21/10/13

El concepto de Estado en los Cuadernos de la Cárcel

  • “Me he convencido de que aun cuando todo está o parece perdido, es preciso reanudar tranquilamente el trabajo, recomenzando desde el principio. Me he convencido de que es preciso contar siempre sólo con uno mismo y con las propias fuerzas; no esperar nada de nadie y por lo tanto no buscarse desilusiones. Que es necesario proponerse hacer sólo lo que se sabe y se puede hacer y seguir el propio camino. Mi posición moral es óptima: unos me creen un satanás, otros me creen casi un santo. Yo no quiero hacer el papel ni de mártir ni de héroe. Creo ser simplemente un hombre medio, que tiene sus convicciones profundas, y que no las cambia por nada en el mundo.” | Antonio Gramsci
Antonio Gramsci ✆ Graziano Origa 
Carlos Maya  |  La intención del presente ensayo es reflexionar sobre algunos aspectos del Estado expuestos por Gramsci en los Cuadernos de la cárcel. Sin pretender agotar exhaustivamente esta rica problemática, el énfasis del trabajo se centra sobre la concepción integral de Estado, como unidad de los planos superestructurales Sociedad Política y Sociedad Civil.

Partiendo de esta concepción se discuten principalmente dos cuestiones: a] Las relaciones entre estos dos planos superestructurales, que determinan diferentes fases en el desarrollo histórico de un Estado, o bien, diferentes tipos de Estado, a los que corresponden determinadas estrategias revolucionarias, y b] Teniendo como punto de partida estas ideas, se intenta hacer un reordenamiento de algunos principios teóricos y metodológicos a fin de analizar 1a relación entre Estado y Economía en la fase imperialista del capitalismo.

Al ser estos dos puntos el objetivo central del trabajo, quedan necesariamente sólo enunciados y quizá hasta descuidados otros aspectos del Estado. No se trata en especial la cuestión, de los intelectuales, ni la del partido político, no porque carezcan de importancia, sino al contrario, porque su significado es tan grande que requieren un trabajo especial y dentro de los límites del presente sólo sería posible hacer generalizaciones demasiado superficiales.

La segunda limitación es la no consideración de las obras de interpretación y crítica de Gramsci escritas en los últimos años, ya que hemos preferido no introducirnos en una polémica con estos autores, pues entonces se trataría de un ensayo de reinterpretación de Gramsci a partir de sus críticos y no, como es nuestro propósito, de una interpretación propia, por limitada que ésta pueda ser, pero partiendo de Gramsci mismo y por ahora sólo de los Cuadernos de la cárcel.

A pesar de todas estas limitaciones y conscientes de ellas queremos con este ensayo llamar la atención sobre algunos puntos que a nuestro juicio son esenciales para poder seguir adelante en el estudio de la obra de uno de los grandes clásicos del Socialismo Científico.

Hegemonía: Dialéctica de la dirección y del dominio
“[...] la hegemonía política [...] es el punto de contacto entre la ‘sociedad civil’ y la ‘sociedad política’, entre el consenso y la fuerza.” C. 7, n. 83.
La Hegemonía es la unidad de la dirección política, intelectual y moral y del dominio político y económico que ejerce una clase social sobre toda la sociedad. 2 La dirección se ejerce por medio del consenso y el dominio por medio de la fuerza, variando las relaciones entre ambos elementos de acuerdo con las condiciones históricas, la sociedad determinada, etcétera.

La Hegemonía, que siempre implica una relación pedagógica, en tanto que va creando un determinado tipo humano acorde a ciertas necesidades, se ejerce también en el seno de los grupos subalternos, en la medida en que uno de ellos tienda a dirigir a los demás por medio de un partido político. En este caso no puede hablarse de fuerza en el mismo sentido que cuando se trata de la Hegemonía de una clase ya dominante, sino que los elementos de coerción se presentarán más bien como subordinación de los intereses de ciertos grupos subalternos a los intereses del grupo subalterno hegemónico; subordinación que no puede ir más allá de cierto equilibrio de compromiso y que debe apoyarse en el consenso activo o pasivo de los grupos subordinados. 

Históricamente hay que distinguir entre la Hegemonía en una sociedad clasista y en una no-clasista. La primera será todavía una Hegemonía imperfecta, pues incluirá siempre en mayor o menor medida elementos de fuerza para mantener el dominio sobre las clases antagónicas. La segunda será una Hegemonía perfecta, dado que la fuerza ya no será necesaria y para mantener cohesionada a una sociedad no-antagónica bastará el consenso. Este tipo de Hegemonía sólo es realizable en una sociedad.

El concepto gramsciano de Hegemonía, que parte de Marx y de Lenin, incluye siempre fuerza y consenso y rechaza toda reducción a uno u otro, considerando que la única reducción al consenso históricamente posible es la que caracteriza a la sociedad regulada (socialista) y que en realidad no significa una reducción, sino una ampliación del consenso. De todos los problemas y aspectos relacionados con la Hegemonía, uno es especialmente importante, en tanto que en cierta forma implica a todos los demás. Se trata de la Hegemonía en términos de las relaciones entre Sociedad Política y Sociedad Civil, en términos del Estado, como realización de la Hegemonía de una clase social.