16/4/14

L'umanesimo di Gramsci e il rifiuto della falsa morale cattolica

  • Ateo ma non anticlericale il padre del socialismo analizzò in profondità il fenomeno religioso, superando Marx. Una visione d'insieme storico-politica che manca alla Sinistra.
«... la posizione dei cattolici è in antitesi stridente con la nostra. Aspettano la redenzione dalla grazia, essi, invocano la buona volontà dei santi, quando sarebbe più opportuno fare appello a quella degli uomini... Noi non aspettiamo nulla da altri che da noi stessi: la nostra coscienza di uomini liberi ci impone un dovere, e la nostra forza organizzativa lo attua. Solo ciò che è opera, conquista nostra, ha valore per noi. Non è quindi solo per la ripugnanza del rito, per l'esteriorità, per il simbolismo ormai vuoto di ogni contenuto di fede che, a malgrado gli sforzi dialettici di qualche abile casuista, ci tiene lontani dal cattolicesimo. È l'antitesi insanabile delle idee...” | Articolo del 21 giugno 1916

Giampiero Minasi  |  Così scriveva Antonio Gramsci, autore di una ricerca sulla religione che ha poco o nessun riscontro nel panorama marxista per originalità, ampiezza quantitativa e temporale (centinaia di pagine in oltre

Gramsci: Las notas a ‘El Príncipe’ o cómo construir la hegemonía del colectivo nacional-popular

Maximiliano Emilio Cladakis  |  La Italia de principios de siglo XX diferiría radicalmente del escenario en el cual Marx desarrolló su pensamiento. El filósofo alemán escribía teniendo como paradigma económico a Inglaterra y como paradigma político a Francia. Es decir, el marco en el cual se desarrolla el corpus marxiano se da en medio de dos acontecimientos fundamentales: la Revolución Francesa y la Revolución Industrial [1]. Las categorías del pensamiento de Marx van a estar, por lo tanto, intimamente compenetradas con dicha realidad histórica. Por el contrario, la situación en la que Gramsci va a desarrollarse política e intelectualmente, va a ser muy distinta. La Italia de principios del siglo XX era un país atrasado tanto en lo político como en lo económico.  Su unificación había sido en extremo tardía (entre 1861 y 1870), sólo parte del norte italiano estaba industrializado, el campesinado era mayor que el proletariado urbano; en fin, se trataba de un contexto que difería de manera notable de las potencias europeas en las cuales Marx desarrolló sus investigaciones.

Al rescate de Antonio Gramsci

Mikel Koba  |  Rescatar al gran dirigente comunista italiano Antonio Gramsci, que ha sido secuestrado ideológicamente por la burguesía, es una tarea importante del frente cultural e ideológico marxista-leninista que, como bien apunta el camarada profesor Luis Navarrete, está subordinado al frente político de la lucha de clases. No han secuestrado su cuerpo que yace en una tumba desde su fallecimiento –el 27 de abril de 1937– tras 10 años de cautiverio fascista, pero sí sus ideas y la razón de su existencia militante: el triunfo en Italia y en el Mundo de la Revolución obrera socialista y la construcción del Socialismo como primera fase del Comunismo.

En agosto de 1925, Gramsci aclaró que “el núcleo fundamental del leninismo es la dictadura del proletariado”. La burguesía y sus agentes académicos trotskistas y posmodernos han construido un falso Gramsci como “renovador espiritual”, “pedagogo original”, “luchador cultural”, “filósofo” y “sabio maquiavélico”.