3/3/13

Tadeusz Kowalik y la economía política del siglo XX / La línea Rosa Luxemburgo, Rudolf Hilferding, Michal Kalecki & John Maynard Keynes

Tadeusz Kowalik
Jan Toporowski

El gran sabio e infatigable combatiente político Tadeusz Kowalik (Varsovia, 1926) murió en su domicilio en Varsovia el pasado 30 de julio de 2012. Tan discretamente como había vivido, investigado y peleado. Es muy notable que su fallecimiento pasara prácticamente desapercibido, ahora que el “marxismo” parece estar experimentando en todo el mundo, también en España y en América Latina, una enérgica reviviscencia. Nombres como Negri, Zizek, Eagleton, Althusser –el que confesó en sus turbadoras memorias no haber leído a Marx— y otros “marxistas occidentales” en el sentido de Perry Anderson (es decir, “marxistas” sin economía política, sin cultura histórica y sin militancia política) dirán hoy al lector joven curioso de Marx (y de la tradición intelectual y política que éste contribuyó a inspirar) mucho más que el del desconocido

Rosa Luxemburgo ✆ Julia Casimira
Kowalik, un economista, sin embargo, imprescindible para entender el núcleo de desarrollo de la economía política del siglo XX: Rosa Luxemburgo (reducida por los partidarios del “marxismo occidental” a una especie de Hannah Arendt de izquierda), Rudolf Hilferding (el ministro de finanzas marxista que consiguió acabar con la hiperinflación de la República de Weimar en 1924), el gran Michal Kalecki, Lord Keynes, la señora Robinson o Piero Sraffa (el amigo y albacea de Antonio Gramsci).

Rudolf Hilferding ✆ Roy Green
¿Por qué el olvido? Otro gran y humilde sabio polaco refugiado desde los años 30 en los EEUU, Roman Rosdolsky, dejó escrita en 1968 esta patética y certera pista: “No siendo yo ni economista ni filósofo profesional, no me habría atrevido a escribir un comentario a los Grundrisse [de Marx], si todavía existiera hoy –como en el primer tercio de nuestro siglo— una escuela de teóricos marxistas más a la altura de esta tarea. Pero los últimos teóricos marxistas de renombre cayeron, en su mayoría, víctimas del terror hitleriano y estalinista.”

Salvo honrosas y valiosísimas excepciones (como la historiografía marxista británica), el “marxismo” de posguerra fue, o catecismo al servicio de un poder autoritario sin brida, o resabiado doctrinarismo de secta, o esforzado autodidactismo sin maestros, o… “marxismo occidental”, es decir, especulación pseudofilosófica (“rococó hegeliano”, en las célebres palabras de Rosa Luxemburgo) sin economía política, sin consciencia histórica y sin voluntad de intervención política.

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