23/4/13

La noción de democracia en Rosa Luxemburgo / Algunos aportes para el siglo XXI

Rosa Luxemburgo
✆ Dominic Thackray
Pablo Slavin

Rosa Luxemburgo fue una de las más destacadas figuras con que contó la socialdemocracia en las dos primeras décadas del siglo XX. Si algo podemos destacar entre sus numerosas cualidades, es la claridad con la que supo aplicar el método desarrollado por Marx y Engels, el materialismo dialéctico, a todos sus análisis. Cumpliendo con lo que Marx prescribiera en sus Tesis sobre Feuerbach, Rosa Luxemburgo no se contentó con realizar un estudio teórico del marxismo, sino que siempre demostró un profundo interés por la faz práctica.

Su activa participación en los distintos movimientos revolucionarios de principios de siglo, hicieron que las cárceles de su Polonia natal y de Alemania, su patria adoptiva, la tuvieran como asidua huésped.

El sentido estratégico de la clase social en Karl Marx

Iban Neira
  • El concepto de clase social es clave en el marxismo. Hoy día, el mayor interés del uso que hacia Marx de este concepto no es tanto la capacidad de describir la realidad existente, que obviamente ha cambiado mucho desde el capitalismo industrial del XIX, como el carácter de apuesta estratégica que implicaba.
Se ha comentado en ocasiones que, a pesar de la enorme importancia del concepto en la teoría marxista, no existen textos ni del propio Marx ni de Engels centrados en la cuestión de la estratificación social en clases aunque esta esté de una forma u otra presente en casi todas sus aportaciones. En ninguno de sus escritos encontramos una definición operativa de clase social y, de hecho, el propio concepto en diferentes escritos puede tener significados algo diversos.

Lenin y la organización de las emociones

Manuel Fernández-Cuesta
  • “Creo que la gente sabe perfectamente que le están engañando y estafando, pero la mayoría tiene demasiado miedo o están demasiado cómodos para decir algo”: Maj Sjöwall / Per Wahlöö, Los terroristas (1975)
Desaparecida la conciencia de clase, nuestras vidas de incertidumbre, dominadas por la subjetividad y las emociones, han perdido el sentido social, constitutivo de lo común. La exaltación de la individualidad, la exagerada identidad de sí y la (falsa) facultad de elección han hecho de nuestras sociedades modernas un extraño conjunto de miedos, frivolidad y mercantilización de lo cotidiano. El exceso y la aceleración, la frustración y la precariedad laboral han barrido las formas tradicionales de organización política. Frente al neoliberalismo y su tendencia a la destrucción de lo adquirido, surgen formas de protesta desconocidas hasta la fecha.