26/4/14

Gramsci, Estado, Hegemonía

Juan Dal Maso  |  […] comentábamos algunas cuestiones relativas a la comparación de los puntos de vista de Los Usos de Gramsci y The Gramscian Moment. Fernando Aizcizon me apuntó que me olvidé de los movimientos ambientalistas (parece que se había entusiasmado -o no se lo creyó y aprovechó para hacérmelo notar- con lo que dice el último párrafo de este […] post:
“En suma, no se trata solamente de leer a Gramsci después de Althusser, sino de leer a Gramsci después de todo el Siglo XX y sus consecuencias históricas y teóricas.” | Peter D. Thomas y la filosofía del marxismo
Pero volviendo al costado teórico de la cuestión, me parece que hay que seguir haciendo el cruce entre la lectura que planteara Portantiero allá por los finales de los '70 y la propuesta de Thomas, cuyo libro fue
publicado en 2009 y viene siendo tema de debate en la izquierda europea, ya que si bien son distintas, tienen algunos puntos de contacto.

En primer lugar, Portantiero y Thomas coinciden en que Gramsci aporta como elemento nuevo la cuestión del análisis en los cambios de las formas estatales. Para Thomas, Portantiero podría ubicarse entre los que tienden a ver la hegemonía como una teoría del poder político y en particular de los cambios en las formaciones estatales (y se refiere a Los Usos de Gramsci en tal sentido). 

Sin embargo, el hincapié de Portantiero en la idea de que Gramsci es el único marxista que percibió los alcances de  los cambios en las formas estatales en la entreguerra ("neo-corporativismo" combinado con "autonomía de la política", expresados en estados con base de masas que daban más poder a los sindicatos reformistas y a la vez daban mucho peso a la intervención estatal en la economía), coincide con el rescate que practica Thomas de la categoría de Estado Integral que redefine el significado y las relaciones entre la sociedad política y la sociedad civil. 

En este punto, Thomas es bastante eficaz cuando polemiza contra Perry Anderson acerca del tratamiento de esta cuestión en Gramsci. Sostiene que Gramsci supera los "modelos" relativos a la distribución de "consenso" y "coerción" exclusivamente en la sociedad civil o exclusivamente en el estado, planteando el concepto del Estado integral en el cual las distinciones entre sociedad civil y sociedad política son relativas dentro de una nueva forma de relación entre ambos términos en la cual lo central es su unidad.

Si bien Portantiero estaba más cerca de la idea de "Estado ampliado" de Buci-Glucksmann, no hubiera estado en desacuerdo con esto. Aunque tienen diferencias en la forma de analizar la cuestión de la revolución pasiva. Thomas la ve como época a partir del post-1848 y Portantiero como un proceso más propio del período de entreguerras, aunque contradictoriamente éste último planteaba la revolución pasiva más como capacidad de respuesta del capitalismo y Thomas más como fracaso de la hegemonía proletaria ([Para leer] acerca de la cuestión de la revolución pasiva y Trotsky: La Tercera Internacional y la "revolución pasiva" (sobre la Lección Séptima de José M. Aricó) […] y sobre los problemas de la tendencia a generalizar más o menos la categoría: Anderson, Gramsci y algunas claves de lectura.

Retomando entonces lo del principio, yo destacaba que contra la visión supuestamente más estratégica de Portantiero, que termina diluyendo la lucha de clases en los "tiempos largos" de la guerra de posiciones, había que rescatar la centralidad de la teoría de la hegemonía (que a su manera propone Thomas) como forma de superar el sindicalismo y el electoralismo. 

En la práctica, ese rescate de la lucha por que la clase obrera asuma una posición "hegemónica" es lo que nos permite -al PTS y la corriente internacional de la que forma parte- intervenir en distintos movimientos sociales o establecer relación con ellos (de mujeres, pueblos originarios, por cuestiones ambientales, inmigrantes) con la perspectiva de la unidad con el movimiento obrero; en el movimiento obrero con la perspectiva de tomar las demandas del pueblo pobre y todos los sectores oprimidos  (como los antes señalados); y en los parlamentos con una política "por arriba" que une ambas líneas de acción, ligando estrechamente los planos social, sindical y político a la intervención activa en la lucha de clases.

Ahora bien, en el enfoque de Thomas y su relación entre revolución pasiva y hegemonía como "antítesis vigorosa" se expresa una cierta afinidad con el punto de vista de Portantiero, o mejor dicho, puede llegar a un resultado parecido. Thomas sostiene que la revolución pasiva es una forma de duración (es decir, continuidad sin progresividad histórica) del sistema capitalista, y que mientras el proletariado no construya su propia hegemonía se impone la revolución pasiva. 

Sin embargo, esta idea de la construcción de un aparato hegemónico está planteada sin establecer una relación con la experiencia de la clase obrera y sus organizaciones en la lucha de clases (lo cual a su vez incide en el tipo de instituciones a través de las cuales pensamos que la clase obrera puede conquistar la hegemonía). De esta forma, frente a la "duración" de la revolución pasiva los tiempos de la construcción de la hegemonía pueden volverse también "vacíos". Esto guarda relación con una tendencia para mí constante en la interpretación de Thomas que es la de exacerbar las aristas de "superación del aspecto económico-corporativo" que contiene la teoría de la hegemonía, como en la interpretación que hace de la NEP.