12/10/13

Piero Sraffa en Cambridge | De Gramsci a Keynes para rescatar a David Ricardo

  • Por recomendación de Keynes se le asignó la responsabilidad de editar las obras completas de David Ricardo
  • Con el auge de la economía heterodoxa, ante el fracaso del neoliberalismo, se ha despertado nuevamente el interés en conocer y estudiar sus aportaciones
Piero Sraffa nació en Turín en 1898. De joven conoció en su ciudad natal a Antonio Gramsci, uno de los teóricos políticos más importantes del siglo XX, y fue su compañero de lucha y de trabajo en el “L’Ordine Nouvo”. A raíz del avance fascista, en 1927 emigró a Gran Bretaña y allí se relacionó con Keynes, publicó artículos en la revista que este dirigía y, con su amparo, entró a trabajar como docente e investigador de la prestigiosa universidad de Cambridge, donde falleció en 1983.
Mantuvo con Gramsci una gran amistad y permanente correspondencia. Inclusive, entre 1929 y 1937, años en que éste estuvo encarcelado en Italia,  fue uno de los pocos contactos externos. Después de la guerra participó en la edición de “Cartas de la cárcel”, el conocido libro de Gramsci.

Por recomendación de Keynes se le asignó la responsabilidad de editar las obras completas de David Ricardo, con la introducción crítica y las notas

Piero Sraffa, el eslabón perdido entre Gramsci y Keynes

Joaquín Estefanía  |  ¿Existe alguna conexión entre los universos y la trascendencia de dos de las personalidades de más dimensión del siglo XX, como fueron el británico John Maynard Keynes y el italiano Antonio Gramsci? Existe. Se trata de alguien que participó de ambos mundos y cuya obra ha imbricado algo tan radicalmente diferente como fue el círculo libre de Cambridge y la Italia rabiosamente mussoliniana de la primera parte de este siglo. La economía moderna y el compromiso político. Piero Sraffa es el eslabón perdido de esas dos versiones de la realidad, el intelectual que logra que el aristocrático y conservador lord Keynes (1883-1946) se interese por la tragedia de un debilitado Gramsci (1891-1937) -condenado por los fascistas a más de veinte años de prisión- y que el secretario general del Partido Comunista Italiano reclame, febril, los trabajos del autor de las Consecuencias económicas de la paz y, sobre todo, de la Teoría general del empleo, el interés y el dinero.