29/5/13

La globalización neoliberal como revolución pasiva / Política y Cultura

Carlos Javier Maya Ambía

Una valoración crítica de la globalización neoliberal podría enriquecerse considerablemente empleando el aparato conceptual forjado por Antonio Gramsci para explicar la modernización del capitalismo ocurrida en las décadas de 1920 y 1930, designada con los nombres de americanismo y fordismo. Después de apuntar los elementos centrales del planteamiento de Gramsci sobre el tema, el presente trabajo propone recuperar la categoría gramsciana de revolución pasiva, la cual permite colocar en el centro del análisis el tema de la hegemonía y considerar diversas formas de Estado, como el keynesiano y el neoliberal, en función de los intentos de las fracciones de clase dominantes para superar crisis no sólo económicas sino de hegemonía. Mediante la crítica de algunos principios básicos de la ideología neoliberal, el texto persigue aportar elementos para una interpretación no economicista de la globalización neoliberal.

El intelectual cosmopolita Antonio Gramsci sobre Benedetto Croce

Benedetto Croce
✆ Manlio Paolocci
Benedetto Fontana

El periodo en el cual Benedetto Croce se hace prominente y su pensamiento moral e intelectual se propaga en la mayor parte de la cultura y el pensamiento italianos -finales del siglo XIX a principios del XX- es aquel que los contemporáneos denominan como la edad de las dos Italias, una oficial, la de los grupos en el poder y otra, la real, la Italia de las masas . Estas dos "ciudades" se enfrentaban en varios niveles: la ruptura tenía sus raíces en los conflictos socioeconómicos, se reflejaba en los ámbitos moral, cultural e intelectual, y tenía su expresión más visible en los lenguajes hablados en estos dos mundos, por una parte, un lenguaje latino, altamente literario y florido, y por otra, un lenguaje fragmentado, constituido por múltiples dialectos local, regional y socialmente diferenciados. El primero se componía de un sistema denso e intrincado de símbolos conocido por las bases que constituían los intelectuales medios y altos de los grupos en el poder; el segundo era el lenguaje de las masas.

En esta pluralidad de lenguajes encuentra Gramsci fundamentos para su tesis de que la sociedad italiana no existe como entidad moral y colectiva excepto, quizás, en la literatura abstracta y formal de los intelectuales.