29/6/13

Notas breves sobre la idea de Ciencia en Gramsci

Cristina Díez Fernández

En estas breves notas lo único que se pretende es apuntar la importancia de la Idea de Ciencia en el pensamiento del autor italiano. Mucho se ha hablado de la centralidad  que el concepto de filosofía de la praxis tiene en su obra, pero pocas veces se tiene en cuenta que  la forma en que Gramsci ha llegado a él es a partir del de ciencia. Así, difícilmente podrían comprenderse el uno sin el otro. A propósito de esto, cabe destacar que uno de los problemas que más le preocupó fue el de la relación entre ciencia y filosofía.  Ambas son consideradas por él como dos superestructuras que se manifiestan en función del proceso histórico del que forman parte. Y en tanto que superestructuras deben ser estudiadas con los mismos métodos que se utilizan para analizar las ideas religiosas  o los movimientos políticos.

Una de las cuestiones centrales en torno al concepto de ciencia es si esta tiene autoridad para certificar la existencia objetiva  de la realidad externa.  Gramsci señala que esta labor no le pertenece, la ciencia no puede dar pruebas de la objetividad de lo real, porque esa objetividad  es una determinada concepción del mundo y no un dato científico.


La labor de la ciencia es  hacer una selección entre los elementos primordiales del conocimiento, es decir, entre las sensaciones. Tiene que distinguir las sensaciones aparentes, transitorias, que dependen de las condiciones especiales de un sujeto, y las sensaciones duraderas, permanentes, que están por encima de las condiciones individuales del sujeto.

La labor científica, señala el autor, tendría dos aspectos: uno que rectifica  continuamente  el modo del conocimiento, rectifica y refuerza los órganos de las sensaciones, elabora principios nuevos y complejos de inducción y deducción; y otro que aplica este complejo instrumental al  establecimiento de lo que hay en las sensaciones de necesario o de arbitrario. Esto es, se establece lo que es común a todos los hombres.

Para Gramsci  "objetivo" significa "verificable por todos los hombres". Un experimento, por ejemplo, es objetivo cuando otro sujeto puede recrearlo de nuevo a partir de las  mismas condiciones. La realidad objetiva sería la realidad verificada por todos los hombres, independiente de los puntos de vista particulares. En  último término podría decirse que se trata de una determinada concepción  del mundo, de una ideología.

Ahora bien, de aquí no se derivaría que las verdades científicas (objetivas) fuesen definitivas.  La ciencia es investigación, nueva experimentación, y si las verdades científicas  estuviesen establecidas de una vez por todas, la labor del científico sería meramente divulgativa. Las verdades científicas no son definitivas, la ciencia es una categoría histórica en constante desarrollo. Lo que verdaderamente le interesa  no es la objetividad de la realidad, sino los métodos de investigación, los instrumentos materiales y lógicos, es decir, la relación entre el hombre y la realidad a través de la tecnología.

Hablar de una realidad objetiva independiente del hombre es algo superfluo, la ciencia siempre está ligada a la actividad humana. Si se imagina una realidad sin hombres no podrá hablarse  ni de pensamiento ni de lenguaje, y para la filosofía de la praxis el ser no puede separarse del pensar.

No ha de verse la ciencia como un elemento desmitificador, como destructora de ideologías, pues ella misma es una superestructura. Por ello se explica que a veces haya sido relegada a un segundo plano por las ideologías dominantes en el momento, como sucedió con la religión en la Edad Media.

Otra prueba que Gramsci señalaba como apoyo de que la ciencia es una superestructura -y con ello se adelantaba a algunas ideas de Thomas Kuhn- es que nunca se presenta como una noción puramente objetiva, siempre va envuelta en ideología. Aunque con esto no negaba que  un grupo social pudiera llevar a cabo una abstracción  y apropiarse de la ciencia de otro sin aceptar su ideología.

Las principales objeciones que se le han hecho a las tesis gramscianas es que se acaba viendo la ciencia como mera ideología. Pero como José María Laso señala en su artículo La aportación de Gramsci a la metodología de las ciencias sociales, Gramsci no niega que la ciencia sea una ideología. Ahora bien, hay que hacer una serie de matizaciones en torno a este concepto.  A partir de Napoleón y los ideólogos franceses el concepto de ideología adquirió un sentido peyorativo que fue mantenido por el marxismo, pero Gramsci vio un error en esto.  Es necesario hacer una distinción entre ideologías arbitrarias e ideologías históricamente orgánicas.  Estas últimas  son necesarias porque tienen validez psicológica, organizan las masas humanas, forman el terreno en que los hombres se mueven, adquieren conciencia de su posición, etc.

Una vez dadas estas pinceladas, sería muy útil poner en marcha alguna de las herramientas del materialismo filosófico  para profundizar un poco más en la concepción que este autor tiene sobre la ciencia. Es interesante, por ejemplo, examinar qué sentido del término está utilizando. Gustavo Bueno 1 señala cuatro posibles acepciones: "ciencia" se referiría en primer lugar al saber hacer, es decir, a las actividades técnicas y prudenciales;  pero también, al modo aristotélico, significaría "sistema de proposiciones derivadas de principios"; en tercer lugar estaría la acepción por antonomasia, la ciencia moderna, la que se ejercita en las Facultades de ciencias (clásicas); en último término se encontraría una extensión de la tercera  acepción a disciplinas tales como la Pedagogía, la Economía o la Política.

Gramsci  no utiliza el término "ciencia" de manera unívoca, en su obra se entremezclan  la tercera y la cuarta acepción.

Otro punto que sería interesante tratar es la visión de la ciencia como superestructura. Para el autor italiano la ciencia es una weltanschauung, una ideología determinada, y como prueba de ello aporta que en muchos momentos de la historia ha sido relegada a un segundo plano por la ideología dominante en el momento, como ha sucedido con la religión. Además, la ciencia, como ideología que es, no puede agotar la explicación del mundo, eso sería caer en un reduccionismo.

Ahora bien ¿puede reducirse la visión de la ciencia a una superestructura? El asunto es más complejo,  no puede negarse el papel determinante que la ciencia tiene en la estructura de una sociedad.

Desde la Teoría del Cierre Categorial se pueden hacer algunas puntualizaciones sobre este asunto, la más importante es que a la hora de hacer un análisis sociológico de la ciencia cabe tener en cuenta dos  direcciones: la perspectiva sintomatológica, desde la que podemos determinar los efectos de la ciencia en la vida social; y la dirección de la causalidad que los procesos y estructuras  sociales pueden tener en la ciencia misma.

Gramsci  parece no tener en cuenta la perspectiva sintomatológica, se ocuparía más bien de analizar lacausalidad que las estructuras sociales  tienen sobre la ciencia, olvidando así que la ciencia reorganiza continuamente la base productiva de las sociedades.

Hay una influencia recíproca entre la ciencia y la sociedad, aunque esta relación no debe entenderse de manera tan simple.  Hay que partir del supuesto de que los sujetos gnoseológicos 2 sólo actúan en cuanto están inmersos en un medio social dado, y hay que admitir  el carácter histórico de las ciencias. Las ciencias actúan sobre un mundo heredado, presuponen ciertas tecnologías y se constituyen en épocas históricas de la evolución de la humanidad.

Así,  los problemas  de la relación entre la sociedad y la ciencia no deben plantearse en el contexto de lasrelaciones entre el hombre  y el mundo, sino en el contexto de las relaciones que la ciencia ha de mantener con el mundo heredado y con el mundo que ella puede contribuir a  transformar.

Toda ciencia está determinada  por el mundo que la precede. Ahora bien, cabe hacer  al menos dos puntualizaciones al respecto. La primera estribaría en que dicha determinación  no sería únicamente sociológica, porque si bien las relaciones establecidas entre los hombres (relaciones circulares) 3 son importantes, no lo son menos las que se dan entre los hombres y el resto de elementos de la llamada "naturaleza"  (relaciones radiales) o  las numénicas, esto es, religiosas o mitológicas (relaciones angulares). Es decir, la estructura política, de clase, familiar… es algo concluyente respecto al desarrollo  de una ciencia, pero también lo son las relaciones  instauradas entre los hombres y la  naturaleza, así como las relaciones religiosas.

El segundo punto importante consistiría en señalar que la influencia del mundo heredado sobre la ciencia que se construye a partir de él puede ser de tres tipos. En primer lugar, el estado del mundo ejerce una influencia limitativa sobre la ciencia de una determinada época de todos los horizontes que no están configurados en su marco, lo que podría expresarse con la fórmula «cada época sólo se plantea los problemas que puede resolver». Pero también actúa como una aguja directiva de los caminos o problemas objetivos que han de ser planteados: el estado del mundo ejerce en segundo lugar una influencia directiva. En tercer lugar, el mundo heredado tiene una influencia conformativa sobre las ciencias, les "da forma". Así, el juego de naipes, por ejemplo, actúa como contexto determinante en el Cálculo de Probabilidades.

En pocas palabras, lo que aquí ha intentado señalarse son sobre todo tres cosas:
- Gramsci ya reivindicó el carácter social de la ciencia mucho antes de los años 70.
- Reducir las ciencias al ámbito de las estructuras es bantnate problemático.
- A pesar de la relevancia que cabe atribuir a  su enfoque sociológico, es necesario que se reconozca que a la hora de estudiar la ciencia no podemos limitarnos a las configuraciones sociales.

Notas

1 G. Bueno, Teoría del Cierre Categorial I,  Pentalfa Ediciones, 1992.
2 Por Gnseología entendemos aquí «Tratado (o teoría) de la ciencia desde una perspectiva sui generis lógico-material». Ver  P. García Sierra, Diccionario filosófico, Pentalfa Ediciones 2000.
3 G. Bueno, "Sobre el concepto de "espacio antropológico"", El Basilisco, nº5 (noviembre-diciembre 1978).
Tomado de: ‘Utopías-Nuestra Bandera’, Revista de debate teórico y político, nº 2005/2006, págs. 187-190, Madrid, 2005
http://www.wenceslaoroces.org