31/5/15

Maquiavelo y la filosofía materialista | Gramsci y la cuestión de la cultura de masas como problema político

Maquiavelo ✆ Carreño
Luis Felip López-Espinosa  |   Maquiavelo y la filosofía materialista; tal vez fuese mejor decir Maquiavelo en y para la filosofía materialista. Puesto que el tema que discutiremos no será tanto el del Maquiavelo histórico como el de su figura en tanto que referencia obligada para un pensamiento que se pretenda materialista en filosofía e innovador en política. Y es que este tratamiento del pasado, en la historia y en los textos, constituye una de las más preciosas enseñanzas del florentino.[1]

Hablamos de Maquiavelo como una referencia teórica. Y pienso en dos sujetos sometidos en la derrota, que en sus respectivas posiciones (distintas, aunque análogas) se encontraron de algún modo con Maquiavelo; pienso en Althusser, pienso en Gramsci. Cárcel por fuera, cárcel por dentro. Cárcel por fuera: Gramsci, cofundador del Partido Comunista de Italia en 1921, encarcelado en 1926 por el gobierno fascista, llenando a pesar de la censura y la enfermedad aquellas legendarias páginas de sus cuadernos que tantas aventuras editoriales correrían más tarde (por cuanto que si no hubo bastante con la prisión, aún tenían que pasar por la criba de la ortodoxia estalinista). Cárcel por dentro: el último Althusser, preso de su propio drama, contemporáneo del de todo el movimiento comunista y de la crisis y la esclerosis del PCF.[2] ¿Por qué, precisamente en esas circunstancias particulares que eran las de una cierta derrota histórica (pese a la cual aún se confiaba, tal vez más que nunca, en las posibilidades de tornarla en una nueva oportunidad de cambio), pensadores de esta talla resolvieron emprender sus respectivas lecturas de Maquiavelo?

29/5/15

Gramsci y Trotsky: Ciencia política y Estrategia (A propósito de un texto de Carlos Nelson Coutinho)

Foto: Carlos Nelson Coutinho
Juan Dal Maso   |   Para retomar la reflexión que planteamos en distintos momentos desde este blog, sobre las relaciones entre ciencia política y estrategia marxista (Ver por ejemplo Sobre el lenguaje "militar" de Antonio Gramsci y este otro más reciente: Marx, Gramsci, Trotsky: la "nueva inmanencia" y la política marxista), utilizaremos un trabajo de Carlos Nelson Coutinho (reconocido intelectual gramsciano-lukacsiano del Brasil), posteado recientemente en el blog Marx desde Cero y hace unos años en Gramscimanía.

En El concepto de política en los Cuadernos de la Cárcel, Coutinho retoma la cuestión de la ciencia política en los Cuadernos de la Cárcel, señalando algunas  claves de interpretación que a veces no son tenidas en cuenta por los que postulan a Gramsci como un teórico de la "autonomía de la política" sin más.

27/5/15

Podemos: la nuova sinistra studia Gramsci

Effe Pi   |   Dietro il successo del movimento degli ex indignati spagnoli e quello di Syriza in Grecia ci sono le teorie del rivoluzionario di Ales, tra i più citati dalla nuova sinistra antiausterità di tutto il continente. C’è anche un pezzo di Sardegna nel vento nuovo che potrebbe cambiare l’Europa nei prossimi mesi e anni: è quello rappresentato dal pensiero di Antonio Gramsci, semi dimenticato in Italia, dove non lo si studia nelle scuole e pochissimo nelle università, ma che sta tornando prepotentemente in auge nella “nuova sinistra” che ottiene grandi risultati nel sud del continente, in particolare nella Grecia di Syriza e la Spagna di Podemos. Proprio il movimento iberico, che ha ottenuto un grosso successo nelle elezioni amministrative dello scorso weekend (sue saranno con tutta probabilità le donne sindaco di Madrid e Barcellona) ed è tra i favoriti per le prossime nazionali, cita esplicitamente il teorico di Ales (che visse anche a Ghilarza e Sorgono) come suo ideologo ispiratore: è stato lo stesso leader di Podemos, Pablo Iglesias, a citare più volte il pensatore sardo e le sue teorie sull’egemonia, secondo cui “lo stato è solo una trincea avanzata dietro cui si trova la robusta catena di forti e fortezze della società civile”.

24/5/15

Hegemonía y Bloque Histórico

El aspecto esencial de la hegemonía de la clase dirigente reside en su monopolio intelectual
Para Gramsci, el terreno esencial de la lucha contra la clase dirigente se sitúa en la sociedad civil

Ernesto Ortiz Diego   |   El análisis del bloque histórico como relación entre dos movimientos dicotómicos (estructura-superestructura y sociedad civil-sociedad política) muestra la importancia de la sociedad civil en el seno del bloque histórico. Esta importancia la volvemos a encontrar en la traducción política de esta noción: la hegemonía.  Antes de los Cuadernos la noción de hegemonía apenas si aparece en la literatura marxista. No obstante, el mismo Gramsci rechaza la paternidad de este concepto a la vez que subraya su importancia. Gramsci reconoce como deudor a Lenin quien comenzó a teorizar sobre gegemoniya (hegemonía). De ahí que sea conveniente examinar el origen de esta noción de hegemonía antes de analizar los desarrollos esenciales que Gramsci le consagra en los Cuadernos.

Por una política de la verdad | La tarea de la izquierda no es la de adaptarse al sentido común sino cambiarlo

► Gramsci siempre fue un defensor radical de la verdad en política, y además con independencia de las consecuencias que pudiera conllevar
Gramsci advertía que “la mentira y la falsificación sólo producen castillos en el aire que otras mentiras y otras falsificaciones harán decaer"

Alberto Garzón Espinosa & José Sarrión   |   Si preguntamos por la calle a los viandantes si están de acuerdo con la expresión “los políticos son unos mentirosos”, es probable que obtengamos una generalizada respuesta afirmativa. Mucho más, si cabe, en estos tiempos en los que las cloacas del sistema han emergido a la superficie y los casos destapados de corrupción se suceden sin parar. Al fin y al cabo, se puede mentir para ganar votos o se puede mentir para enriquecerse, sea con dinero público o con dinero privado en forma de sobornos y favores. No obstante, todo ello opera en el mismo ámbito: el de la falsedad o en el de la no-verdad. La pregunta es, ¿estamos condenados a una política de la mentira?

23/5/15

Populismos de izquierdas en Europa | Gramsci y las geografías del poder

Antonio Gramsci
✆ Renzo Galeotti 
Ernesto Laclau y el cambio político
La apuesta por latino-americanizar Europa
Nicos Poulantzas y el problema del Estado

Joan Miró Artigas   |    En uno de los pasajes más discutidos de sus Cuadernos de Cárcel, Gramsci escribió: ‘‘En 1921 Vilich [Lenin], lidiando con cuestiones organizativas, escribió y dijo (más o menos) esto: no hemos sido capaces de traducir nuestro lenguaje al lenguaje europeo’’ (Gramsci, 1995: 306). Tal como Peter Ives (2006: 19) nos recuerda, Lenin no usó exactamente el verbo “traducir” para criticar la resolución aprobada por el Tercer Congreso de la Internacional sobre la cual Gramsci reflexionaba. Lenin de hecho escribió: “no hemos aprendido como comunicar nuestra experiencia a los extranjeros”.

En cualquier caso, la introducción de la noción de traducción por parte de Gramsci no es ni mucho menos gratuita. Con ella Gramsci señalaba como durante los años veinte los recién creados partidos comunistas se habían limitado a intentar copiar o reproducir el modelo revolucionario de los bolcheviques, cuándo lo que de hecho hacía falta era traducirlo, modificarlo para adaptarlo, a las condiciones de “Occidente”.

22/5/15

Gramsci e la questione contadina

Campesinos trabajando ✆ Renato Guttuso 
Angelo Martino   |   Nel denunciare lo sfruttamento dei braccianti da parte dei cosiddetti “massari”, ossia i contadini grandi fittuari che concedevano una paga miserrima al bracciante, Corrado Graziadei il grande leader dell’antifascismo comunista di Terra di Lavoro, nonché grande protagonista delle battaglie per il riscatto dei contadini nel dopoguerra, premise nei suoi scritti la necessità di una presa di coscienza di classe da parte dei contadini i quali dovevano “passare dalla rivolta egoista, anarchica , puramente violenta, fuori da ogni senso etico ad una coscienza comune dei diritti da conquistare con le lotte organizzate”. Quindi negli “Scritti di Corrado Graziadei. Le lotte nelle campagne di Terra di Lavoro”, a cura di Giuseppe Capobianco, vi è un’analisi gramsciana della condizione contadina e, come abbiamo avuto modo di evidenziare, Corrado Graziadei aveva ospitato non solo conosciuto ma ospitato Antonio Gramsci nella propria abitazione di Sparanise nel 1923. Si era pertanto consolidato in tale occasione un rapporto politico ma soprattutto umano.

20/5/15

Notas de una política gramsciana | ‘Podemos’ y las limitaciones de la izquierda

Genís Plana   |   Resulta algo ya conocido para aquellos con rudimentos en teoría política que entre las principales influencias de la comunicación llevada a cabo por Podemos [1] se encuentra Antonio Gramsci. El que fuera el filósofo y político marxista de mayor impacto teórico durante los episodios más convulsos de la Italia del pasado siglo, acuñó -entre otras aportaciones intelectuales- el concepto de bloque hegemónico a fin de referirse a la estrategia a la que debe optar una fuerza política en su proceso por hegemonizar el campo de lo social. Expresado sin cortapisas, semejante maniobra pasa por ocupar la centralidad de la sociedad desechando las categorías izquierda y derecha a la par que siendo transversal a las sensibilidades que se expresan a su través. Conforme a tales planteamientos la capacidad de Podemos por lograr la hegemonía social sería correlativa al arrinconamiento de los demás partidos a una posición marginal en la contienda electoral. Relegadas las fuerzas tradicionales de su ubicación central, Podemos acontecería la opción electoral de la nueva mayoría social.

16/5/15

Marx & Gramsci o della solitudine dell’eresiarca

Daniele Maria Pegorari   |   Data la formazione letteraria, prima che politica, del personaggio, sorprenderà di meno scorgere un’analoga traccia autobiografica nel più importante seguace italiano di Marx, Antonio Gramsci, i cui Quaderni del carcere scritti, come si sa, dal 1926 al 1937 durante la prigionia cui il pensatore viene sottoposto dalla dittatura fascista, contengono, quale unico affondo squisitamente letterario e non immediatamente legato all’articolazione della sua dottrina politica, una riflessione di esegesi dantesca: si tratta degli appunti sul canto X dell’Inferno redatti nel Quaderno 4, sulla scia di un’antica curiosità non appagata durante i corsi universitari torinesi di Letteratura italiana e Storia dell’arte, rispettivamente tenuti da Umberto Cosmo e Pietro Toesca (1), come confermerà la Lettera 253 del 20 settembre 1931, in cui Gramsci trasmette alla cognata lo schema degli appunti stesi, al fine di sottoporli proprio al giudizio del prof. Cosmo (2). La lettera è da considerarsi il terminus ante quem di gran parte delle note su Inf. X (Quaderno 4, 78-85) (3), stante l’abitudine, altrove documentata (cfr. Lettera 286 a Tania, 22 febbraio 1932), di inviare ai propri interlocutori un sommario razionale, solo dopo aver riversato sulle pagine dei Quaderni le proprie riflessioni, con tempi e modi generalmente discontinui. 

15/5/15

Gramsci en España

Abraham Rionegro Martínez   |   Las aportaciones gramscianas configuran un punto de inflexión en la elaboración teórica marxista. En este trabajo pretendemos mostrar cómo ha sido la lectura española de su obra. Siguiendo la línea de su propio pensamiento, vamos a recomponer el contexto histórico que marcó la acogida de su obra en España, el debate politológico marcado por las distintas perspectivas interpretativas, nuevas esferas de reflexión a partir de su elaboración teórica y la influencia en la práctica política del comunismo español. Todo ello concentrado en tres grandes bloques temáticos que centran la atención en conceptos trascendentales de su obra.

13/5/15

Gramsci & Mariátegui: frente a la ortodoxia

Antonio Gramsci
Michele Mimmo
José Carlos Mariátegui
Carlín
Osvaldo Fernández-Díaz   |   La confronta- ción entre Gramsci y Mariátegui, que en otro ámbito apenas ayuda a completar la biografía intelectual de uno de los dos, considerada desde el punto de vista de la lectura que habían realizado de Marx, adquiere particular importancia en cuanto se introduce en la problemática del marxismo producido en la época.

1. Detrás del impacto de la revolución rusa ambos pensaron en Marx en términos de ruptura, por lo que la dinámica dominante de sus reflexiones es la de superación de una ortodoxia y la duda permanente acerca de la necesidad de reemplazarla. Por la misma razón, toman distancia de lo que era oficial en la esfera marxista antes de la Primera Guerra Mundial, colocándose fuera de la órbita de la Segunda Internacional. Sin embargo, aún refutando la ortodoxia de ésta, tienen en cuenta las insuficiencias teóricas de Bernstein, que ven como el otro extremo del dogmático Kautsky, revelando así las lecturas comunes de Labriola y de Sorel. Quizás por esto, además, interpretan como alternativa lo que el pensamiento de Lenin había obtenido en Rusia gracias a la lectura crítica del canon socialdemocrático, indicando - como dice Mariátegui - con la prueba «irrecusable» de una revolución, «el único medio de proseguir y superar a Marx» 1 .

12/5/15

Con Gramsci nell'Italia di oggi

Le tesi di Gramsci per un comunismo da raggiungere con vie pacifiche sono ancora attuali? Le motivazioni possono essere valide per un rilancio di un movimento di lotta contro la svendita dello stato?

Felice Di Maro   |   In Italia è in atto una svolta autoritaria di portata storica. Urge fare resistenza sia in ambito sociale e sia contro le scelte liberiste di economia nonché proprio contro i processi in atto di oscurantismo culturale. Siamo in una fase nella quale le istituzioni sono occupate da gruppi di potere senza scrupoli e la democrazia si sta azzerando mentre avanzano nuove forme di miseria con la riduzione sistemica del potere di acquisto di salari, stipendi e pensioni. Penso che sia importante sottoporre a verifica corrente se le tesi che impegnarono Antonio Gramsci nella formazione del suo programma che si colgono nei Quaderni dal carcere possono ancora essere valide.

Com’è noto i Quaderni del carcere sono appunti che Gramsci ha scritto a partire dal febbraio del 1929 fino al 1935 durante la sua prigionia nelle carceri fasciste. Vennero pubblicati in una prima edizione tra il 1948 e il 1951 con un ordine tematico ottenendo un grande impatto nel mondo della politica, della cultura, della filosofia e delle altre scienze sociali dell'Italia del dopoguerra. Nel 1975, curata da Valentino Gerratana, è stata pubblicata una edizione critica con un'accurata ricostruzione cronologica. Certo in carcere le condizioni non erano tali per approfondire i vari temi ma l’impianto è chiaro: in Italia si voleva raggiungere il comunismo con metodi democratici senza operare scontri armati come nel 1917 in Russia.

9/5/15

Crisis orgánica y hegemonía neoliberal

Las crisis orgánicas son acontecimientos que nos permiten profundizar en las relaciones entre la esfera política y la económica
José Luis Villacañas   |   La categoría de “crisis orgánica” es el núcleo de la filosofía, de la praxis y de la historia de Antonio Gramsci. Para explicarla, necesitamos algunos otros conceptos que constituyen la geografía teórica del pensador italiano. Ante todo, son relevantes los conceptos de revolución activa y nación política, básicos para entender la hegemonía y las ilusiones burguesas. La Revolución francesa, como revolución nacional típica, aunque se enfrentaba a una crisis política de largas raíces, se produjo en convergencia con una crisis económica y fiscal inaplazable. El colapso verdadero concernía a la imposibilidad de desplegar la forma capitalista bajo un régimen de omnipotencia absolutista que obedecía a otros tiempos históricos y que disponía de una capacidad fiscal extractiva obstaculizadora. Ajustando el tiempo histórico del Estado y del capitalismo, la Revolución hizo que durante una época, se pensase que la forma política nacional era la adecuada a la economía nacional burguesa. Sin duda, la miopía de la época respecto de sí misma consistió en considerar a la clase burguesa –el Tercer Estado, que diría Sieyès– como la clase nacional total, frente a la que no habría alteridad. Los intereses políticos y económicos de esa clase fueron durante un tiempo los de la nación entera. Sectores campesinos y artesanales se integraron como elementos subalternos de su hegemonía. La dominación burguesa fue legítima por un tiempo porque ayudó a realizar los intereses históricos de los sectores populares.

Iñigo Errejón y la ‘revolución pasiva’ del 78 [en España]

El pasado 17 de abril se presentaba ‘La Circular’, la revista del Instituto 25 de Mayo impulsado por Podemos y dirigido por su número dos, Iñigo Errejón. Una nueva publicación que seguro va a servir para conocer mejor en qué consiste “la apertura plebeya y constituyente” de la que hablan los dirigentes del nuevo partido y cuáles son sus fundamentos teórico-políticos.
Santiago Lupe   |   El primer número arranca con una nota central de Errejón, que lleva por título Crisis de régimen y hegemonía. El artículo explica las razones de la crisis del Régimen del 78: sus orígenes, sus éxitos y las raíces de la quiebra del consenso de la Transición. No profundiza en plantear el cómo y con qué superarlo, pero es muy clarificador de a qué se refieren los ideólogos de Podemos cuando hablan de revolución democrática.

Errejón se cuestiona hasta qué punto la Transición puede ser considerada como una “revolución pasiva”. Acude a una categoría gramsciana con un significado ambivalente. El marxista italiano la empleó para procesos tan diversos como la unificación italiana, el advenimiento de la república de Weimar, el desarrollo del americanismo-fordismo en EEUU durante la primera posguerra o incluso se la llegó a plantear para analizar el fascismo de Mussolini y su intento de crear un nuevo consenso social reaccionario. Sin embargo en ningún caso Gramsci consideró a ninguno de estos tres procesos como equivalentes.

6/5/15

Estados Unidos | La hegemonía no termina de morir, la fase de dominación ya ha comenzado

“No temas ser lento, solo detenerte” | Proverbio chino
Katu Arkonada   |   Vivimos tiempos tan confusos como convulsos. La crisis estructural del capitalismo en la que estamos inmersos y el nuevo escenario geopolítico rediseñan todas las variables de la ecuación. Durante mucho tiempo la triada del poder mundial conformada por Japón, la Unión Europea y Estados Unidos, bajo el liderazgo de esta última potencia, ha dominado el mundo, diseñando un sistema político y económico que se ha ido expandiendo por todo el planeta mientras construían todo un sistema cultural que permitía el desarrollo de este sistema no requiriera en la mayor parte de los casos del uso de la fuerza sino que se implementaba, salvo contadas excepciones, por medio del consenso.

Estados Unidos comenzó su etapa de hegemonía a partir de la caída del muro y del colapso de la Unión Soviética, eventos que dejaron un mundo unipolar en el que paradójicamente la desaparición de la alternativa que suponía el socialismo real, al mismo tiempo que convertía el imperio norteamericano en potencia hegemónica, daba inicio al fin de la misma pues una buena parte del mundo comenzó a desprenderse de la tutela que ejercían los Estados Unidos ante el “peligro comunista”.

5/5/15

Pablo Iglesias y su Gramsci ‘a la carta’

Juan Dal Maso & Fernando Rosso   |   En su reciente artículo publicado en Público y reproducido en el blog amigo Gramscimanía, Pablo Iglesias realiza una interpretación de la teoría de Antonio Gramsci, tendiente a justificar su política electoral, después del cimbronazo sufrido por la dirección de PODEMOS ante la dimisión de su "número tres", Juan Carlos Monedero. 
El artículo tiene cierta coherencia interna pero está, sin embargo, plagado de operaciones ideológicas que de conjunto expresan una degradación del pensamiento gramsciano. Veamos por qué. 

En primer lugar, Iglesias asimila los conceptos de hegemonía y guerra de trincheras con el de "lucha cultural" y esencialmente “superestructural”. Si bien es una interpretación posible de algunas formulaciones de los Cuadernos de la Cárcel (la de Iglesias sería como una versión "posmoderna" de la apropiación realizada por Palmiro Togliatti) trabajos como The Gramscian Moment (Brill, Leiden-Boston, 2009) de Peter D. Thomas, del cual hemos realizado distintas críticas o el de Alvaro Bianchi, O Laboratório de Gramsci (Campinas, Alameda Editorial, 2008) demuestran que solamente forzando en un sentido "culturalista" la lectura de la cuestión de la hegemonía puede realizarse esa asimilación sin establecer matiz alguno.

4/5/15

Guerra de trincheras y estrategia electoral

Gramsci fue el primero en entender la hegemonía como el conjunto de mecanismos supraestructurales, sobretodo en un sentido cultural, sobre los que descansa el orden político en las sociedades avanzadas

Pablo Iglesias   |   En los párrafos más legendarios de sus Quaderni del carcere, Antonio Gramsci reflexionaba sobre las estrategias de guerra de la I Guerra Mundial, posición y maniobra, para entender la política en Occidente. En la política occidental la guerra de maniobra (el asalto) perdería relevancia frente a una compleja guerra de posición en la que el Estado no sería más que la trinchera avanzada del conjunto de fortificaciones de la sociedad civil. La política de la guerra de trincheras es la lucha por la hegemonía. A diferencia de lo que muchos piensan, Gramsci no ideó el concepto de hegemonía, que ya estaba presente en las reflexiones de socialistas rusos que Gramsci conoció, e incluso en algunos textos de la Komintern. Sin embargo, Gramsci fue el primero en entender la hegemonía no como la necesidad de las organizaciones socialistas de liderar a sectores subalternos distintos a la clase obrera o de aliarse con sectores de la burguesía, sino como el conjunto de mecanismos supraestructurales, sobretodo en un sentido cultural, sobre los que descansa el orden político en las sociedades avanzadas. Gramsci volvió a Maquiavelo, el padre de la política como ciencia del poder, para entender la importancia del consentimiento. Y es que el poder en las sociedades avanzadas no sólo se expresa a través de mecanismos coercitivos, sino predominantemente a través del consentimiento y el consenso.

1/5/15

El momento gramsciano español (y catalán)

A propósito de: Xavier Domènech Sampere, Hegemonías. Crisis, movimientos de resistencia y procesos políticos (2010-2013).  Madrid, Ediciones Akal, 2014, 312 p.

David Soto   |  El pasado lunes 27 de abril se conmemoraba la muerte, después de una larga estancia en prisión, del intelectual italiano y comunista Antonio Gramsci (1891-1937). Durante su encarcelamiento por el régimen fascista de Mussolini emprendió un trabajo que no pudo acabar: sus famosos Quaderni del carcere, miles de páginas sin apenas orden, que serán editadas muchos años después de su muerte y que llegarán a convertirse en un obra clásica del pensamiento marxista y de las ciencias políticas y sociales. Allí Gramsci entre otras cosas puso su atención priorita, como es sabido, en el análisis de la cultura y de la ideología como terrenos de construcción política. Entre otras cosas, criticó que los dirigentes del Partido Socialista Italiano no hubieran sabido dar la batalla en el terreno oportuno. Además de sostener que la batalla política se daba en lo nacional, Gramsci argumentó con criterio que la supremacía de una clase no derivaba de su papel predominante en el proceso productivo, sino que debía construirse con trabajo y ánimo en el terreno político y cultural, en donde se manifestaba como hegemonía.

La siempre demandada actualidad de Gramsci no viene solo requerida por la suerte electoral de sus discípulos españoles (ni meros herederos del italiano, ni meros herederos de Laclau), sino porque podríamos asistir a un momento de cesura histórica. Estaríamos en palabras de Xavier Domènech ante un momento de crisis orgánica y por tanto también ante una crisis de la hegemonía social, cultural y política dominante que abriría (y cerraría) posibilidades a un nuevo tipo de movimientos de protesta y a las mismas izquierdas.

El “fascismo” de Gramsci

Aquilino Duque   |   La Revolución rusa produjo en los revolucionarios italianos una reacción crítica. Mussolini, hombre de acción, extrajo sus consecuencias, y Gramsci, hombre de pensamiento, extrajo las suyas, pero ambos coincidieron en una misma ilusión, a saber, que la revolución, que los rusos habían hecho mal, sólo podían hacerla bien los italianos. Mussolini ve en la revolución un fracaso económico; Gramsci, un error histórico. Mussolini observa que Lenin, al destruir el capitalismo ruso, tiene que ponerse en manos del capitalismo cosmopolita. Gramsci observa que la hegemonía, presunto concepto leninista, degenera en dictadura por haberse puesto lo económico por delante de lo espiritual.

Nadie es profeta en su tiempo y Gramsci, mientras triunfaba la versión mussoliniana de la revolución, iba a parar a la cárcel, donde tampoco sus ideas eran compartidas por los demás comunistas encarcelados. No deja de ser admirable que un hombre, derrotado en la política y rehuido por sus camaradas de cautiverio, encontrara la fuerza interior de desarrollar un pensamiento que, con el tiempo, muerto él ya, había de tener una insólita fortuna. Si la ortodoxia es la corriente que triunfa y hace suya el aparato dominante, no cabe duda de que Gramsci fue un hereje desde el punto de vista de la escolástica marxista.