19/9/13

Ejercicios de Hegemonía | Lecturas de la Argentina contemporánea a la luz del pensamiento de Antonio Gramsci

Pensar y ejercitar a partir del concepto Hegemonía, recogiendo los escritos originales del propio Gramsci, implica hoy en día caminar a contrapelo. Especialmente luego de tantas versiones ambiguas y dietéticas que han circulado durante los últimos tiempos, y que se han caracterizado por cierta obstinación de la intelectualidad contemporánea por negar la propia historia en tanto sinónimo de profunda lucha antisistema, es decir, aquello que implica el debate en torno a la filosofía de la praxis. Por otro lado, pero fuertemente encadenado a lo recién señalado, el concepto Hegemonía nos obliga a cuestionarnos acerca de esa convivencia con una sensación de relativa desorientación frente a las derrotas y fracasos del llamado “socialismo real” y la imposición temporaria, y nunca exenta de crisis, de las ideas individualistas extremas ligadas al neoliberalismo y de aquellas otras complementarias y apáticamente conservadoras provenientes del pensamiento posmoderno del fin de la historia. El pensamiento de Antonio
Gramsci, nos compromete también a pensar en clave dialécticamente crítica abandonando cualquier intento dogmático y mecanicista, de lo que Lukács gustaba llamar el marxismo vulgar.

Si Hegemonía significó el punto a alcanzar por el proletariado a partir del trabajo conjunto con otras clases explotadas en pos de terminar con la sociedad de clases y la consecuente explotación social, hegemonía significó también para Gramsci el complejo entramado a partir del cual las clases dominantes ejercen su dominio, no sólo desde el diseño y la administración de un proceso económico que define el campo de juego sino también, y de manera abiertamente dialéctica, el conjunto de articulaciones políticas, culturales y sociales que hacen posible tanto la emergencia de la dominación como su sostenimiento en el tiempo, amoldándose a los cambios y transformaciones en el concurso de fuerzas en disputa.

De la rica y vasta gama de categorías de análisis que se desprenden de los escritos de Gramsci, “hegemonía” y sus conexas “dominación”, “consenso y coerción”, “bloque histórico”, “sociedad civil y sociedad política”, “intelectuales orgánicos” y la relación “infraestructura-superestructura” serán aquellas a las cuales más se apelará para pensar las problemáticas puntuales trabajadas en este libro, el cual constituye uno de los primeros resultados del trabajo de un equipo multidisciplinario y de relativamente reciente formación. Es que las preocupaciones fundamentales, pensando en cómo se reconfiguran los conflictos sociales en el presente, están puestas en la correlación fundamental de éstos con la compleja red de procesos de acumulación y desarrollo que constituye la tesis fundante de la relación dialéctica. En este sentido, entender los procesos de construcción de hegemonía y dominación, aparece como una primera e indispensable necesidad para comenzar a estudiar y reflexionar acerca de una realidad cambiante pero que, sin embargo, no deja de tener sus raíces y conexiones múltiples en la rica historia de cambios y conflictos del pasado más próximo.

La unidad dialéctica de los opuestos conforma, sin lugar a dudas, una clave nodal tanto para leer a Gramsci como para entender y explicar los procesos sociales (entendidos como procesos socio-históricos, políticos y culturales), retomando así una tradición crítica olvidada en estos días de fragmentación intelectual, premura institucional-académica y culto al “prestigio y la excelencia”. Dicha clave resulta indispensable para poder aceptar el desafío de reflexionar sobre la realidad a partir de una mirada compleja, rigurosa y, fundamentalmente, comprometida. Pensar, a la luz de la obra de Gramsci, la función articulada que cumplen el consenso y la coerción en la construcción de hegemonía, resulta de vital importancia a la hora de descifrar las claves del proceso de dominación en la Argentina contemporánea. A su vez, la noción de bloque histórico, en tanto concepto palpable que reúne toda la complejidad de la relación infraestructura-superestructura, junto al papel de los intelectuales en relación a su dimensión política, como creadores parciales y a la vez legitimadores de una realidad orgánica, constituyen elementos primordiales para completar una mirada que se pretende integral, evitando así caer en economicismos e idealismos que desvirtúan la composición dialéctica. Es que la cultura, entendida como un proceso material-ideal, ya no puede ser relegada a un segundo o tercer plano, entendida sólo como resultante de otras determinaciones primarias, ni tampoco como una entidad autónoma, merecedora incluso de ramas disciplinares específicas, tan en voga en este presente. Es así como el ejercicio de la hegemonía permite mirar, entonces, la realidad a partir de esta integración de los opuestos, en tanto praxis abarcadora cuya guía se constituye desde una más profunda y omnipresente mirada dialéctica, aquello que Karel Kosik prefería definir como totalidad concreta, en tanto momento fundamental de la praxis humana.

En este libro, por lo tanto, hemos querido reunir resultados de investigaciones puntuales, analizados todos a la luz de las definiciones y debates implícitos en la categoría hegemonía. Pero los textos intentan ir un poco más allá, ya que constituyen el producto de un proceso de discusión continuo entre todos los autores, enmarcado en un proyecto de investigación colectivo con sede en la Universidad Nacional de Quilmes. Si bien en cada capítulo se configuran lecturas particulares, donde cada autor vuelca su propia impronta, este libro constituye un intento de un real trabajo en equipo a partir de ciertos ejes en común que han sido la clave del debate y del armado final de los artículos. Es decir, desde el comienzo se tuvo la intención de no hacer una simple compilación sobre una determinada temática sino que a partir de un eje teórico, central a la perspectiva de trabajo del equipo, se analizaron los casos elegidos en pos de ejercitar colectivamente lecturas e interpretaciones que hicieran foco en la articulación entre teoría y estudios de caso. El proceso dialéctico de construcción de hegemonía se constituyó en un andarivel esencial para comenzar a recorrer este camino de construcción colectiva de conocimiento, en un intento por acercarse a los postulados básicos de la filosofía de la praxis.

El primer capítulo, tendrá como objetivo el comenzar a descifrar y caracterizar las relaciones entre acumulación y hegemonía en los distintos entramados que se constituyen en el proceso de construcción sociohistórica en relación al desarrollo productivo y territorial de la Patagonia. “Acumulación y hegemonía en las tres Patagonias. Una lectura crítica sobre la historia regional” parte del cruce entre bloque histórico (entre clases hegemónicas) y territorio patagónico en tanto que este fue visto como un “vacío” a ser ocupado. Entendiendo a la hegemonía como un ejercicio dialéctico entre coerción y consenso, se analizan las prácticas, en algunos casos en pugna, de las propias clases hegemónicas en su intento por llenar este vacío, prácticas que muchas veces se fueron dando sin demasiada planificación sino a partir de iniciativas aisladas de ciertos grupos e intereses, pero que en otros casos contó con cierto diseño productivo-territorial, ya sea del Estado central o los Estados provinciales más la participación amplia del capital, siendo estas últimas aquellas que determinaron el perfil característico del proceso de acumulación patagónico hasta el presente. Es así que se fueron conformando diferentes intentos de ocupación y establecimiento poblacional y productivo hasta que finalmente se comienzan a consolidar procesos más extensos y de cierta constancia histórica conformando patrones y sistemas con características bien particulares pero basados todos en la extracción de ciertos potenciales naturales para su mayoritaria exportación extrarregional. Se reconocen y analizan a lo largo del capítulo a la “Patagonia Ganadera” primero, la “Patagonia Energética” luego, para finalizar el estudio con la más actual “Patagonia Minera”, poniendo el énfasis en descubrir en cada una de ellas la particular correlación dialéctica entre acumulación y hegemonía.

El siguiente capitulo, “Concepciones hegemónicas sobre la Revolución Sandinista en los diarios argentinos: La Nación, La Prensa y Clarín, 1979-1982” se propone realizar un acercamiento a las visiones hegemónicas sobre la Revolución Sandinista de Nicaragua en la Argentina dictatorial. Para esto se analizan las concepciones presentadas por los principales diarios nacionales (La Prensa, La Nación y Clarín) en su tratamiento del tema, resaltando su carácter de intelectuales orgánicos de las clases dominantes, en el sentido amplio propuesto por Gramsci en su análisis de la superestructura. Se establecen los puntos de acuerdo y divergencia entre los discursos de los distintos periódicos, así como con la concepción propuesta por la Junta Militar gobernante, basada en la Doctrina de la Seguridad Nacional y justificadora de la intervención clandestina que los militares argentinos llevaron adelante en el conflicto centroamericano. Se puede observar entonces que, si bien la emergencia de la Revolución Sandinista fue vista con preocupación por las clases dominantes argentinas, esta preocupación no cobró la misma forma en todos los casos y las conclusiones que se sacaron sobre lo que ocurría no fueron las mismas. El análisis de las posiciones de los principales diarios nacionales sobre el tema permitirá vislumbrar cómo en este punto aparecen tensiones y discursos hegemónicos superpuestos que, en consonancia con las tensiones presentes entre distintas fracciones de las clases dominantes argentinas, son expresión de concepciones políticas más generales sobre el conflicto social, la situación internacional y el lugar de la Argentina en el mundo.

El capítulo “La condición de la agro-biotecnología. Producción de conocimiento y construcción de hegemonía en la región pampeana argentina (2002-2010)” busca rastrear las huellas de los principales cuestionamientos realizados recientemente a ciertos procesos y elementos vinculados a la agro-biotecnología, en el marco de un conjunto de estrategias desarrolladas por grupos de intelectuales orgánicamente vinculados a los principales grupos de poder del agro pampeano. Dichos cuestionamientos han sido realizados por una serie de organizaciones sociales de distinto tipo. A  lo largo del capítulo, la noción de agro-biotecnología va mutando desde sus acepciones más frecuentes, asociadas al ámbito de la ciencia, la tecnología y la producción de semillas, hasta aquello que constituye uno de los principales aspectos a estudiar: los modos en los cuales la agro-biotecnología forma parte esencial de un conjunto de prácticas, expectativas, significados y valores que se constituyen en un sentido predominante de la realidad, desempeñando un papel clave en el proceso de construcción de lo hegemónico en el agro pampeano actual . Es por ello que en dicho capítulo la noción de agro-biotecnología se encuentra emparentada y es considerada como sinónimo de ese sentido predominante y hegemónico del agro pampeano que se pretende analizar.

El cuarto capítulo, “Todas las voces, ¿todas?: discurso hegemónico en el conflicto campo-gobierno por las retenciones móviles en 2008”  propone un análisis del conflicto desatado en marzo de 2008 a raíz de la Resolución 125 que planteaba un freno a las exportaciones a través de la implementación de retenciones móviles a los principales productos de exportación (soja, girasol, trigo y maíz). Para ello indagará hasta qué punto la apelación a una identidad de “nación-campo” funcionó como legitimadora del discurso y las prácticas de los productores nucleados en la Mesa de Enlace y cómo apelando al mismo discurso el gobierno intentó generar consenso y legitimidad respecto a la Resolución 125. Sostendremos que los sectores nucleados en la Mesa de Enlace, manejándose en un equilibrio entre consenso y coerción lograron el consentimiento de la clase media urbana a una situación que no resultaría objetivamente positiva para dicha clase. También se analiza la situación y discursos del Movimiento Nacional Campesino Indígena, partiendo de considerar que se trata de una organización que busca ser visibilizada por la clase media como una postura alternativa, para lo cual apela no sólo al componente campesino sino a la identidad indígena de muchas de las organizaciones que lo componen. Para realizar este análisis es que se vuelve a  tomar el concepto de hegemonía entendiéndolo como un equilibrio entre consenso y coerción, pudiendo haber momentos en los cuales predomina uno u otro pero actuando generalmente el consenso como “revestimiento” de la coerción, ya que para que la hegemonía funcione como tal debe darse un cierto equilibrio aunque más no sea “de compromiso”.

En el último capítulo, “Transnacionales mineras y estrategias hegemónicas de producción de consenso y legitimidad social en contextos de disputa territorial. Apuntes de investigación para la construcción de una tipología analítica”, se abordarán las prácticas hegemónicas ejercidas por las transnacionales mineras, a fin de contrarrestar la emergencia y/o proliferación de resistencias sociales respecto de sus operaciones en las localidades donde afincan. Durante los años ´90, el Estado argentino desarrolló el marco jurídico-político-administrativo propicio para la expansión sin precedentes de la inversión extranjera directa en el sector minero, iniciando un acelerado desarrollo de la minería metalífera a gran escala en el país. No obstante, la emergencia y multiplicación de resistencias sociales una década más tarde, abrió un período de incertidumbre que puso en entredicho la continuidad de esta actividad en Argentina, modificando la correlación de fuerzas sociales, y alertando a Estados y transnacionales mineras sobre la necesidad de (re)construir una hegemonía política y cultural acorde al modo de acumulación extractivo-exportador con base minera. En este sentido, la hipótesis central del trabajo es que en escenarios de disputa por el territorio y los recursos naturales, donde empresas transnacionales mineras y poblaciones movilizadas pugnan por la definición y control de las formas de producción y reproducción de la vida, las primeras despliegan una serie de estrategias que, de conjunto, apuntan a configurar sentidos, producir subjetividades y organizar relaciones sociales de nuevo tipo. Identificamos, por lo menos, tres tipos de estrategias: 1)- comunicacionales, 2)- de intervención social directa, y 3)- de monitoreo y gestión participativa; cuya función general consiste en contemplar las tendencias y necesidades de los grupos sobre los cuales se ejerce la hegemonía, haciendo ciertos compromisos simbólicos y concesiones materiales, pero sin poner en cuestión los intereses fundamentales del grupo dominante.