4/8/14

Gramsci, Mariátegui y las clases auxiliares en Argentina

Gramsci, Mariátegui & Lenin 
✆ Virginia Cuéllar 
Claudio Scaletta   |   Esta semana se perfeccionó el bloqueo judicial estadounidense a los pagos del casi 93 por ciento de la deuda reestructurada. Las expresiones formales fueron las declaraciones de “default” de algunas de las desprestigiadas calificadoras de riesgo y de la ISDA, la Asociación Internacional de Swaps y Derivados, integrada no sólo por el mismísimo fondo buitre Elliott Management sino por muchos de los principales bancos del mundo, como el Citi, el Deutsche, el BNP, el Crédit Suisse y el JP Morgan, flor y nata del sistema financiero global.

Extrañamente para el observador, esta suma de decisiones que afectan a la Argentina fueron festejadas por parte de la sociedad local, desde economistas ortodoxos a muchos dirigentes opositores. Algunos de manera abierta, otros en sordina. Hay varias maneras de explicar la extrañeza. Antonio Gramsci hablaba de clases Auxiliares; las que ayudarían a las Hegemónicas a perpetuar su dominación sobre las Subordinadas.

Otro pensador marxista, pero peruano, José Mariátegui, puso esta relación funcional entre clases en el contexto latinoamericano. Explicó a mediados del siglo pasado que las burguesías de la región funcionan en realidad como clases auxiliares de las hegemónicas de los países centrales, como subsidiarias de su poder e intereses. 

Las explicaciones de raíz marxistas pueden parecer algo esquemáticas, o simplificadoras, pero en este caso brindan un modelo para entender el comportamiento de buena parte de la burguesía argentina, al menos de la amplia fracción que sigue militando a favor de “arreglar” con los buitres a cualquier precio. Su argumento principal es un renacido fervor legalista, con jurisdicción extranjera, que transformaría en mandato supremo al “fallo en firme” del Poder Judicial estadounidense.

El extracto anterior forma parte del artículo titulado “Millonarias maravillas”