18/11/15

Antonio Gramsci y Raymond Aron nos ayudan a comprender la guerra y el terror en Francia

◆ Dix chasseurs français ont largué 20 bombes sur le fief de l’Etat islamique (EI) à Rakka, dans l’est de la Syrie, a annoncé dimanche 15 novembre le ministère de la défense ­ — Le Monde
Foto: Raymond Aron
Dos días después de la matanza de París (con un balance provisional de 129 muertos y 352) el Estado francés ha lanzado 20 bombas sobre un “campo de entrenamiento” de una organización que extiende su poder sobre centenares y/o miles de kilómetros cuadrados, entre Siria e Irak:
Le Point, 16 noviembre 2015Les forces en présence sur le territoire syrien.
Financial Times, Isis shapes strategy to expand its influence abroad.
New York Times, How ISIS Expanded Its Threat.
Esa respuesta francesa, en caliente, no tendrá consecuencias “determinantes”. Pero anuncia un conflicto que puede prolongarse durante muchos años.

¿Pueden los bombardeos aéreos derrotar al Estado Islámico? Los bombardeos norteamericanos y rusos no han conseguido victorias “decisivas” tras un año de guerra. Refiriéndose a Valery Giscard d’Estaintg, Raymond Aron hizo este comentario cruel: “Ce jeune homme ne sait pas que l’histoire est tragique”. Quiere la leyenda que la reflexión aroniana fuese esta: “Giscard no ha comprendido que la historia es una tragedia. Y siempre acaba mal”.

El mismo Aron citó en muchas ocasiones a Antonio Gramsci afirmando que, en verdad, la acción política, la acción diplomática, la gestión de un conflicto armado, oscilan siempre entre el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad.

“Optimismo” y “pesimismo” que pueden sumir a los pueblos en un doloroso sentimiento de angustia e incertidumbre, ante el sonambulismo trágico de la marcha de la historia.