21/9/15

La hegemonía y sus armas | El dominio que no es percibido como tal por aquellos sobre los que se ejerce

Adriano Erriguel   |   El gran tablero –decía Zbigniev  Brzezinski– Rusia es la pieza a batir. El juego se llama hegemonía. Mal se comprenderá el sentido de la nueva “guerra fría” si no se la sitúa en el contexto de una batalla global por la hegemonía.  Antonio Gramsci daba una definición precisa de ese término. “Hegemonía” es –según el teórico italiano– “el dominio que no es percibido como tal por aquellos sobre los que se ejerce”. La hegemonía no necesita ser enfatizada ni declarada, existe como un hecho, es más implícita que expresamente declarada. El liberalismo occidental – desde el momento en que hoy es percibido como la realidad objetiva, como la única posible  – es una forma de hegemonía. La otra forma, complementaria de la anterior, es la hegemonía norteamericana.

La hegemonía cuenta hoy con dos instrumentos principales. Uno de ellos es la proyección del poder político, económico y militar de Estados Unidos como gendarme universal y como “imperio benéfico”. Es el unipolarismo reivindicado sin tapujos por los  neoconservadores norteamericanos. La otra  manera – tanto o más efectiva a la larga – es la “globalización” entendida como diseminación de los valores occidentales. Se trata, ésta, de una “hegemonía disfrazada”, en cuanto no se ejerce en nombre de un solo país, sino en nombre de unos códigos supuestamente universales pero que sitúan a Occidente en la posición de “centro invisible”.[1]

13/9/15

Los periódicos y los trabajadores

“… en lugar de pedir dinero a los ricos para sostener su propia defensa, los periódicos burgueses logran en cambio financiarse por la misma clase a la que combaten”

Antonio Gramsci   |   Estos son los días en que los periódicos se anuncian para captar suscriptores. Los directores de la prensa burguesa ordenan los aparadores, le dan brillo a su logotipo y buscan llamar la atención de los transeúntes (es decir, el lector) para vender su producto. El producto es ese pedazo de papel de cuatro o seis páginas que cada mañana y tarde pretende inyectar en el espíritu del lector el modo de percibir y juzgar los hechos de la actualidad política, mismos que convienen a los intereses de los productores y vendedores del papel impreso. Queremos discutir con los trabajadores sobre la importancia y la relevancia del hecho, que parece tan inocente, que es elegir el periódico al que nos suscribimos. Es una decisión llena de mañas y peligros que se debe hacer conscientemente, con prudencia y previa reflexión. Ante todo, el trabajador debe negarse a colaborar al sostenimiento del periódico burgués. Tiene que recordar siempre, siempre, siempre, que el periódico burgués (cualquiera que sea su matiz) es un instrumento de lucha impulsada por ideas e intereses contrarios a los suyos.

10/9/15

La metodología del marxismo en el pensamiento de Gramsci

Antonio Gramsci
Stefania Morgante
Cesare Luporini   |   Este título –«La metodología del marxismo en el pensamiento de Gramsci»– podría dar lugar a un equívoco que es necesario eliminar de inmediato. Podría llevar a atribuirnos el propósito de reconstruir lo que es esencial, filosóficamente, en el pensamiento de Gramsci, como un esfuerzo por comprender e interpretar el marxismo como si fuera una pura o mera metodología (quedando por determinar cuál sería el objeto de esta metodología).

Intentos parecidos, respecto al marxismo, se hicieron, como es notorio, hace tiempo, y tienen toda una historia que no es la ocasión propicia para juzgar y mucho menos para liquidar en bloque y en abstracto, es decir, independientemente del contexto de los problemas y de las reglas teóricas y de las concretas situaciones culturales en las que se originaron. Se trata, aparentemente, de una vieja cuestión, y habrá quien no dejará de recordar cómo Croce, en sus escritos de fin de siglo acerca del marxismo, negará sin más, que el marxismo, o más exactamente, el «materialismo histórico» (con cuya indicación se apuntaba entonces a comprender toda la doctrina) pueda considerarse un «método», mientras que le negaba también el carácter de «teoría», reduciéndolo finalmente a un empírico «canon de interpretación histórica». 

8/9/15

Gramsci y el método historiográfico

Antonio Gramsci
Andrea Congiu
Ángel Oliva   |   Antonio Gramsci nació en Ales, cerca de Cagliari en la isla de Cerdeña el 22 de enero de 1891. De familia de clase media baja, Gramsci debe trabajar de pequeño en la oficina del catastro de Ghilarza, mientras recibe los perió­dicos del movimiento socialista que le envía su hermano desde Turín y traba tempranamen­te relación con los círculos socialistas sardos. En el verano de 1911 consigue una de las becas ofrecidas por el Colegio Carlo Alberto para estudiar en la universidad de Turín. Esta ciudad es el centro de la producción industrial del norte italiano y de mayor concentración obrera del país. En 1914 Gramsci se alinea con los grupos avanzados de obreros y estudiantes que forman en Turín la fracción de izquierda revolucionaria, y toman parte activa en la gran manifestación obrera del 9 de junio durante la Semana Roja.

Colabora en el periódico partidario Il grido del popolo, y más tarde, en la edición turinesa de Avanti. En 1919, junto con Angelo Tasca, Humberto Terraccini y Palmiro Togliatti, deciden crear la revista que representa a la fracción de izquierda del Partido Socialista, llamada L’ Ordine Nuovo. El grupo participa activamente en la creación de los Consejos de Fábricas turineses, proceso que se extiende a lo largo de todo 1920. En 1921 los delegados de la fracción de izquierda deliberan la constitución del Partido Comunista de Italia (PCI), y al año siguiente Gramsci pasa a formar parte del ejecutivo de la Internacional Comunista. De allí en adelante mantiene una actividad permanente con la Internacional, con asiduos viajes a Moscú.

5/9/15

Hegemonía y lucha de clases (Desde Gramsci & Machiavelli)

Manuel Anxo Fortes Torres   |   Cuando Gramsci desarrolla sus conceptos más conocidos (como hegemonía, guerra de posiciones, o el partido político como intelectual orgánico) lo que pretende hacer es un intento de recomposición teórica y estratégica del marxismo a partir de las nuevas condiciones económicas, sociales y políticas del poder burgués (en los países capitalistas avanzados). En otras palabras, adaptar el marxismo al problema del orden revolucionario de su tiempo; esto es, entender desde el marxismo las condiciones de la acción política en el momento en el que se está: en el capitalismo desarrollado; cuando parece que el momento de las explosiones revolucionarias ya no es, sino que la burguesía estableció mecanismos de consolidación de su poder de una mayor consistencia y que, por lo mismo, exigen de los revolucionarios la adaptación a esas condiciones y el diseño de una práctica política que pueda servir para sus fines: cambiar el mundo de base.

Las dificultades con las que se encontrará el revolucionario italiano harán aún más meritorias sus reflexiones. Esas dificultades son de orden objetiva y subjetiva. De orden objetiva: las condiciones de la lucha de clases en su momento, especialmente por lo que hace referencia a la evolución del proceso revolucionario en la Unión Soviética, pues estamos en la época de ascenso del stalinismo tras la muerte de Lenin, con lo que significa de imposición dogmática de unas directrices emanadas desde el centro del poder comunista (de la Internacional) y el desdén, en el mejor de los casos, delante de cualquier pretensión de originalidad si ese discurso no se integra o no es integrable en el de la burocracia dirigente.

Guerra de posiciones y de maniobra en América Latina, entre Occidente y Oriente – La estrategia de la revolución

Daniel Alberto Sicerone Podestá   |   El presente trabajo de investigación es producto de una contrastación teórica de los textos  correspondientes a pensar la estrategia de la revolución en América Latina desde la dualidad de la guerra de posiciones (Gramsci) y la guerra de maniobra (Trotsky). Ambas estrategias son interpeladas desde la Revolución Alemana de 1923 y las conclusiones estratégicas para la configuración de una revolución latinoamericana desde las particularidades propias de una región semi-colonial del sistema capitalista mundial, reconociendo que más allá de las claras y evidentes diferencias con el Occidente central, la estructura económica de nuestra región se encuentra subsumida a la lógica del capital, y por ende, para salir del estado de dependencia global es necesaria una revolución obrera y popular.
Introducción
En el presente trabajo de investigación se desarrollará un discurso acerca de la falencia estratégica de Antonio Gramsci en cuanto reflexiona acerca de la estrategia para Occidente. Se rescata valorizaciones relevantes de la guerra de posición como elemento que permite re-pensar la dominación de la clase dominante en una perspectiva que toma en cuenta la complejidad de las superestructuras y como ellas se han erigido en fortalezas que permiten dotar de mayor consistencia al sistema capitalista frente a las diferentes crisis por las que atraviesa. 

3/9/15

Antonio Gramsci e gli arabi

L’idea marxista di spezzare l’egemonia culturale può farci capire le sfide affrontate oggi dal mondo arabo

Shawqi Ben  Hassan   |   Antonio Gramsci (1891-1937) faceva parte dell’ambiente culturale italiano degli inizi del ‘900, ma aveva preso le distanze dal solito approccio della letteratura marxista che attaccava gli intellettuali borghesi e ambiva che i pensatori di sinistra emergessero come leader. Le idee di Gramsci possono essere estrapolate dal loro contesto e aiutarci a capire l’attuale situazione araba, dove la spinta verso il cambiamento è stata frustrata e le controrivoluzioni hanno avuto la meglio. Se una rivoluzione può generare una controrivoluzione, ogni struttura di potere può generare una struttura di potere alternativa e il pensiero di Gramsci descrive l’apparato di quest’ alternativa.