23/5/13

El Pensamiento teórico de Antonio Gramsci y la Nueva Sociedad

Mirka Gutiérrez Feros, María Julia Hechavarría Lescaille & Luisa Menéndez Rodríguez

La vigencia del pensamiento de Antonio Gramsci en el momento actual, y para nosotros, radica en la complejidad del momento histórico en que este teórico desarrolló sus ideas. Un elemento importante es el hecho de que Gramsci destaca la necesidad de adecuar la teoría a las condiciones históricas y concretas del país y al papel que en este sentido le correspondía al partido. Al respecto señalaba: “Por qué el Partido Socialista, al que damos toda nuestra actividad es también italiano, o sea es la sección de la Internacional Socialista que ha asumido la tarea de conquistar para la internacional la nación italiana. Esta tarea suya inmediata, siempre actual, le confiere caracteres especiales, nacionales, que le obligan a asumir en la vida italiana una función específica y una responsabilidad suya.


Es un estado en potencia que va madurando, antagonista del estado burgués, y que intenta en la lucha cotidiana con este último y en el desarrollo de su dialéctica interna crearse los órganos necesarios para superarlo y absolverlo y en el desarrollo de su función es autónomo, no depende del internacional sino por el objetivo supremo que hay que concebir y por el carácter de clase que ha de presentar siempre esa lucha.

Sólo el Partido Comunista Italiano es juez competente del modo como debe afirmarse esa lucha en las varias contingencias y del momento en que debe culminar en la revolución, pues sólo el vive y conoce sus varios aspectos.” (1) Gramsci señaló la necesidad de entender el materialismo marxista a luz de la interpretación de la filosofía marxista como teoría de la subjetividad. Por ello, trata de redefinir el concepto de “objetividad” colocando la objetividad en relación con la existencia de lo subjetivo. Él, tras Marx, se conforma la idea de la existencia de una materialidad que, siendo como es lo primario y determinante, se da por y a través del sujeto. En este sentido expresó:

"Las constituciones políticas están en necesaria dependencia respecto de la estructura económica, de las formas de producción y cambio. La verdad es que no existen dos constituciones políticas iguales entre si, del mismo modo que no existen dos estructuras económicas iguales. La verdad es que la fórmula en cuestión no es en modo alguno seca expresión de una ley natural que salte a la vista. Entre la premisa (estructura económica) y la consecuencia (constitución política) hay relación nada más simple ni directa, y la historia de un pueblo no se documenta sólo con los hechos económicos. Los nudos casuales son complejos y enredados y para desatarlos hace el estudio profundo y amplio de todas las actividades espirituales y prácticas y eses estudio no es posible sino después de que los acontecimientos se hayan sedimentado en una continuidad, es decir mucho tiempo después de que ocurran los hechos... lo que determina directamente la acción política sino la interpretación que se dé y de las llamadas leyes que rigen su desarrollo."
"La historia no es un cálculo matemático; no existe en ella un sistema métrico decimal, una numeración progresiva de cantidades iguales que permita las cuatro operaciones, las ecuaciones y la extracción de raíces. La cantidad (estructura económica) se convierte en ella en cualidad porque se hace instrumento de acción en manos de los hombres que no valen sólo por el peso, la estructura y la energía mecánica desarrollable por los músculos y los nervios, sino que valen especialmente en cuanto son espíritu, en cuanto sufren, comprenden, gozan, quieren o niegan."
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