3/3/14

Gramsci, el fascismo y el Compromiso Histórico | El Partido Comunista Italiano

Ignacio Walker |  Nuestro interés por el estudio del Partido Comunista Italiano (PCI) proviene del hecho de que su evolución en la dirección de un compromiso formal con la democracia política, avalado por una práctica consistente en el mismo sentido, tiene lugar desde el interior de la tradición comunista. El PCI no pertenece, histórica y culturalmente, al socialismo “revisionista” asociado a Bernstein, Kautsky y Jaurès, sino al socialismo revolucionario asociado a Lenin y la Revolución Bolchevique: sus antecedentes no están ligados a la Internacional Socialista sino a la Internacional Comunista; su herencia intelectual proviene de Antonio Gramsci, un teórico de la revolución y no de la reforma.

Pese a todo ello, queremos sugerir en las líneas que siguen que la evolución más reciente del PCI, especialmente en el período de posguerra, no escapa al
proceso de socialdemocratización característico del conjunto del socialismo europeo. En dicho período el PCI ha avanzado significativamente en la definición de un claro compromiso con la democracia política, superando las concepciones meramente tácticas, e incluso estratégicas, del pasado. Nuestra hipótesis central es que la evolución señalada, en la dirección de un auténtico socialismo democrático, se explica principalmente por el impacto del fascismo y el temor a una posible regresión autoritaria. Ello ha conducido a una nueva valoración de la democracia política, la que ha llegado a ser considerada como inseparable del socialismo y a la proposición de un “compromiso histórico” entre fuerzas democráticas y progresistas, a fin de defender y ampliar la democracia.

En la evolución histórica del PCI, y desde el punto de vista de las relaciones entre socialismo y democracia, estimamos que pueden identificarse cuatro momentos significativos: 1) un primer momento, en los años veinte, está marcado por la oposición frontal a la democracia política y sus instituciones. En dicho período el socialismo es visto como la antítesis de la democracia “burguesa”, la que debía ser destruida y superada efectivamente; más aún, democracia y fascismo eran vistos como dos caras de la misma moneda llamada capitalismo. En esta etapa, el dilema por resolver era “fascismo o revolución”; 2) en un segundo momento, en los años treinta, surge una nueva valoración táctica de la democracia política. El advenimiento del fascismo lleva al Comintern y a Palmiro Togliatti (secretario general del PCI) a sugerir la tesis del Frente Popular. una alianza entre todas las fuerzas democráticas y antifascistas (no necesariamente anticapitalistas), a fin de hacer frente a la amenaza que se cernía sobre Europa ba.jo Hitler y Mussolini. En esta segunda etapa, el dilema se planteó en términos de “fascismo o democracia”; 3) un tercer momento. en el período de posguerra, es el de la Vía Italiana al Socialismo, siempre bajo la influencia de Togliatti. En esta nueva etapa se pasa de una valoración táctica de la democracia a una valoración estratégica: es decir, a una posición que postula a la democracia para “todo un período de la historia”, según la definición del propio Togliatti; 4) finalmente, bajo Enrico Berlinguer y el eurocomunismo, en la década de 1970, y de allí en adelante. podemos identificar un cuarto momento. En este último, se avanza más allá de una valoración meramente táctica. e incluso estratégica de la democracia, para sostener como tesis central que socialismo y democracia son inseparables. Se completa, así. el proceso de socialdemocratización del PCI, apareciendo este último. en su práctica concreta, como un partido socialista, democrático, de reforma.

En la primera parte nos referiremos a los dos primeros momentos, de oposición y luego de valoración táctica de la democracia, concentrándonos en aquello que a nuestro juicio resulta más rescatable de dicho período: el aporte teórico de Gramsci. En la segunda parte nos referiremos a los otros dos momentos, concentrándonos en el aporte de Togliatti, en tomo a la Vía Italiana al Socialismo y de Berlinguer en tomo al eurocomunismo. Finalmente, incluiremos algunas reflexiones acerca de las perspectivas futuras del PCI, tras la muerte de Berlinguer y el nuevo liderazgo de Achille Ochetto.



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