16/4/14

Al rescate de Antonio Gramsci

Mikel Koba  |  Rescatar al gran dirigente comunista italiano Antonio Gramsci, que ha sido secuestrado ideológicamente por la burguesía, es una tarea importante del frente cultural e ideológico marxista-leninista que, como bien apunta el camarada profesor Luis Navarrete, está subordinado al frente político de la lucha de clases. No han secuestrado su cuerpo que yace en una tumba desde su fallecimiento –el 27 de abril de 1937– tras 10 años de cautiverio fascista, pero sí sus ideas y la razón de su existencia militante: el triunfo en Italia y en el Mundo de la Revolución obrera socialista y la construcción del Socialismo como primera fase del Comunismo.

En agosto de 1925, Gramsci aclaró que “el núcleo fundamental del leninismo es la dictadura del proletariado”. La burguesía y sus agentes académicos trotskistas y posmodernos han construido un falso Gramsci como “renovador espiritual”, “pedagogo original”, “luchador cultural”, “filósofo” y “sabio maquiavélico”.
Insultan así la memoria del principal dirigente del movimiento obrero italiano del siglo XX, del más destacado dirigente del Partido Comunista Italiano (PCI) y de uno de los cuadros más notables de la Internacional Comunista (I.C.). Gramsci fue el hombre de Lenin en Italia, el organizador de los Consejos Obreros en Milán [¿Torino?] de 1915 a 1920, el cofundador en 1921 del PCI como sección italiana de la I.C., siempre leal a la Unión Soviética como núcleo central del Socialismo.

Gramsci organiza el PCI en medio del reflujo revolucionario bajo el terror fascista lanzado por el gran capital. Levanta la Escuela de Cuadros del Partido. Plantea la lucha ideológica contra la línea ultraizquierdista que tomó el control de la dirección del Partido hasta conseguir la victoria de la correcta línea leninista.

Residió en 1934 en Moscú para reforzar el gran partido de la Revolución mundial que se llamó el Komintern o I.C. Además estudió profundamente la sociedad italiana para sustentar científicamente el programa de la Revolución, las alianzas de clases y la política antifascista. El resultado son sus obras Las tesis de Lyon y Notas sobre la cuestión del Mezzogiorno.

Siempre defendió que “sólo el proletariado es capaz de crear un Estado fuerte y temido porque tiene un programa de construcción económica, el comunismo”. Afirmó que “los intelectuales son necesarios para la construcción del socialismo; han sido necesarios como representantes de la ciencia y la técnica, para dar al proletariado conciencia de su misión histórica. Pero se trata de un fenómeno individual, no de clase; como clase sólo el proletariado se hace revolucionario y socialista antes de la conquista del poder, y lucha contra el capitalismo”.

Gramsci no pudo ver el triunfo del Socialismo en Italia pero su Partido resistió con eficazmente al fascismo y organizó un gran ejército guerrillero que liberó el norte de Italia liquidando el régimen fascista y al verdugo Mussolini. El PCI siguió siendo un gran partido político pero lamentablemente bajo la dirección de Palmiro Togliatti tras la Segunda Guerra Mundial entró en la senda progresiva de adaptación al capitalismo que finalmente llevaron a su autodestrucción y liquidación. La clase obrera italiana, huérfana del gran Partido leninista que fue el PCI de Gramsci, sufre una fuerte explotación y alienación y los comunistas se esfuerzan en reconstruirlo en los últimos 20 años.

Título original: “El proletariado mundial debe rescatar a su líder Antonio Gramsci”