9/8/13

Karl Marx, periodista | Crítico implacable de la arbitrariedad despótica y reguladora del poder

Fernando Balseca  |  En 1849 Karl Marx fue expulsado de Colonia, según sus perseguidores de turno, por haber despreciado la hospitalidad del país debido a que él estaba comprometido con la publicación de prensa sediciosa. El último número de la Nueva Gaceta Renana, un diario que había fundado, salió impreso con tinta roja como una forma de protesta ante el abuso de autoridad del gobernante. El ejercicio periodístico en Marx, iniciado en 1842 cuando se incorpora a la liberal Gaceta Renana, fue indispensable para aclarar y formular sus propias tesis; también fue útil para darse cuenta de que la libertad de prensa era incompatible con los regímenes autoritarios y represivos.

Marx participó en la creación de varios medios impresos: la revista Anales Franco-alemanes y el diario parisino ¡Adelante!, en 1843; la Nueva Gaceta Renana. Revista Político-económica, en Londres, en 1850; escribió en el diario neoyorquino La Revolución; y, lo más importante, de 1852 a 1862 colaboró en el New York Daily Tribune, en el que mezcló el panfleto con las tesis analíticas. Los estudiosos de esta faceta poco resaltada aseguran que Marx llegó a interesarse por las cuestiones sociales no a partir de la filosofía, sino por su actividad periodística, que, finalmente, lo alineó con una defensa de la democracia y el socialismo.

Dos compilaciones de la obra periodística de Marx facilitan entender la importancia que le dio a la libre circulación de las ideas en los periódicos –La España revolucionaria (Madrid, Alianza, 2009), preparada por Jorge del Palacio, y Artículos periodísticos (Madrid, Alba Clásica, 2013), preparada por Mario Espinoza Pino– y nos ponen en guardia sobre la importancia de luchar contra toda forma de censura de prensa, embozada o descarada. No en balde los poderes políticos, ideológicos y económicos de su tiempo obstaculizaron su labor como periodista. El periodismo lo comprometió con una realidad que, a veces, no era vista dentro de los muros de las academias.

Una de las conciencias más despiertas del siglo XIX se forjó con la práctica libre del periodismo. “El periodismo de Marx es su laboratorio, su taller en la historia, donde crea hipótesis, recoge datos, elabora acontecimientos y se interroga por las causas de estos. Es el espacio donde se forjan sus ideas, donde emergen sus posiciones políticas de manera más viva. Uno de los lugares privilegiados para entender la praxis política y sus procedimientos de investigación”, dice Espinoza. “Marx cultivó un estilo periodístico vívido, directo y sin compromisos que supuso un verdadero quebradero de cabeza para las autoridades de la época”, afirma del Palacio.

En el gran escrito de Marx (y Engels), el Manifiesto comunista de 1848, se aprecia la prosa de un periodista, aunque no escapa aún de una actitud eurocéntrica. Justamente es la mirada del cronista político y del articulista la que irá ampliando la peocupación de Marx no solo por Europa, sino por América y Asia, y que le permitió una comprensión mundial de la esencia del capitalismo. Marx escribió sobre las economías nacionales, las revueltas e insurrecciones, la política internacional, la situación de la clase obrera. Junto al Marx filósofo y al Marx economista, existe también el Marx periodista que fue crítico implacable de la arbitrariedad despótica y reguladora del monarca.