9/8/13

Leggere Gramsci nella post-democrazia

  • Un'interpretazione liberal del pensatore marxista è una forzatura filologica ma aiuta a capire da dove viene l'antico tic antipolitico italiano 
Massimiliano Panarari  |  Una premessa (alquanto) doverosa. Antonio Gramsci (1891-1937), per chi non lo ricordasse, era un comunista e, per la precisione, un leninista. Certamente, un marxista a suo modo eterodosso, sui generis ed eretico, e che pagò un duro prezzo personale anche per questa sua originalità e autonomia rispetto al movimento comunista internazionale egemonizzato dall’Unione Sovietica di Stalin (ed espresso in Italia dalla sua Togliatti’s Version). Ma sempre marxista (e, nella fattispecie, esponente del “marxismo occidentale”, al quale è assimilabile per la formazione di tipo storicista, antipositivista e idealista) – e questo va saputo nel momento in cui ci si accinge (come utilissimo e doveroso) a leggerlo ai giorni nostri. Perché, giustappunto, Gramsci è assolutamente e integralmente figlio dei propri tempi di ferro e di fuoco.

Karl Marx, periodista | Crítico implacable de la arbitrariedad despótica y reguladora del poder

Fernando Balseca  |  En 1849 Karl Marx fue expulsado de Colonia, según sus perseguidores de turno, por haber despreciado la hospitalidad del país debido a que él estaba comprometido con la publicación de prensa sediciosa. El último número de la Nueva Gaceta Renana, un diario que había fundado, salió impreso con tinta roja como una forma de protesta ante el abuso de autoridad del gobernante. El ejercicio periodístico en Marx, iniciado en 1842 cuando se incorpora a la liberal Gaceta Renana, fue indispensable para aclarar y formular sus propias tesis; también fue útil para darse cuenta de que la libertad de prensa era incompatible con los regímenes autoritarios y represivos.

Gramsci cada día | ‘Bajo la Mole. Fragmentos de civilización’

Pascual Serrano  |  La Mole Antonelliana, construida entre 1863 y 1888, es el principal símbolo arquitectónico de la ciudad italiana de Turín. Esta fue la ciudad donde el filósofo marxista Antonio Gramsci comenzó a estudiar y donde desarrollaría su primera actividad política y periodística. Durante cinco años, desde 1916 a 1920, Antonio Gramsci escribió en el periódico socialista Avanti! la columna de opinión Sotto la Mole [Bajo la Mole]. Descubrir estos textos nos permite acercarnos a un Gramsci cronista, diferente de su faceta más conocida de pensador comunista, pero con esa ideología y combatividad impregnando cada frase de sus textos. Como en España nos sucede con Quevedo o Larra, los italianos pueden viajar en el tiempo en su país y comprender aquella sociedad, sus miserias, sus conflictos, los debates que apasionaron a la sociedad de Turín de aquellos años.