16/8/13

La interpretación económica del imperialismo | Lenin & Hobson

Vladimir Lenin
✆ Marat Valiakhmetov
John Atkinson Hobson
✆ Leyla Kocakaya
Desde posiciones políticas e ideológicas diferentes, el liberal inglés John Hobson y el marxista ruso Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, coincidieron en explicar el imperialismo a partir de las contradicciones económicas del sistema capitalista. Discreparon, en cambio, respecto a la posibilidad de acabar con la explotación de las colonias. Según Hobson, era factible superar el colonialismo vía la reforma del capitalismo; para Lenin, solo cabía la destrucción de dicho sistema a través de la revolución socialista.
“Cada mejora de los métodos de producción, cada concentración de la propiedad [...], parece reforzar la tendencia a la expansión imperialista. En la medida en que una nación tras otra entran en la era de las maquinarias y adoptan los métodos industriales más avanzados, es más difícil para sus empresarios, comerciantes y financieros colocar sus reservas económicas, y progresivamente se ven tentados a aprovechar sus gobiernos para conquistar con fines particulares países lejanos y subdesarrollados a través de la anexión y del protectorado [...].
Este estado de la cuestión en la economía es la raíz del imperialismo. Si los consumidores de este país pudieran elevar tanto su nivel de consumo que fueran capaces de avanzar a la par que las fuerzas de producción, no habría ningún excedente de mercancías y capital capaz de exigir del imperialismo el descubrimiento de nuevos mercados [...]. El imperialismo es el esfuerzo de los grandes dueños de la industria para facilitar la salida de su excedente de riqueza, buscando vender o colocar en el extranjero las mercancías o los capitales que el mercado interior no puede absorber.
No es el crecimiento industrial el que anhela la apertura de nuevos mercados y de nuevas regiones para invertir, sino la deficiente distribución del poder adquisitivo la que impide la absorción de mercancías y capital dentro del país.
El imperialismo es el fruto de esa falsa política económica, y el remedio es la reforma social”. | Hobson, John, Estudio del imperialismo [1902], Madrid, Alianza, 1980.
Hobson fue publicista del ala izquierda del Partido Liberal británico y partidario de una política social activa que hiciera al liberalismo atractivo para los trabajadores. Su libro El imperialismo, publicado en 1902, estuvo influido por su experiencia en la guerra de los bóers como corresponsal del Manchester Guardian. Su objetivo era resguardar el liberalismo de los efectos corrosivos de las concepciones imperialistas. En el trabajo citado reconoció que el crecimiento acelerado de colonias estaba directamente vinculado con el enorme aumento de las inversiones británicas en ultramar. De esto dedujo que el factor decisivo de esta expansión era la búsqueda de inversiones lucrativas por parte de los círculos financieros en vista de la estrechez del mercado interno. Para Hobson, el consumo limitado era consecuencia del bajo nivel de vida de la clase obrera en Gran Bretaña.

Basado en numerosas estadísticas, afirmó que el comercio británico con las colonias adquiridas desde 1870 solo tenía una importancia marginal en comparación con el comercio con los países industrializados de Europa. Las ganancias del comercio con los países subdesarrollados no tenían relación con los enormes costos de armamentos y administración implicados en la creación y protección de un imperio. En resumen, el imperialismo moderno era producto de la aguda competencia por el capital nacional excedente que no encontraba empleo lucrativo en el mercado interno. El nacionalismo exacerbado era aguijoneado por la prensa que respondía a los intereses de los círculos financieros. El imperialismo era producto de la orientación política de grupos reaccionarios que debía ser sustituido por una política social demócrata ilustrada.

Era posible una vía distinta. Según Hobson, el incremento de la capacidad adquisitiva de las masas permitiría un aumento casi ilimitado del mercado interno sin que fuera necesaria la expansión imperialista. El Estado era un agente clave al intervenir en la distribución del producto social.

El libro de Hobson tuvo una destacada influencia en el trabajo de Vladimir Lenin El imperialismo, fase superior del capitalismo. No obstante, el dirigente bolchevique, que escribió este texto en Suiza en la primavera de 1916, criticó aspectos centrales del planteo del economista inglés. El imperialismo no era el resultado de la política de algunos grupos privilegiados ni consecuencia de un insuficiente consumo de las masas, era el resultado inevitable del capitalismo monopolista.

La exportación de capital no solo ofrecía una salida para el empleo útil del capital, básicamente buscaba evitar la caída de la tasa de ganancias. Además, el imperialismo tendía a crear sectores privilegiados dentro de la clase obrera y los separaba de las amplias masas del proletariado.
“Intentaremos ahora hacer un balance, resumir lo que hemos dicho más arriba sobre el imperialismo. El imperialismo ha surgido como desarrollo y continuación directa de las propiedades fundamentales del capitalismo en general. Pero el capitalismo se ha trocado en imperialismo capitalista únicamente al llegar a un cierto grado muy alto de su desarrollo, cuando algunas de las propiedades fundamentales del capitalismo han comenzado a convertirse en su antítesis, cuando han tomado cuerpo y se han manifestado en toda la línea los rasgos de la época de transición del capitalismo a una estructura económica y social más elevada. Lo que hay de fundamental en este proceso, desde el punto de vista económico, es la sustitución de la libre competencia capitalista por los monopolios capitalistas. La libre competencia es la propiedad fundamental del capitalismo y de la producción de mercancías en general; el monopolio se halla en oposición directa con la libre competencia, pero esta última se ha convertido a nuestros ojos en monopolio creando la gran producción, eliminando la pequeña, reemplazando la gran producción por otra todavía mayor, llevando la concentración de la producción y del capital hasta tal punto que de su seno ha surgido y surge el monopolio: cartels, sindicatos, trusts, y, fusionándose con ellos, el capital de una docena escasa de bancos que manejan miles de millones. Y al mismo tiempo, los monopolios, que se derivan de la libre competencia, no la eliminan, sino que existen por encima y al lado de ella, engendrando así una serie de contradicciones, rozamientos y conflictos particularmente agudos. El monopolio es el tránsito del capitalismo a un régimen superior.
Si fuera necesario dar una definición lo más breve posible del imperialismo, debería decirse que el imperialismo es la fase monopólica del capitalismo. Una definición tal comprendería lo principal, pues, por una parte, el capital financiero es el capital bancario de algunos grandes bancos monopólicos fundido con el capital de los grupos monopólicos de industriales y, por otra, el reparto del mundo es el tránsito de la política colonial, que se expande sin obstáculos en las regiones todavía no apropiadas por ninguna potencia capitalista, a la política colonial de dominación monopólica de los territorios del globo, enteramente repartido.
Pero las definiciones excesivamente breves si bien son cómodas, pues resumen lo principal, son, no obstante, insuficientes, ya que es necesario deducir de ellas especialmente rasgos muy esenciales del fenómeno que hay que definir. Por eso, sin olvidar la significación condicional y relativa de todas las definiciones en general, las cuales no pueden nunca abarcar en todos sus aspectos las relaciones del fenómeno en su desarrollo completo, conviene dar una definición del imperialismo que contenga sus cinco rasgos fundamentales siguientes, a saber: 1) la concentración de la producción y del capital llegada hasta un grado tan elevado de desarrollo que ha creado los monopolios, que desempeñan un papel decisivo en la vida económica; 2) la fusión del capital bancario con el industrial y la creación, sobre la base de este ‘capital financiero’, de la oligarquía financiera; 3) la exportación de capital, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia particular; 4) la formación de asociaciones internacionales monopólicas de capitalistas, las cuales se reparten el mundo, y 5) la terminación del reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes. El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en la cual ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido una importancia de primer orden la exportación de capital, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de todo el territorio del mismo entre los países capitalistas más importantes. [...]
Ante esto, cabe preguntar: en el terreno del capitalismo, ¿qué otro medio podía haber que no sea la guerra para suprimir la desproporción existente entre el desarrollo de las fuerzas productivas y la acumulación del capital, por una parte, y el reparto de las colonias y de las ‘esferas de influencia’ para el capital financiero, por otra?”. | Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo, Cap. VII. “El imperialismo como fase particular del capitalismo”.