4/2/14

La Religión, la lotería y el opio de la miseria | Releyendo a Gramsci

Anna María Iglesia  |  “El opio de la miseria”, así define Balzac a la lotería en la irónica descripción que realiza de Madame Descoings, uno de los personajes del relato, Un piso de soltero, perteneciente a magna obra La comedia humana, un detallado, crítico y literariamente brillante retrato de la sociedad del siglo XIX. La lotería, escribe Balzac, despierta en las personas esperanzas mágicas, engañando el árido presente con vanas e ilusorias promesas de futuro. Madame Descoings juega con la esperanza de ser premiada con un golpe de suerte, juega porque teme no jugar, teme cerrar la puerta a una suerte que, tarde o temprano, deberá llamar. Una similar descripción acerca del carácter ilusorio de la lotería, la realiza en Il ventre di Napoli el escritor italiano Serao quien, como señaló el crítico Benedetto Croce y posteriormente se hace eco  Antonio Gramsci, relata cómo para los napolitanos la lotería se aparece como “el gran sueño de la felicidad”: con sus apuestas semanales, los napolitanos “durante seis días”, escribe Serao, viven “en una creciente esperanza, que le invade, se extiende, se sale de los límites de la vida real”.