31/12/15

Antonio Gramsci: Odio el año nuevo. Quiero que cada mañana sea para mí año nuevo

Antonio Gramsci ✆ Saverio Montella
Antonio Gramsci   |   Cada mañana, cuando me despierto otra vez bajo el manto del cielo, siento que es para mí año nuevo. De ahí que odie esos año-nuevos de fecha fija que convierten la vida y el espíritu humano en un asunto comercial con sus consumos y su balance y previsión de gastos e ingresos de la vieja y nueva gestión.

Estos balances hacen perder el sentido de continuidad de la vida y del espíritu. Se acaba creyendo que de verdad entre un año y otro hay una solución de continuidad y que empieza una nueva historia, y se hacen buenos propósitos y se lamentan los despropósitos, etc., etc. Es un mal propio de las fechas. Dicen que la cronología es la osamenta de la historia; puede ser. Pero también conviene reconocer que son cuatro o cinco las fechas fundamentales, que toda persona tiene bien presente en su cerebro, que han representado malas pasadas. También están los año-nuevos. El año nuevo de la historia romana, o el de la Edad Media, o el de la Edad Moderna. Y se han vuelto tan presentes que a veces nos sorprendemos a nosotros mismos pensando que la vida en Italia empezó en el año 752, y que 1192 y 1490 son como unas montañas que la humanidad superó de repente para encontrarse en un nuevo mundo, para entrar en una nueva vida. 

23/12/15

Reflexiones desde la universidad — Presencia de Antonio Gramsci en México

Luchas en México
✆ José Chávez Morado
Víctor Flores Olea   |   En días pasados, tuve la suerte de que me hiciera una entrevista el estudiante de postgrado Aldo Guevara, quien realiza en el CEIICH de la UNAM una investigación que debe resultar extraordinariamente interesante. El objetivo de la entrevista fue el de discutir algunas cuestiones relacionadas con la presencia en México de Antonio Gramsci, el gran pensador marxista y uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano. Una de las conclusiones más obvias del intercambio es el de la muy frágil presencia de Gramsci en México en las décadas de los 60, 70 y 80, tal vez en esta última ya con una presencia mucho mayor, hasta el punto de que las ideas básicas del pensador italiano habían penetrado probablemente hasta la dirección del Partido Comunista Mexicano, y que no fueron ajenas a su conversión que lo acercaba al eurocomunismo, y a su posterior disolución.

La coyuntura que abrió las puertas a este encuentro fue que escribí en la Revista de la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1959, dos textos alusivos a Gramsci. El primero fue un artículo en que presentaba a Gramsci sobre todo a partir de algunas ideas suyas sobre “el Príncipe de Maquiavelo”, a quien considera, por una serie de razones, como un antecedente y hasta un predecesor de los partidos políticos de la actualidad. Por supuesto, tal es una cuestión que debía debatirse a fondo, ya que hoy “los partidos políticos” han modificado sustancialmente su función y significado políticos. Por supuesto, en ese artículo trató también de poner de relieve la importancia que Antonio Gramsci, atribuye a los intelectuales y a la cultura en la formación histórica de las sociedades y en su estructura y orientación política.

8/12/15

O Renascimento Milagroso de Antonio Gramsci

“A verdade é que as chances de sucesso de uma revolução socialista não têm outra medida que o próprio sucesso” — Antonio Gramsci (1891-1937), referindo-se à Revolução de Outubro

Robert Bösch   /   No mais tardar com o desaparecimento da URSS da cena política mundial, também o que se costumava chamar de “teoria marxista” perdeu de vez toda e qualquer relevância social. Até as variantes mais esclarecidas do marxismo tinham a União Soviética senão como socialista, ao menos como uma formação social “pós” ou “não-capitalista”. Sua ruína catastrófica selou também o veredito sobre a esquerda até aqui existente e seu conceito de teoria. Nesse contexto, não se pode deixar de admirar o ainda relativamente amplo interesse por Antonio Gramsci. Não é fácil compreender porque um pensador que viu como sua tarefa “traduzir para o italiano” as experiências da Revolução de Outubro  (Zamis 1980, p. 327), e para quem Lenin era “o maior teórico moderno” do marxismo (Perspektiven 1988, p. 6), não é tratado como um cachorro morto. 

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 Italiano
De fato, o renascimento desse revolucionário fracassado do tempo da III Internacional causa surpresa, se temos em mente que não apenas a esquerda, mas também a direita teórica descobriu para si esse “clássico marxista”. Se Gramsci já era popular desde a década de 70 em um determinado espectro da esquerda acadêmica, que se agrupava na Alemanha Ocidental sobretudo em torno da revista Argument, já em 1977 o teórico da nouvelle droit francesa, Alain de Benoist, escreveu um livro em que adaptava a seu modo o pensamento de Gramsci.