6/1/13

Una glosa de Marx / Algunas líneas sobre la enajenación del trabajo

Alberto Quiñónez

Antes de entrar en materia –o para entrar en ella abruptamente- me permitiré citar a Marx in extenso. La argumentación del presente artículo parte necesariamente de esta cita. En ‘El Capital’ dice Marx:
“Partimos del supuesto del trabajo plasmado ya bajo una forma en la que pertenece exclusivamente al hombre. Una araña ejecuta operaciones que semejan a las manipulaciones del tejedor, y la construcción de los panales de las abejas podría avergonzar por su perfección a más, de un maestro de obras. Pero, hay algo en que el peor maestro de obras aventaja, desde luego, a la mejor abeja, y es el hecho de que, antes de ejecutar la construcción, la proyecta en su cerebro. Al final del proceso de trabajo,

Gramsci y el sentido común

José Nun

1. Otro reduccionismo

Examiné en un trabajo anterior otro reduccionismo, distinto del económico, al que ha sido propensa la literatura marxista y tan pernicioso como aquél para la elaboración de una teoría de la política. Tal reduccionismo trasciende el análisis de la determinación misma de las estructuras o de los comportamientos para afectar el modo en que son interpretadas las prácticas sociales, esto es, por referencia a una racionalidad única que les daría sentido. (1) Sus huellas vienen de lejos: si es verdad, como afirma Mondolfo,(2) que el problema del conocimiento fue el centro de las preocupaciones filosóficas de Marx, no

Gramsci y la reivindicación de la política

Maximiliano Basilio Cladakis

Introducción

Antonio Gramsci ha sido uno de los intelectuales más importantes de la primera mitad del siglo XX. Su obra representó la apertura de una serie de debates que excedió el plano teórico para realizarse en el plano de la praxis política concreta. Precisamente, en Gramsci, convivía el intelectual lúcido, brillante, de excelente formación teórica, con el dirigente político, con el hombre que se sabe partícipe y hacedor de la historia. Su tesis acerca del intelectual orgánico se encuentra en una relación íntima con su propia vida. Hombre de letras y hombre de acción al mismo tiempo que va más allá, incluso, del intelectual

Da Platone a Gramsci

Guido Liguori

Il faticoso titolo dell’ultimo libro di Giuseppe Prestipino (Dai maestri del pensiero e dell’arte alla filosofia della praxis, s.l., s.d., ma 2008, Edizioni Seam, pp. 111, euro 13) già ne illustra il contenuto: l’autore cerca in alcuni grandi pensatori dall’antichità al Novecento idee, spunti, suggestioni, associazioni, momenti da accostare o contrapporre alla filosofia della praxis, ovvero alla reinterpretazione che del marxismo ha dato Antonio Gramsci.

Brevi capitoli che a volte sono flash abbaglianti, come quello iniziale su Platone e Gramsci, il primo e l’ultimo pensatore comunista, secondo l’icastica e iperbolica definizione di Prestipino. Il «mito della caverna»,

Gramsci, Il filologo della prassi

Luigi Cavallaro

La trama linguistica di un pensiero in azione

Un rinnovato filone di ricerca sull'opera di Antonio Gramsci pone di nuovo e con con forza quale debba essere il rapporto tra la filosofia e l'agire politico. Un nodo che l'autore dei «Quaderni del carcere» scioglie attraverso il concetto di egemonia dove tra l'atto del conoscere e quello del fare esiste un legame indissolubile. Ma ad essere investita del problema è la tradizione filosofica italiana che parte da Machiavelli e arriva fino a Giovanni Gentile

La filosofia, scrissero una volta Marx e Engels, è l'espressione astratta degli stati di cose esistenti, e questa sua caratteristica illude di solito i filosofi di