1/3/13

Hegemonía y Democracia en el siglo XXI / ¿Por qué Gramsci?

Rafael Rodríguez Prieto & José María Seco Martínez
  • "Todos los hombres son intelectuales (...) pero no todos tienen su función en la sociedad": Gramsci, I Quaderni.
El concepto de hegemonía de Gramsci es de un indudable valor para rehacer la democracia. Democracia es también reflexionar desde las prácticas sociales, es tomar partido en la tarea de responsabilizar socialmente a la filosofía. De ahí el interés de Gramsci en acabar con la división entre los intelectuales y las masas, entre dirigentes y dirigidos. Recuperar el concepto de hegemonía de Gramsci puede ser la base de un proceso constituyente que presente alternativas fiables para la izquierda en este siglo. Sobre todo, si entendemos la democracia como un proceso abierto a prácticas concretas y a la deliberación cívica, como una sinergia capaz de transformar las relaciones de dominación en formas de autogobierno, esto es, de poder por y para la ciudadanía.

Gramsci con Bourdieu / Hegemonía, consumo y nuevas formas de organización popular

Pierre Bourdieu ✆ Miguel Loureiro
Néstor García Canclini

No vamos a hacer una confrontación académica entre dos autores, sino un análisis interrelacionado de dos paradigmas capitales en la investigación actual sobre la cultura. Estos autores representan modos diferentes de observar la interacción ideológica entre las clases sociales. La orientación gramsciana se caracteriza por estudiar los procesos culturales en tanto están constituidos por la contraposición entre acciones hegemónicas y subalternas. Bourdieu, por su parte, es quien más ha desarrollado un modelo según el cual la cultura de las distintas clases se configuraría por la apropiación diferencial de un capital simbólico común, por las maneras en que el consumo las incorpora a la reproducción social .

Nos interesa, más que la posible complementación entre las obras de ambos autores, imaginar y discutir la aproximación entre sus estilos de análisis.

Simón Bolívar y nuestra Independencia / Una lectura latinoamericana

Néstor Kohan

El interés por nuestra historia crece día a día. Resulta ineludible pensar el Bicentenario a escala continental, no de modo aislado, país por país. Eso implica desmontar la historia oficial, de matriz eurocéntrica. Romper con la mirada colonial y provinciana de Nuestra América. A contramano del abandono posmoderno del supuesto “mito del origen” y de una globalización imperial que nos ningunea, resurgen una y otra vez las preguntas por nuestra identidad, la reconstrucción de nuestras luchas, la búsqueda del sentido… Mientras los pueblos aspiran a identificarse con los rebeldes del pasado, las conmemoraciones oficiales del Bicentenario han sido apologéticas y complacientes. Las burguesías sólo pretenden legitimarse. Cualquiera sea la marca del calendario lo que persiste es la discusión sobre la historia. Necesitamos liberar con urgencia el pasado para abrazar el porvenir.

Un sabio brechtiano que amó a Antonio Gramsci, Simone Weil y Manuel Sacristán

Francisco Fernández-Buey
✆ Allan MacDonald 
Salvador López Arnal
  • Palabras para el acto de homenaje a Francisco Fernández Buey, celebrado en Madrid, en la sede del CSIC, el 28 de febrero de 2013.
Especial para Gramscimanía
Cuando visitaba a Paco en su despacho de la Pompeu Fabra, también antes en el de Económicas de la UB, solía gastarle una broma a la que intentaba dar diversas formas para no repetirme como un loro poco creativo. Más o menos la cosa iba así: “Paco, una cosa que no me acaba de quedar clara. Yo te vengo a ver por las mañanas, al mediodía, por las tardes, incluso a veces quedamos para cenar o tomar algo, y por supuesto no siempre vengo el mismo día. Y siempre estás aquí, trabajando. De hecho, los sábados, en tu trabajada cosmovisión, no son precisamente fiestas de guardar. Sumo, y no creas que sumo con precisión, y me salen unas 60 horas semanales. Tú estás muy puesto en asuntos del movimiento obrero y en sus grandes conquistas