20/10/13

‘El caso Gramsci’ | La actitud de Palmiro Togliatti

Palmiro Togliatti y al fondo
un cuadro con la foto de Gramsci
Attilio Folliero & Cecilia Laya  |  Palmiro Togliatti emerge como el hombre más importante del Partido Comunista de Italia, luego que Antonio Gramsci termina preso en la cárcel por el régimen fascista. Desde los años veinte, Togliatti no es solamente el portavoz en Moscú de los intereses de los comunistas italianos, es más bien el hombre de confianza de Stalin hacia los comunistas italianos. En el interior del PCd'I de los años veinte, Palmiro Togliatti asume el rol de domar la resistencia hacia el nuevo curso staliniano de Moscú del fundador del Partido Comunista de Italia, Amedeo Bordiga y de su sucesor como secretario, Antonio Gramsci, ambos muy críticos hacia Stalin.

El 22 de febrero del 1926, durante el VI Plenum extendido del Komintern, hubo un encuentro en Moscú entre Stalin y los italianos, para discutir sobre los puntos de disenso que habían emergido durante el  XIV congreso del Partido Bolchevique realizado en Moscú desde el 18 hasta el 31 de diciembre del 1925. En aquellos momentos,  Amedeo Bordiga confronta duramente a Stalin por los métodos utilizados contra sus opositores y por el régimen de terror que ha
instaurado para reprimir la oposición interna. Palmiro Togliatti interviene para declarar su desacuerdo con las palabras de Bordiga, para declarar su fidelidad a Stalin y confirmar que la experiencia del Partido Comunista ruso representa una guía.

En una relación secreta sobre el comportamiento del compañero Bordiga, que Togliatti envía a la secretaria del Partido Comunista de Italia, después de este encuentro en Moscú, pide la marginación de Bordiga.

La ruptura con Antonio Gramsci llega en el octubre del 1926, año decisivo en la lucha para la sucesión a Lenin, muerto en el 1924. Stalin, con Bujárin de su parte, se mueve contra el cartel de los opositores, capitaneados por Trotsky y Zinoviev.

El 14 de octubre Gramsci, a nombre del buró político del partido, envía una carta a Togliatti, representante italiano en la Internacional Comunista (Komintern) para consignarla a la cúpula del PCUS. En esta carta no se pone en discusión el rol subalterno del PCI al PCUS y ni que Stalin tenga razón. Simplemente se critican las modalidades con las cuales Stalin se adueña del partido. Togliatti se niega a enviar la carta al PCUS y a la respuesta filostalinista de Togliatti, Gramsci responde con una durísima carta personal a Togliatti el 26 de octubre, en la cual acentuó su polémica hacia Stalin. Esta carta fue publicada en 1938 por Angelo Tasca pero hay que esperar el 1964 para que Togliatti, cuando estaba para morir la autenticase y admitiera que era cierto que esta carta le había sido enviada por Gramsci, y esto con una doble razón: primero demostrar su fidelidad al régimen soviético, en un momento en el cual era crítico hacia Kruschev, del cual pedía la destitución; y la otra razón para devaluar el carisma de Gramsci y en síntesis pasar a la historia como el verdadero fundador del Partido Comunista italiano.

Togliatti justificó la razón de no consignar la carta de Gramsci por el hecho de que los eventos habían superado el contenido de la misma y explica que la oposición a Stalin ya no existía; todos los opositores se había alineado con el pensamiento de Stalin.

La verdad es otra: el mismo Togliatti se puso definitivamente a lado de Stalin y es uno de los más activos en contra de la oposición a Stalin: el mismo recoge firmas para la destitución de Zinoviev como presidente del Komintern. Es decir mientras él representa al Partido Comunista Italiano en Moscú, lleva adelante decisiones diferentes de las que el partido, con Gramsci como jefe, estaba tomando en Italia.

Gramsci no hubiera aceptado el punto de vista de Togliatti y seguramente en el encuentro del PCI fijado por el mes de noviembre en Valpolcevera, cerca de Genova con el representante del Komintern Jules Humbert-Droz hubiera defendido su posición (que era la del partido) es decir oponerse a los métodos de Stalin para aniquilar la oposición. Este encuentro no se llevo a cabo por cuanto Antonio Gramsci cayó preso el 8 de noviembre. Se abre así lo que pasará a la historia como “Caso Gramsci”. Desde el principio los dirigentes comunistas italianos sospechan de la caída de Gramsci, de cómo Gramsci pudiera haber sido detenido.

Una cosa es cierta, la prisión de Gramsci no solo hace desaparecer la polémica del PCI con Moscú, más bien abre la vía a Togliatti para ser el dueño absoluto del Partido Comunista Italiano. No solo: es muy inquietante lo que sucede después a Gramsci. Cuando ya está en la cárcel, a la vigilia del proceso, le llega una carta desde Moscú con la cual se le informa de la política comunista internacional, como si él hubiera tenido voz en la decisiones que se tomaban en Mosca. Esta carta enviada desde Moscú por Ruggiero Greco agrava la posición procesal de Gramsci.

En una carta que el mismo Gramsci escribe a su esposa alumbra la sospecha que esta carta fue propuesta por el mismo Togliatti para hacerlo aparecer más importante de lo que en realidad era, y para agravar su posición procesal. El juez en el momento en que le consigna esta carta le comenta: “Diputado Gramsci, usted tienes amigos que desean que se quede en la cárcel por mucho tiempo”.

Este episodio se quedará en la mente de Gramsci, tanto es que cuatros años después, en una carta a su cuñada Tatiana, hace referencia a “algunos estúpidos” que escriben cartas peligrosas (el Grieco) y a otros “menos entupidos” que los inspiraron (con referencia a Togliatti, del cual el Grieco es estrecho colaborador).

Además de las sospechas de cómo termina preso, Gramsci es dejado en el estado de abandono total por el partido. La única iniciativa recibida es esta de la carta que significa el agravarse de su posición.

Todos las tentativas de intercambiar el prisionero Gramsci caen en el nada. Las negociaciones entre el gobierno de Roma y de Moscú nunca llegan a concretizarse en un intercambio de prisioneros.

El "olvido" de Gramsci

El Gramsci critico de Stalin y Togliatti "desaparece" después de la guerra. Togliatti, jefe absoluto del Partido Comunista Italiano, después de la guerra hace desaparecer toda la crítica que Gramsci hacía a Stalin y al mismo Togliatti, así como hace desaparecer cualquier referencia a Trotsky, a la izquierda alemana de Rosa Luxemburg y la izquierda italiana representada por Amedeo Bordiga. De hecho Gramsci y Bordiga se acercan fraternalmente durante sus estadías en la cárcel, así como lo demuestran las cartas de Gramsci.

Para Togliatti, en cambio, Bordiga es simplemente un protegido por el fascismo!

Como ha sido reconstruido por Massimo Caprara, Togliatti cuando entra en posesión de los escritos de Gramsci “Cuadernos desde la cárcel” el 25 de abril del 1941, escribe al secretario del Komintern, Georgi Dimitrov: “Los cuadernos de Gramsci, que yo he profundamente estudiado contienen materiales que pueden ser utilizado solo después de una grande elaboración. Sin esta elaboración estos escritos no pueden ser utilizados y mas hay algunas partes que pudieran hacerle daño al partido”

La información dada sobre los eventos relacionados con Gramsci y relatados por Angelo Tasca, siempre ha sido ignorada por los historiadores oficiales como Paolo Spriano y hasta hoy Giuseppe Vacca han negado la “ruptura” entre Togliatti e Gramsci. Una cosa es cierta: después de caer preso de los fascistas, Togliatti nunca se dirige a Gramsci ni con carta de nivel personal, ni directamente, ni indirectamente por intermedio de otra persona.

Y por parte suya, Gramsci, en sus 428 cartas que escribe desde la cárcel, nunca hace una referencia a Togliatti. Lo ignora por completo. El único contacto que interviene entre Gramsci y Togliatti - para decir -es cuando Togliatti envió a la cárcel al hermano de Gramsci, Gennaro, para informarlo de la expulsión de Leonetti, Tresso y Ravazzoli y saber su opinión. Sin embargo, Gennaro Gramsci no refiere a Togliatti de la opinión muy crítica del hermano, porque teme la reacción de Togliatti hacia su hermano.

En 1940 en una memoria biográfica sobre Togliatti se reporta una citación al Komintern de la viuda de Gramsci, Giulia Schucht, en la cual se dice: “Gramsci consideraba Palmiro Togliatti un personaje ambiguo que no ameritaba ninguna consideración”.

Togliatti publica las obras (los Cuadernos) de Gramsci pero con una revisión tal que lo hace aparecer como el precursor de la vía italiana al socialismo. Mientras los escritos publicados en el diario “Orden Nuevo” no fueron publicados sino con muchos años de retraso, solamente en el 1966.

En sustancia el verdadero pensamiento de Gramsci desaparece del panorama político italiano y hasta cayó en el olvido mas total.

Porque es importante averiguar el “caso Gramsci”?

En la famosa carta de Gramsci del 1926 a nombre del Buró Político del PCd’I al Buró central del PCUS en realidad Gramsci no se pone en contra de Stalin y a favor de Trotsky, simplemente critica sus métodos represivos hacia las oposiciones. En una anterior carta del 1924 fue mucho más crítico y exalto mucho más la figura y el rol de Trotsky. Togliatti se niega a enviar esta carta al PCUS y responde que no es suficiente estar al lado de Stalin, más bien es necesario adherir sin limitación alguna a la mayoría (representada por Stalin). Gramsci le responde: “Tu manera de razonar me ha dejado una impresión muy penosa”

La diferencia entre Gramsci y Togliatti es política.  En el 1928-1930 su desacuerdo era total. No hay necesitad de llamar testigos o presentar documentos, es suficiente acordar sus luchas en el interior del PCI para liberarlo de posiciones sectarias. A estas luchas fue convencido gracias a las discusiones en Moscú con los dirigentes de la Internacional Comunista, entre los cuales estaba Trotsky. Esta lucha culmina con sus tesis en el congreso del PCd’I a Lione (en 1926).

De hecho Gramsci no está de acuerdo con todas las tesis de la Internacional Comunista, caída en las manos de Stalin. El mayor crimen de Togliatti (y del grupo dirigente del PCI que se adhirió al estalinismo) es que reintrodujo en el partido el concepto de colaboración de clase, contra el cual había luchado el grupo fundador del PCd’I, que se separó en 1921 desde el Partido Socialista para dar vida al Partido Comunista de Italia. Según esta ideología, que Togliatti aplico en la Italia de la postguerra, los comunistas pueden colaborar o participar en gobiernos con la burguesía progresista. Esta política se experimentó en los años treinta con los Frentes Populares en Francia y España y después de la Segunda Guerra Mundial en Italia, colaborando en la reconstrucción del Estado burgués.

Es por esto que es importante el debate sobre el caso Gramsci y la ruptura entre Togliatti y Gramsci, que no puede ser considerada una simple cuestión entre comunistas italianos. Es una posición política importante por la lucha de los comunistas en general. Por un lado la tesis de la conciliación de clase experimentada por Togliatti en los gobiernos de conciliación nacional que se dieron en la Italia de la posguerra y por el otro las tesis marxista de Gramsci de la inconciliabilidad de las clases.

Cuando Gramsci está en la cárcel, no hubo grandes tentativos para liberarlo. Las hermanas Schucht (Julia esposa de Gramsci y su hermana Tatiana) después de la muerte de Gramsci continuaron a interesar del caso Gramsci las autoridades soviéticas evidentemente porque convencidas que no solo se había cometido una injusticia hacia Gramsci, mas bien había algo que parecía a una traición. El caso Gramsci cayo en el olvido en el clima de terror que se instauro en Moscú durante el Estalinismo.

Los documentos que quedan sobre este caso se deben a los escritos y relaciones escritas por Estela Blagoeva, secretaria del jefe del Komintern, Georgj Dimitrov. Por medio de estos documentos sabemos que las hermanas continuaron luchando pidiendo ser escuchadas. Gracias a las peticiones de las hermanas Schucht se llamó a declarar, no solo a Grieco, autor de la carta que terminó por agravar la posición procesal de Gramsci, sino al mismo Togliatti. En junio de 1938, cuando Tatiana se encontraba todavía en Italia, la Blogoeva informaba a Dimitrov de las acusaciones hacia Grieco. Pero cuando Tatiana vuelve a Moscú, muy probablemente en diciembre del mismo año, la cuestión pasa a ser más delicada. En el marzo del 1939, en respuesta a Dimitrov en relacion al “caso Gramsci-T”, la Blagoeva sostiene que las acusaciones de las hermanas Schucht hacia Togliatti eran fundadas. Esta convicción se derivaba también por las declaraciones de Sraffa, para el cual Gramsci en sus sospechas “pensaba a T” y también por el hecho que la carta de Grieco no podía haber estada escrita sin la aprobación de T”.

La Blagoeva termina escribiendo un verdadero dossier a cargo de Togliatti en el septiembre 1940, en el cual se le acusa de no haber tenido una conducta limpia en la cuestión de la liberación de Gramsci. También hay una carta escrita por Evgenia (la mayor de las tres hermanas) y Julia a Stalin en el diciembre 1940. En la carta las hermanas reconstruyen sus acciones y su determinación y si aun no aparece el nombre de Togliatti no cabe duda de quién se habla en esta carta. En esta carta describen como Gramsci pensaba que había que dirigirse directamente a los soviéticos dejando por fuera a los intermediarios italianos (aun no lo citan se refieren a Togliatti).

El secretario de Stalin, Poskrebysev, envió la carta a Dimitrov. El Comintern tomó la decisión de tutelar las cartas de Gramsci, a pedido de las hermanas Schucht, pero no se pronunció sobre los demás asuntos, o sea que Togliatti era culpable. Fue un modo diplomático para salirse del caso que podía comprometer a Togliatti.

Pero en el Julio del 1941, Dimitrov en su Diario escribió de haber decidido, junto a Dolores Ibarruri de excluir Togliatti por las “cuestiones secretas” a causa de su inconfiabilidad política. Togliatti pasaba a ser un hombre con el cual no se podía confiar.

Probablemente la guerra entre los soviéticos y la Alemania nazista fue decisiva en el cerrar el caso Gramsci y dejar a lado las sospechas sobre Togliatti.

[…] A raíz del caso estaban las divergencias políticas: por un lado la posición conciliatoria de Togliatti, que de hecho en la Italia del posguerra adopta una política de conciliación, por el otro la tesis marxista de Gramsci sobre la inconciliabilidad entre las clases sociales. Por Gramsci no es posible la unión entre clases burgués y proletariado. Es claramente fundamental este aspecto para los marxistas verdaderos, que la historia ya se ha encargado de demostrar: la lucha de clase es inconciliable.