista. La vasta producción teórica, científica e ideológica, de estos administradores de la crisis mundial capitalista, no se ha limitado al diseño de políticas económicas en sentido restringido, ya que han comprendido la necesidad de penetrar de manera explícita en todos los filamentos de la vida social, incluso en los más delicados e inadvertidos. Por ello, puede afirmarse que la reestructuración capitalista en curso, no restringe su iniciativa al “campo económico“, haciendo dejar sentir su impulso en todas las esferas de la vida social.