12/5/13

El Estado “ampliado” en el pensamiento gramsciano

Mabel Thwaites Rey
  • “¿Cómo es posible pensar el presente, y un presente bien determinado, con un pensamiento trabajado por problemas de un pasado remoto y superado?" Antonio Gramsci: ‘El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce’
El interés por la obra de Antonio Gramsci tuvo un pico sin precedentes en la década de los setenta. Cantidades de trabajos se escribieron entonces en torno al pensamiento del comunista italiano, que destacaban diferentes aspectos de su compleja producción, pretendiendo darle un sentido integral a las notas dispersas de su período carcelario. 
Mabel Thwaites Rey

Justamente la característica no articulada de sus Cuadernos de la cárcel y el hecho mismo de que su autor no los haya revisado para su publicación ha dado lugar a las más variadas interpretaciones teóricas y políticas de los mismos. Las preguntas acerca de qué hubiera dado a conocer Gramsci, qué hubiera sostenido en definitiva y qué hubiera desechado por provisional o errado son de imposible dilucidación, pero han servido para provocar fuertemente, como acicate intelectual y político, la búsqueda de respuestas a los constantes desafíos de la dominación capitalista.

No es extraño que la preocupación de Gramsci por desentrañar los mecanismos consensuales de la dominación burguesa en las sociedades modernas desde principios de siglo, que expresaban formas de integración social de los sectores populares más complejas y obligaban a pensar nuevas estrategias de lucha revolucionaria, haya sido puesta de manifiesto en el cenit de las formas benefactoras del Estado capitalista, con su intrincado entramado de instituciones, desarrolladas tanto en el ámbito de la sociedad civil como en el de la sociedad política, sobre la base de las condiciones materiales más favorables para las masas conocidas desde la aparición del capitalismo. Y también en América Latina se produjo un renovado interés por la obra de Gramsci, sobre todo a partir de la cruenta derrota del proyecto de Allende en Chile y de la emergencia de las dictaduras militares en el cono sur en su conjunto, que volvieron a poner en el tapete la cuestión de la construcción de contrahegemonía popular.

Las lecturas que intentaron hacer de Gramsci un "teórico de las superestructuras", un propulsor de la toma del poder "de a pedacitos", el ideólogo del "compromiso histórico" con la burguesía y de la "vía democrática al socialismo", o que intentaron escindirlo completamente de la tradición leninista e incluso del propio Marx para justificar posturas políticas socialreformistas, se entrecruzaron en una disputa política con quienes pretendían rescatar su esencia revolucionaria y el carácter de continuación-superación de la tradición marxista de sus escritos carcelarios en particular. Intensos debates se suscitaron alrededor de su obra, hasta que los nuevos tiempos neoconservadores, primero, y el derrumbe de los socialismos reales, después, terminaron por eclipsar el interés por este teórico convencido de la conveniencia y de la posibilidad de la transformación socialista de la sociedad.

De ahí que volver una vez más sobre la obra de Gramsci implica un gran desafío. Por una parte, se trata de ser lo más fiel posible al propio autor, teniendo en cuenta tanto la letra como el contexto histórico de su producción y su pertenencia teórico-política a la tradición marxista, en un terreno en que muchos otros antes se han adentrado. Rescatar la dimensión histórica nos permitirá, por cierto, no perder de vista el origen de las preocupaciones gramscianas, a la vez que evitar extensiones improcedentes de sus conceptos y categorías de análisis. Por otra parte, el sentido de un trabajo como el que hoy nos proponemos radica en rescatar la fecundidad explicativa de sus conceptos más sustantivos, aquellos cuya riqueza teórica otorga pistas interesantes para analizar la realidad presente de una sociedad como la nuestra, en un tiempo en que intentar pensar en cambios de la naturaleza opresiva de los capitalismos "realmente existentes" suena más utópico que nunca. No obstante, creemos que vale la pena el desafío.

La ampliación del concepto de Estado y la consiguiente reformulación del concepto de hegemonía producida por Gramsci es uno de los aportes más significativos a la teoría del Estado contemporánea. Más allá de contradicciones y debilidades ya muy bien señaladas por diversos autores, es preciso destacar cómo, al indagar sobre el aspecto consensual de la dominación, Gramsci realiza un invalorable aporte para desentrañar la complejidad de la dominación burguesa en las sociedades de capitalismo desarrollado, que a su vez provee interesantes herramientas para analizar las sociedades periféricas como la nuestra. La relación entre coerción y consenso, entre dirección intelectual y moral y dominio, entre hegemonía y dominación, indisolublemente ligadas a las bases materiales de producción y reproducción de la vida social, constituyen los términos nodales de la reflexión gramsciana de mayor relevancia para entender nuestras sociedades.

El proceso de retorno al sistema democrático en América latina a partir de los años 80, luego de años de regímenes dictatoriales, se vió signado por la implementación de severísimas políticas de ajuste económico contradictorias con las aspiraciones económicas y sociales de los pueblos que impulsaron esos cambios políticos democráticos. Así, la aparente "autonomización" de los aspectos económicos (miseria y exclusión) respecto de los políticos (voto universal periódico y libertades públicas) parecería marcar una fuente de innumerables interrogantes a la hora de pensar sobre el futuro de estas sociedades pauperizadas. Muchos análisis se han efectuado a propósito de esta contradicción, que remite a la ya clásica discusión en torno a la compatibilidad de (qué) capitalismo y (qué) democracia, cuya elucidación teórica y política sigue resultando fundamental. La crisis del esquema neoliberal abrió las puertas, en casi toda la región, a un nuevo ciclo de luchas populares y la consagración de gobiernos que, sea desde la retórica o desde acciones concretas, se plantean en oposición a la agenda de los noventa. En este contexto, la articulación de coerción y consenso, la tensión entre dirección y dominación, la problemática de la construcción de hegemonía burguesa y de contrahegemonía popular constituyen las cuestiones más importantes a propósito de las cuales la obra de Gramsci puede ayudarnos a arrojar luz.

Para dar cuenta de tales cuestiones el presente capítulo se propone, a partir del análisis del itinerario teórico de Gramsci sobre la cuestión del Estado desde la época de L'Ordine Nuovo hasta sus reflexiones carcelarias, indagar en la cuestión de la hegemonía y sus derivaciones en el actual contexto de los capitalismos periféricos como el argentino. Nuestro interés se centrará en un punto en especial: sobre qué bases materiales les es posible a las clases dominantes construir una supremacía hegemónica. En otras palabras, se trata de plantear si es posible la existencia de consenso entre las clases subalternas sobre la base de criterios puramente ideológicos, más allá de sus condiciones de vida reales consideradas en el mediano y largo plazo. De ahí el interés por insistir una vez más en las dimensiones que se abren a partir de la noción gramsciana de hegemonía.

Resta señalar que se ha adoptado el criterio de utilizar abundantes citas textuales, organizadas y expuestas según el orden temático propuesto en este trabajo, a efectos de mantener la mayor fidelidad posible con el pensamiento de Gramsci, justamente por las características no sistemáticas de su obra.