6/3/13

Hugo Chávez & Boris Yeltsin

Rafael Poch 

Dejémonos de hipocresías: el principal delito de Hugo Chávez fue ocuparse de los pobres. Todo lo demás, incluso si hubiera sido un caudillo autoritario, como han venido vendiéndonos los killer-periodistas de nuestra parroquia con particular encono, se le habría perdonado. Y la demostración es Yeltsin, el presidente Yeltsin de Rusia, ¿se acuerdan?

A diferencia de Chávez, Yeltsin protagonizó una contrarrevolución en beneficio de los ricos. A diferencia del venezolano, sus elecciones y referendos estaban amañados, pero a Yeltsin se le perdonaba todo. Hasta dio un golpe de estado, en octubre de 1993, en el que disolvió a cañonazos el primer parlamento enteramente electo de la historia de Rusia.

Hugo Chávez, el odio del imperialismo y de las burguesías, el amor de los pueblos rebeldes

Néstor Kohan
  • Fue tan original y tan antiimperialista como su principal maestro e inspirador, Simón Bolívar. Pero entre ambos existe una gran diferencia histórica y política que marca cuánto hemos avanzado en esta búsqueda de la tierra prometida y de la liberación de Nuestra América. Mientras Bolívar murió solo y aislado, triste y desolado, incomprendido e incluso repudiado, Chávez muere rodeado, amado y llorado por todos los pueblos de Nuestra América. 
Tristeza y dolor. De allí partimos. ¿Por qué disimular los sentimientos y disfrazarlos con refinamientos artificiales que se cocinan en su propia tinta y, en última instancia, no dicen absolutamente nada? Sí, tristeza y dolor ante la muerte de un compañero y un luchador que se jugó la vida más de una vez por los humildes, por los de abajo y que se animó a enfrentar a la potencia más agresiva y feroz de todo el planeta. Pero también todo nuestro reconocimiento, nuestro respeto, nuestro emocionado homenaje.

Hugo Chávez en mi recuerdo

Juan Torres López
  • “Los que mueren por la vida no merecen llamarse muertos”, canción de Alí Primera
Aunque se veía venir, he sentido una profunda tristeza al conocer la muerte del presidente Chávez. Tuve la oportunidad de trabajar en su despacho como miembro de la Fundación CEPS y compartí con él algunos momentos intensos y que perdurarán siempre en mi memoria. Lo recordaré como una persona serena, comprometida con su pueblo, incansable hasta la extenuación (¿cuándo dormía ese hombre?, me pregunté siempre), muy cariñoso y atento con sus interlocutores. No le perdonarán nunca que diera voz a los millones de personas que no la tenían, que permitiera que su pueblo disfrutase del dinero del petróleo que antes iba a los privilegiados. No le perdonarán que ganase una elección tras otra y sin que en ninguna se pudieran descubrir irregularidades de las que incluso hay en los países que alardean de democracias asentadas.

¡Gloria al bravo Chávez!

Atilio A. Boron
  • Por una de esas paradojas que la historia reserva sólo para los grandes, su muerte lo convierte en un personaje inmortal. Parafraseando al himno nacional venezolano: ¡Gloria al bravo Chávez! ¡Hasta la victoria, siempre, Comandante!
Cuesta muchísimo asimilar la dolorosa noticia del fallecimiento de Hugo Chávez Frías. No puede uno dejar de maldecir el infortunio que priva a Nuestra América de uno de los pocos “imprescindibles”, al decir de Bertolt Brecht, en la inconclusa lucha por nuestra segunda y definitiva independencia. La historia dará su veredicto sobre la tarea cumplida por Chávez, aunque no dudamos que será muy positivo.