15/4/14

A la cama con Gramsci en Turín y con Picasso en París

  • Los emprendimientos hoteleros suscitan polémicas en torno al patrimonio europeo. En Turín, NH nombraría así a su hotel. Y en París, construirían uno en el taller del español
Turín. La glamorosa ciudad italiana fue la residencia
del filósofo marxista Antonio Gramsci, fundador el PCI
Imaginemos uno de esos hoteles con piletas a las que mejor llamarlas piscinas y boutiques de marcas suntuarias adentro. Imaginemos que el hotel se llama León Trotsky, o Karl Marx. En términos ideológicos, sería algo así como un oxímoron –esa figura retórica que reúne a dos palabras opuestas, como cuando se manda “un besito grande”–, si no fuera la idea de la cadena NH, que en junio inaugurará un hotel en Turín, en donde vivió el filósofo marxista Antonio Gramsci, y al que NH evalúa ponerle el nombre de ese co-fundador del Partido Comunista de Italia. A ese nombre, que según NH no está confirmado definitivamente, se oponen los intelectuales que solicitaron al alcalde de Turín que lo impida.

Los fantasmas de Gramsci

Antonio Gramsci ✆ Viola
Martín Azcurra  |  A Francesco Gramsci, el padre de Antonio, le sudan las manos. Es el día de la liberación de su hijo, condenado por el fascismo. Todos, hermanos y sobrinos, lo esperan en una luminosa habitación alquilada en Cerdeña. Peppina Marcias, la madre de los Gramsci, ha fallecido un año antes, pero Antonio no lo sabe. Tendrán que darle la noticia ese mismo día. Mientras lo espera, Francesco recuerda la vez que fue liberado, en 1898, tras una injusta reclusión que duró 5 largos años. Recuerda su retorno a pie por el viejo camino de entrada al pueblo. Ahora, el regreso de su hijo le causa un malestar en el estómago. Anochece y Antonio todavía no ha dado noticias. Al día siguiente, una mujer entra y pregunta: “¿Es cierto que Nino ha muerto? Lo ha dicho la radio”. Sus otros hijos tratan de callarla para que Francesco no se amargue. Está muy débil. Pero ya escuchó. Se pone de pie temblando, se tira de los cabellos y de la barba y grita... “¡Asesinos! ¡Me lo han matado!”.

Cuando nadie en Italia, ni siquiera los socialistas, sospechaba la inminente tiranía fascista, Gramsci lo predice con certeza. “La fase actual de la lucha de clases en Italia