12/5/13

Conflictos y tensiones en torno del Estado ampliado en América Latina / Brasil & México entre la crisis orgánica del Estado y el problema de la hegemonía

Lucio Oliver

Estudiamos la situación actual de Brasil y México a partir del análisis de la relación de fuerzas en el Estado ampliado en ambos países tomando en cuenta las tendencias generales que viven los Estados en la región. Se busca generar algunas hipótesis para interpretar el sentido y el alcance de los álgidos conflictos y tensiones en curso que las luchas y los posicionamientos de la sociedad civil (en sentido amplio) plantean a las estructuras de poder y a las fuerzas dominantes de la sociedad política en ambos países, manifiestos en las recientes protestas, luchas ciudadanas, movimientos sociales, posicionamiento de las organizaciones sociales y las expresiones de la opinión pública con respecto de los programas y las políticas de los gobiernos, así como su repercusión en los aparatos de gobierno, los órganos parlamentarios, los partidos, las estructuras de poder y los espacios públicos.


Una observación metodológica

Primero que nada me interesa hacer una observación metodológica, crítica del enfoque constructivista, sumamente utilizado en los análisis recientes por sus aires renovadores y por sus logros en el estudio de los movimientos sociales. El acento de la crítica apunta a demostrar que las características y alcances de las luchas ciudadanas, los movimientos sociales, los posicionamientos político-partidarios no se explican suficientemente si sólo se considera la dinámica de la construcción subjetiva de la lucha social. El sostener que la acción social autoconstruye sus referencias, su programa, su identidad, ha sido un aporte al seguimiento abierto, no dogmático, de las nuevas formas de la práctica social1. Sin embargo me parece que hay varios aspectos que dicho enfoque aún no considera y que podrían ayudar a comprender mejor el sentido, la incidencia y la dinámica de las luchas sociales:

1) La noción de historicidad, que alude a que la acción de las fuerzas sociales y políticas es el producto de una acumulación previa, de un proceso en el que las luchas y los movimientos son condensación de una historia de contradicciones y conflictos políticos, culturales o económico sociales y de una memoria social a través de la cual los grupos sociales se han ido constituyendo histórica y políticamente  como fuerzas, siempre en relación con las otras fuerzas, esto es, la acción social, se ubica siempre como haciendo parte de una fuerza determinada y en una determinada relación de fuerzas (Gramsci, 1999, Cuaderno 13, notas 2 y 17);

2) Los conflictos se producen dentro de relaciones de poder estructuradas y con referencia a determinadas instituciones, es decir dentro de un determinado Estado ampliado y están relativamente condicionados por las estructuras de poder del Estado y por una determinada relación entre sociedad política y sociedad civil. Las relaciones de poder institucionalizadas crean las instancias y los espacios cristalizados de la relación política de fuerzas.

En ese sentido, en el análisis de la acción social actual, incluso aquella que no se expresa por las vías institucionales, siempre cabe considerar las relaciones de poder institucionales y las formas ideológicas y culturales de la sociedad civil en las cuales aquella se desenvuelve: en el caso actual de América Latina, esas relaciones de poder están determinadas por la transformación reciente de los Estados periféricos bajo la globalización, que los ha transmutado de Estados nacional-desarrollistas en Estados transnacional- gerenciales y financieros de competencia (Oliver, 2005), reformados durante las décadas del ochenta a la del noventa para servir a la valorización del capital y que hoy sufren la influencia mayor o menor de un bloque oligárquico financiero transnacionalizado.

Esos Estados establecen una relación de poder que afecta sin duda a la acción social mencionada, asedian su autonomía y alteran su proyección nacional. Así, conviene considerar que los Estados latinoamericanos reformados son las formas políticas que han abierto las puertas para que el poder financiero global domine las economías nacionales, imponga una globalización unilateral y haya difundido por todos los medios la ideología y las políticas neoliberales mercantilistas, las mismas que hoy están en cuestión por las fuerzas políticas gobernantes en algunos países.

Empero hoy parece claro que ni las relaciones de fuerzas, ni la dominación del poder estatal son formas estructuralmente cerradas que impidan una acción social innovadora. Por el contrario, al incluirlas en el análisis de los procesos sociales vivos, de lo que se trata es de procurar ampliar el horizonte del estudio para desarrollar algunas hipótesis que permitan entender mejor el carácter, las formas, el alcance de la acción social reciente en América Latina, en un contexto estructural como el mencionado, y en la circunstancia coyuntural particular de la primera década del siglo XXI, en el que “el desgaste de los proyectos neoliberales se precipitó más rápidamente que la recomposición de las propuestas estratégicas y de las fuerzas organizadas alrededor de proyectos políticos populares” (Korol, 2007, 230).

Coincidiendo con Korol, un problema a destacar es lo que parece ser la precariedad actual de las propuestas estratégicas y de las fuerzas organizadas alrededor de proyectos políticos populares en función de las necesidades de su combate con las fuerzas organizadas en la estructura de dominación social y en el Estado. Y más que pensar en resolver esa precariedad a través de imaginar abstractamente cómo debían ser esas fuerzas populares, es decir más que centrarnos en el deber ser, el camino adecuado está, como señala Korol, en trata de dialogar con esos movimientos, luchas y fuerzas para interpretar su sentido, sus potencialidades y sus posibilidades ante la situación estructural dada (con un Estado político neoliberal y transnacionalizado presente), situación en la cual el problema parece ser la “insuficiencia” del grado de organización y desarrollo político de las fuerzas organizadas del poder popular: “existe una distancia considerable entre el cansancio social hacia las políticas neoliberales y los procesos reales basados en la fuerza organizada del poder popular” (Korol, 2007, 230).

También queremos incluir en nuestro análisis la hipótesis de Nildo Ouriques en el sentido de que la situación de hoy nos convoca a pensar en que, más que una resistencia a los gobiernos y las políticas neoliberales latinoamericanas (situación que prevalece en México, Centroamérica –excepto Nicaragua que tiene una nueva fisonomía política–, República Dominicana, Colombia, Perú y Chile, lo que se manifiesta en el resto de países de América del Sur es una situación de ofensiva política ideológica de las fuerzas nacional populares, (Ouriques, 2007). Evidentemente ello obliga a pensar de otra forma, más abierta y más compleja, la relación entre sociedad política y sociedad civil.

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Resumiendo, son cinco elementos metodológicos que cabe considerar en el estudio de la acción social latinoamericana actual: 1) la relación histórica y política cultural de fuerzas; 2) el Estado ampliado que alude a la relación orgánica y a la diferencia de expresión y situación entre la sociedad política y la sociedad civil; 3) las propuestas estratégicas; 4) las fuerzas organizadas del poder popular y 5) la situación de ofensiva político-ideológica de las fuerzas nacionalpopulares.

Aludo a las anteriores referencias metodológicas para pensar la situación de América Latina como región, pero los países que he seguido de cerca son Brasil y México, ámbito de mi investigación.