20/5/13

¿Para qué sirve El Capital? / Escrito para ser la obra cumbre de toda la impresionante praxis revolucionaria de Marx & Engels

  • Texto escrito para ser presentado en el 2° Encuentro de la Escuela de Cuadros que se llevará a cabo en Caracas, Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG), entre el 30 de mayo y el 1° de junio de 2013
Karl Marx ✆ Maugre 
Iñaki Gil de San Vicente

¿Para qué sirve El Capital? La respuesta es simple e inmediata: para avanzar al comunismo mediante la revolución socialista. El Capital fue escrito para ser la obra cumbre de toda la impresionante praxis revolucionaria de Marx, pero también de Engels. Será esta respuesta inmediata la que oriente este texto. Sin la perspectiva práctica revolucionaria, sin la perspectiva política en suma, nada del marxismo es comprensible, y por tanto El Capital es ininteligible. Ahora bien, como iremos viendo, la política marxista no se reduce a la politiquería parlamentarista por muy de izquierdas y de masas que diga ser, y menos todavía burguesa y reformista, sino que en sí misma, la política revolucionaria es la síntesis del resto de prácticas económicas.

Karl Marx contra el IV Reich neoliberal

Manuel Fernández-Cuesta
  • La estricta política de austeridad de la señora de Ulrich Merkel es una forma de protección a su industria y banca, y recuerda, quizá demasiado, la patriótica reacción ante la crisis de Weimar.
  • "Marx es el máximo investigador de temas económicos y socialistas de nuestro tiempo. A lo largo de mi vida he entrado en contacto con numerosos estudiosos, pero no conozco a ninguno que sea tan erudito y profundo como él” / M. A. Bakunin, 23 de enero de 1872
Esculturas de Marx en Triers (Treveris)
✆ Ottmaer Hoerl 
Hemos leído tanto a Marx que ya no sabemos interpretar sus textos. Hemos citado tanto a Marx, en cualquier situación, con cualquier excusa, que hemos olvidado de dónde provienen las citas y su utilidad práctica. Cubiertos de polvo, en los estantes superiores, olvidados, los libros de Marx, origen judío, bautizado luterano, ateo, nos recuerdan con sus arrugas y subrayados otras épocas, quizá más felices, otras vidas. Como un lejano pariente, aquel que recorrió ciudades de Europa de exilio en exilio, penuria económica, hasta morir, apátrida, en el Londres victoriano, hacedor de lo social, maestro de la sospecha, el analista que entendió lo real como el conjunto de circunstancias socio-materiales y relaciones sociales, nos mira, desde un pequeño retrato, y se interroga incrédulo, sobre nuestra actitud ante la primacía política, casi una dictadura contable, del hegemónico Reich neoliberal.