11/4/13

Antonio Gramsci: Una lectura filosófica / Introducción a los 'Cuadernos de la Cárcel'

Ignacio Jardón
  • Redactados durante su cautiverio, los "Cuadernos de la cárcel" constituyen la obra más relevante de Antonio Gramsci, tanto por su extensión como por la multiplicidad de asuntos que aborda. Más citado que conocido, Gramsci constituye todavía hoy una fuente de inspiración para la izquierda y continúa ofreciendo herramientas útiles para el análisis histórico y social.
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En el verano de 2011 volví a leer las Cartas de Antonio Gramsci, de la Editorial Veintisieteletras, prologadas por Francisco Fernández Buey y, en otoño, vi en las librerías un librito sobre /de Gramsci, cuya palabra indiferentes en grandes letras resumía la pequeña recopilación de artículos que contenía.
Indiferentes es uno de los siete artículos que publica en la revista La Ciudad Futura. Este ensayo está escrito contra la pasividad y la indiferencia, señalando muy claramente el rechazo que le produce quien no se compromete, pues vivere vuol dire essere partigiani.

Después vino el invierno. Y continuó la fe en las virtudes del  mercado libre,  la desconfianza en la política y en lo público, el rechazo al gasto social, la negación a recaudar impuestos que graven la renta y la riqueza de las clases acomodadas. Llegaron las elecciones y la reducción de la ciudadanía a súbditos y a clientes de las empresas, a un economicismo financiero que lo devora todo. Se impuso la austeridad en la cultura, en el pensamiento, en la educación, en la sanidad, etcétera. El deterioro de la democracia,  la pérdida de los derechos humanos de los ciudadanos. El triunfo del homo financierus. Se ha presentado el déficit fiscal y el problema de la deuda como producto del despilfarro del Estado de bienestar y no como efectos de la recesión económica. Se ganó la batalla de las ideas, se tiene la hegemonía, se domina la política y una gran parte de la sociedad ha admitido esta visión. Es verdad, que hay resistencia ciudadana en la calle: el 15-M;  la marea verde; las batas blancas; la judicatura y, sobre todo, hay que destacar las tres huelgas generales, dos de ellas en el año 2012, convocadas por los sindicatos.

Las políticas de la derecha hacen recaer sobre el trabajo la salida de la crisis. Todo recae sobre las espaldas de los ciudadanos que tengan un trabajo, una nómina. La salida de la crisis no la van a pagar por igual todos los ciudadanos. La clase subalterna es la que va a pagar el pato. Por eso la desigualdad se hace cada vez más insoportable. ¿Qué narración está justificando esta forma de soportar la crisis? ¿Hay otra posible narración?  ¿Qué otras herramientas intelectuales y políticas podríamos tener? En esta situación ¿convendría volver a poner en circulación el pensamiento de Gramsci contenido en los Cuadernos de la Cárcel?

El pensamiento de Gramsci todavía hoy supone un importante estímulo intelectual. Aporta una perspectiva original para orientar la acción social hacia el objetivo de una mayor libertad y justicia, destacando la necesidad de la participación colectiva de los ciudadanos. Gramsci es el gran descubridor, y sobre todo, el mejor analista en el campo de la izquierda intelectual y política del relevante e imprescindible papel de la sociedad civil para llevar a cabo las transformaciones en el Estado. Percibe que la ruptura revolucionaria con el pasado no siempre es posible, y advierte que la reforma intelectual y moral de la sociedad es el camino real que hay que recorrer, si se quiere alcanzar un proyecto socialista. Esta movilización del potencial social aparece como previa y necesaria para impulsar la emancipación de los sectores subordinados. De esta manera la filosofía de la praxis, de Gramsci, combate una concepción de la política que la reduzca a la acción de los gobernantes y a la sustitución de estos por otros diferentes. Si la política es entendida sólo como este relevo, el resultado es siempre la creciente separación entre gobernantes y gobernados. Al final, ello conduce al descrédito y debilitamiento de la democracia.


IGNACIO JARDÓN nació en Madrid, estudia Filosofía y Letras en la Universidad Complutense. Participa en diversos Seminarios en elInstituto Fe y Secularidad. En el curso 1978-1979 contribuye a montar el sindicato de enseñanza de Comisiones Obreras en Ciudad Real. Se traslada a Madrid y colabora en la revista de la Sociedad Española de Profesores de Filosofía: Paideia. Se doctora en la Universidad Autónoma de Madrid con la tesis ‘ElConcepto de Filosofía en Gramsci’. Ha sido catedrático de Filosofía en el IES Gran Capitán de Madrid y Profesor Asociado del ICE de la Universidad Autónoma de Madrid. Ha sido colaborador de la Fundación de Investigaciones Marxistas en su revista Papeles de la FIM. En la actualidad está jubilado