14/11/14

Moral y política en Gramsci

Gramsci apunta en esencia no a politizar el vivir moral, sino a dar universalidad moral al vivir político

Aldo Zanardo   |   Hablamos aquí de política en su sentido más específico, tal y como, por lo demás, lo precisó con frecuencia el mismo Gramsci: como una actividad que se explica a partir de la “realidad fáctica” y que retorna para aplicarse de nuevo a esa realidad; como la voluntad coordinada y consciente que se expresa en el quehacer del Estado y de los partidos, es decir, una voluntad colectiva que no se limita ya solo a la defensa de sí misma y tampoco busca únicamente la primacía en la sociedad civil, sino que gobierna o aspira a gobernar. Ahora bien, en medio de las múltiples posibilidades de transformación que tiene ante sí una sociedad, ¿qué debe hacer la política? En la reflexión de Gramsci al respecto, aparecen esencialmente dos niveles. Está, escribe en 1932-34, la “gran política”: aquella que “abarca las cuestiones relacionadas con la fundación de nuevos Estados, con la lucha para la destrucción, la defensa, la conservación de determinadas estructuras orgánicas económico-sociales.”

La tercera cultura en la obra de Francisco Fernández Buey | Para los/las que aman por igual la ciencia, el arte y las humanidades

F. Fernández Buey✆ A.d.
“Hay que notar que junto a la más superficial infatuación por la ciencia existe en realidad la mayor de las ignorancias respecto de los hechos y de los método científicos… lo que conviene es que el trabajo de divulgación de la ciencia lo hagan los propios científicos y estudiosos serios.” | Antonio Gramsci (1932), Cuadernos de la Cárcel 

Salvador López Arnal   |   Francisco Fernández Buey [FFB] fue un estudiante de bachillerato apasionado por la literatura, la filosofía y el arte. Los grandes clásicos rusos, a los que tantas veces volvió, estaban entre sus lecturas preferidas con apenas 17 o 18 años. Tras finalizar sus estudios preuniversitarios en Palencia llegó a Barcelona a principios de los años sesenta para cursar Filosofía y Letras. Su activa (arriesgada y castigada) militancia antifranquista, su pasión política nunca interrumpida, sus atentas lecturas marxistas (y no marxistas), su permanente compromiso con los más desfavorecidos, sus iniciales trabajos de editor y colaborador editorial, su consistente lucha por una Universidad democrática.