9/3/13

La esperanza de una revolución inacabada

Ángeles Diez

El día 8 de octubre de 2011, el día después de la última victoria electoral del presidente Chávez, me encontraba en la plaza Simón Bolívar de Caracas con un compañero alemán. Ambos habíamos decidido tomarnos la mañana libre para pasear por el centro de la capital y sentir de primera mano el ambiente. La plaza estaba llena de pequeños grupos de gentes conversando, familias con niños, transeúntes. El ambiente era distendido, se hablaba del comandante, de la victoria, de la oposición; no había discusiones acaloradas y sí había un sentimiento unánime de tranquilidad democrática, de legitimidad y aceptación del resultado electoral. También, el orgullo de haber sido reconocidos internacionalmente —la fundación Carter— como el sistema electoral más seguro y limpio del mundo por encima del de Estados Unidos.