6/2/14

La madurez intelectual de Gramsci

Edgar Soriano  |  Antonio Gramsci nació en Cerdeña en 1891 y murió en 1937, a su corta vida lego enormes aportes al conocimiento de la humanidad. El joven pensador fue apresado de manera brutal tras haber ocupado un curul en el parlamento por el Partido Comunista, del cual había sido miembro fundador en 1920. La labor de Gramsci como periodista y crítico de arte teatral por muchos años le dieron el respeto como intelectual. Como líder revolucionario Gramsci expuso la “cuestión meridional” como argumento para entender el escenario y avanzar contra el régimen de Mussolini.

El futuro desde 1927 en adelante fue sombrío, las ultimas purgas llegaron y Gramsci no fue la excepción. Fue sentenciado a 20 años, 4 meses y 5 cinco días. Finalmente es trasladado a la cárcel de Turín, allí la enfermedad le llego rápidamente, sin embargo entre dolencia su mente supo entender que la hegemonía de la clase dominante sobre las dinámicas culturales era el germen de la opresión a que eran sometidas las mayorías poblacionales. 

Haciendo un contexto del entrono intelectual de la niñez y juventud de Gramsci en La Italia de finales del siglo XIX y principios del XX se puede observar el ambiente que se vivía con importantes debates académicos e intelectuales que incidieron decisivamente en las dinámicas políticas del país. Las contradicciones en las ideas y las amistades intelectuales de los que daban pautas al iniciar el siglo XX: Antonio Labriola, Goerge Sorel y Benedetto Croce, por ejemplo, quienes exploraron la histórica acumulación intelectual románico-italiana y el marxismo. Benedetto Croce pasaría por muchos años de convulsión a ser un referente de los círculos de intelectuales, ganaba las simpatías de críticos visitantes extranjeros como fue el caso del peruano Carlos Mariattegui, entre 1920 y 1923.

El mismo Antonio Gramci en plena guerra, 1917, dijo sobre Croce: “il piugrande pensatore dell Europa in questo momento”. Mussolini en 1922 se hacía llamar un seguidor de las ideas del “maestro” Sorel, sin embargo su giro hacia el nacionalismo y optar por la violencia de Estado contra el libre pensamiento fue el camino a seguir para proteger a las elites dominantes. De esa manera en nombre del orgullo románico, los “Fascistas”, arremetieron asesinando, torturando y encarcelando a los opositores socialistas, liberales y principalmente a los intelectuales pensadores que influían en los círculos académicos y en algunos sectores de las clases medias. Aunque Mussolini leía detenidamente los escritos del intelectual Croce, quien tuvo que actuar estratégicamente, manteniendo una labor intelectual y haciendo critica si caer en la radicalidad, de lo contrario Mussolini lo hubiera detenido inmediatamente. 

Mientras afuera las polémicas de orden filosófico tenia la tendencia entre neotomistas y los auttualisti, o principalmente entre los católicos y los seguidores de Croce. Pero en esencia esto no perjudicaba al régimen dictatorial fascista, en la cárcel de Turin Antonio Gramsci enfermo y maltratado desarrollaba a través de cortos ensayos y cartas ideas que tiempo después de su muerte y del fin de la Segunda Guerra Mundial revolucionarían en el pensamiento marxista contemporáneo en el seno de las academias y de círculos intelectuales y políticos. 

La obra de Gramsci tuvo la suficiente madurez en sus años de encierro, no lo podían ver la ciegas mentes opresoras de régimen fascista cuando exclamaron durante el juicio “por 20 años debemos impedir a este cerebro funcionar”. La madurez intelectual de Gramsci lo llevo a la comprensión del materialismo histórico a niveles de análisis mas allá de los determinismos políticos, supo interpretar que la cultura de una sociedad es regida por la clase dominante. Lanzó al futuro desde una celda premisas de que el camino es la construcción de leguajes culturales liberadores para enfrentar la superestructura ideológica del sistema. 

La madurez con que entendió al marxismo la dejó plasmada en uno de sus cortos escritos: “…a nosotros los marxistas nos tildan de ver a Marx como un mesías, pero para nosotros Marx es madurez intelectual”. La madurez de comprender el los legados del conocimiento humano para construir mejores senderos para un mundo en el borde del abismo es una urgencia, es vital que nuestra Honduras avance ya no de la mano centenaria de la ignorancia y atraso mental, es hora de seguir trabajando por liberarla…