29/3/13

Releer a Karl Marx con los lentes de la filología

Karl Marx ✆ Diego Rivera, mural 
Roberto Fineschi
Traducción del italiano para Gramscimanía por Omar Montilla
  • Hace poco fue publicada la nueva edición italiana de El Capital, que forma parte de las Obras Completas de Marx y Engels. El coordinador, que es el autor de esta nota, explica porqué era necesaria la entrega de esta obra de renovación editorial.
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1. La nueva edición en italiano del primer volumen de El Capital, por mi coordinada y que forma parte de las obras completas de Marx y Engels (Vol. XXXI, Nápoles, La Ciudad del Sol, 1.600 páginas) es un intento de presentar al lector italiano la situación en que se encuentra el trabajo, después de la magnífica noticia de la nueva edición histórico-crítica, la segunda Marx-Engels Gesamtausgabe (MEGA2), extraordinario proyecto que consta de 114 volúmenes en curso de realización, tras transcurrir casi 40 años para su culminación. [1]

La circulación en Italia de las obras de Marx ha sido escasa en los últimos decenios; recientemente hemos visto el resurgir de algunas publicaciones, que es un hecho de saludar en sentido positivo. Sin embargo, en la casi totalidad de los casos, se trata de la simple reproducción de los viejos textos, o presentados sobre la base de las ediciones tradicionales. Sin embargo, la gran novedad de la MEGA consiste en haber mostrado cómo, muchas de las obras más importantes de Marx  fueron en realidad algo muy distinto con relación a las históricamente leídas. El cambio no ha sido solo por las interpretaciones de Marx o Engels, sino es la misma base textual sobre la cual tales interpretaciones se han desarrollado o pueden desarrollarse. La nueva edición en italiano de El Capital, la primera en el mundo occidental, parte de esta premisa.

Es sabido que Marx no se ocupó personalmente de la publicación del segundo y tercer volumen de El Capital, pues fue Engels quien lo hizo después de su muerte, impresas entre 1885 y 1894. Para el segundo volumen, Engels disponía de 8 manuscritos redactados entre 1864 hasta finales de los años 70, con unos niveles muy dispares y diversos para su culminación, ninguno de los cuales estaban listos para ser impresos [2]. Para el tercer volumen tenía a su disposición un gran manuscrito redactado entre 1864 y 1865, y pocas reelaboraciones sucesivas de escasa amplitud [3]. El tercer volumen, aunque fue publicado de último, dicho sea de paso y en verdad, era  solo un bosquejo, un boceto, un borrador. Las cosas fueron más favorables para el segundo, a pesar de que no existía una versión definitiva. Aparentemente el primer volumen fue el más completo y acabado, por cuanto el propio Marx se encargo de hacer imprimir dos ediciones en lengua alemana (1867 y 1872-73) y una francesa (1872-1875), todas ellas con muchas variaciones entre sí.

Del primer volumen de El Capital no disponemos todavía de una edición italiana definitiva, por cuanto la última impresa en el tiempo, que fue la francesa, fue considerada por el propio Marx como la mejor por el contenido, pero definitivamente insuficiente a nivel lingüístico [4]. En 1883, año de la muerte de Marx, Engels hizo imprimir la tercera edición alemana, en la cual Marx no participó personalmente, sin embargo había dejado índices y anotaciones al margen de las ediciones precedentes; pero será Engels a continuar y a no seguir sus indicaciones [5]. De este episodio han resultado situaciones paradójicas, como por ejemplo, los relativos a la subdivisión en capítulos y secciones. Si se siguen las ediciones francesa e inglesa se tiene una estructura y si se sigue la edición alemana  y las traducciones de ella derivadas se tiene otra. El único texto publicado por Marx es, paradójicamente, el menos inteligible. En conclusión: Para comprender a Marx no se puede obviar la compleja estratificación del texto, que, en el caso de la teoría del capital, consiste de 15 volúmenes en 24 tomos, es decir, toda la segunda sección de la MEGA.

2. Esta edición pretende presentar al lector italiano todos los textos que nos han llegado y que Marx escribió con la intención explícita de realizar el Libro I de El Capital.  Para este propósito se ha buscado de tener en cuenta un cierto número de traducciones existentes –italianas y no italianas– valoradas desde el punto de vista lingüístico y editorial, en el sentido más amplio. Ninguna de estas ediciones –con excepción, en parte, de la edición en lengua castellana a cargo de Pedro Scaron– está a la altura de la problemática de hoy día. El hecho fundamental es que actualmente, después de la MEGA, no se sabe exactamente qué publicar cuando se quiere imprimir el Libro I de El Capital.

¿Cuál es entonces la edición de referencia si no existe una que haya sido revisada por Marx? Se ha visto que no es posible utilizar la edición francesa por varios motivos. Las opciones son dos: o la segunda edición alemana, o la cuarta (en la cual Engels continúa a insertar (pocos) pasajes de la francesa, pero que por el resto es igual a la tercera). En 1975, en clave antiengelsiana y no con el propósito de publicar un “auténtico” texto marxiano, Pedro Scaron en su edición en castellano, decidió usar la segunda (II), introduciendo como variantes a las versiones sucesivas. Si esta decisión es en ciertos aspectos legítima, se presta sin embargo a críticas sustanciales, según mi opinión, y la principal es la siguiente: encontramos en nota, más no en el texto principal, partes no solo consideradas por Marx superiores, sino efectivamente por el publicadas en la edición francesa. En cambio, los materiales “viejos” se encuentran en el texto principal. Por el contrario, usando la IV edición (sustancialmente igual a la III) se tiene al menos la mayor parte de aquel contenido en el cuerpo del texto. Hay que hacer resaltar, cómo ninguna de las dos escogencias  (II o IV edición alemana) presente el texto principal de acuerdo a la subdivisión “final” de la edición francesa. En realidad, la única solución sería publicar todas las ediciones integrales, que resulta una operación  editorialmente prohibitiva.

“Crear” una obra reconstruyendo el texto sobre la base de manuscritos marxianos para el volumen I, sería una operación de redacción, de la cual sería difícil evaluar la “marxianidad”. En esta edición italiana nos ha parecido razonable adoptar como base textual la IV edición alemana de 1890 a cargo de Engels; respecto a la cual se han producido las principales variantes de todas las demás (I, II, III edición alemana, edición francesa). Los textos de referencia son los que aparecen en la MEGA, II sección, vol. 5-10.

Pese a todo, se proporciona no solo el tradicional texto de El Capital con sus variaciones; más allá de ellas (centenares de páginas) se tiene la primera traducción del Manuscrito 1871-1872, presentado según la reconstrucción crítica dada en el Vol. 6 de la II sección de la MEGA. Se trata de un texto muy interesante, por cuanto es la cantera de trabajo para reescribir totalmente el primer capítulo sobre la Mercancía de 1867 y del correspondiente apéndice para los “no dialécticos” en la preparación de la II edición alemana y de la edición francesa. Allí tenemos las indicaciones fundamentales sobre cómo leer el texto editado. Se tiene, pues, una nueva traducción del llamado VI capítulo inédito extraído del Manuscrito 1863/1864, de acuerdo a lo ya publicado por la MEGA, II sección, volumen 4.1.

Finalmente veamos, brevemente, cómo han sido estructurados los dos tomos. En el primero, el lector encuentra el texto de la IV edición alemana. En el segundo tomo se encuentran las variantes de la I, II y III edición alemana y de la francesa, los dos manuscritos indicados (I parte del Manuscrito 1863-1865 –el llamado “VI capítulo inédito” – y el Manuscrito 1871-1872 y todos los instrumentos críticos: glosario, notas explicativas e índices (pesas y medidas,  literatura citada, nombres, argumentos).  Serían  un total de aproximadamente 1.600 páginas.

3. En lo atinente a la traducción, es notorio el refrán (cuya traducción al castellano es imposible, a menos de arriesgarse a perder el “sabor” italiano, Ndel T.) que dice: “traduttore tradittore”; generalmente válido, asume en el caso de El Capital, un particular significado, porque estamos en presencia de un mix de lenguaje hegeliano, sarcasmo publicitario, verbo humorístico y así sucesivamente. Tarea ardua y dura. Se ha intentado hacer lo posible para lograr la vivacidad del estilo, pero en lo que concierne a la problemática estrictamente científica, nos ha parecido necesario dedicar algunas páginas a explicar la traducción de algunos conceptos o términos claves. La selección hecha en esta nueva edición italiana, se relacionan, de hecho, a los problemas que surgieron de la confrontación entre las traducciones existentes y los problemas metodológicos desarrollados paralelamente con la publicación de la nueva edición histórico-crítica.

Inicialmente se pensó en utilizar la traducción al italiano realizada por Delio Cantimori y agregar simplemente las variantes. Sin dejar de considerar que tal traducción era un válido instrumento, a pesar del tiempo transcurrido, hemos advertido que igual como ha sucedido con la mayor parte de las traducciones occidentales existentes, no se hubiera logrado de momento resolver varios y significativos problemas ligados a la complejidad categorial del texto, sobre todo en los primeros capítulos. Tal insuficiencia hacía imposible a quien no pudiese tener acceso al texto alemán una más profunda comprensión de la problemática y del efectivo desarrollo categorial.

En lo que atañe a la IV edición alemana, se han traducido nuevamente los primeros siete capítulos y se ha revisado exhaustivamente el resto (las traducciones de las variantes y de los otros manuscritos son totalmente  nuevos). Como lo hemos dicho, por un principio de transparencia y claridad, se decidió explicar sobre la selección de las traducciones efectuadas en un amplio glosario. Traducir un cierto término significa, optar por selecciones interpretativas. Si ello es inevitable, lo más correcto es revelarlo. He aquí una lista de algunas de las categorías: Veräußerung / Entäußerung, Ding / Sache, wirklich / reell, darstellen / vorstellen / repräsentieren, Erscheinung / Schein y varios otros.

De esta manera, el lector tendrá acceso al texto alemán y, si es que acaso no estuviera de acuerdo con la opción adoptada, tendría la posibilidad de resalir al término/categoría en cuestión.

4. Obviamos referirnos a las posibles nuevas interpretaciones del texto, para no sobreponerlas al carácter crítico de la edición italiana. De manera genérica, creo que todavía se puede afirmar que diversas de las interpretaciones tradicionales, aunque se refieren a puntos fundamentales han sido convertidas en sentido común, porque han sido transformadas en axiomas de manual, parecen, diría, “imprecisas” para una lectura filológica y desinteresada del texto.  Pretendo decir que a pesar de que los desarrollos sofisticados de la teoría de Marx, son el resultado de debates complejos y de gran valor cognoscitivo, no siempre comienzan por la formulación de los presupuestos. Creo que la gran contribución de la filología, en un momento de crisis y de estancamiento  general en el panorama teórico en algún modo vinculado con Marx, está no tanto en hacer revivir debates seculares, sustancialmente cerrados desde hace decenios, o transitar más allá de aquel Marx mal leído, sino en repensar la pertinencia de las premisas de tales interpretaciones, su fundamento filológico. Me parece que, incluido el amplio espectro de las lecturas posibles, la filología ayude a excluir algunas seguramente infundadas, o a dar mayor o menor soporte a otras más plausibles. Según mi opinión, es esta la opción más productiva y científicamente fecunda de hacer, y espero que esta nueva edición en lengua italiana pueda contribuir en este sentido.

Notas

[1]  Para mayor información sobre la MEGA, consultar mi trabajo ‘Un nuovo Marx’, Carocci, 2008, y al pequeño volumen, que pronto será publicado ‘MEGA2, Marx ritrovato’, a cargo del llorado A. Manzone, Roma, Mediaprint.
[2]  Sobre los manuscritos para el II libro, reenvío a mi trabajo ‘Il secondo libro del Capitale dopo la MEGA2’, en “Marxismo Oggi, 2010/3, pp. 32 ss., retomado en la nueva introducció al mencionado libro, a cargo de A. Mazzone. pp. 25 ss.
[3]  Sobre los principales problemas vinculados con el manuscrito para el tercer libro del 1864-1865 en relación al libro en prensa, reenvío a mi trabajo ‘Ripartire da Marx’, Napoli, La città del sole, 2001, pp. 370 ss.
[4]  El hecho de que el mismo Marx haya dicho que esta edición era de ser preferida, ha obligado a considerarla la mejor “en general”. En realidad, la reconstrucción filológica permite señalar con extrema precisión, cuales hayan sido las mejores y cuales hayan sido los defectos. Sin enhtrar en el fondo nde este debate, para el cual reenvío a mi ‘Introduzione al Capitale’ se puede asegurar que las mejores se pueden encontrar en la séptima sección sobre la acumulación, mientras los defectos son… la misma traducción, que por aproximadamente un tercio del texto se desvía significativamente del original, al punto que no se encuentra por ningún lado el concepto de “valorización”.
[5] Cfr. K. Marx, Verzeichnis der Veränderungen für den ersten Band des “Kapitals“ en K. Marx, F. Engels, Gesamtausgabe, sección II, vol. 8, Berlin, Dietz, 1989.

Roberto Fineschi ha cursado filosofía y economía en Siena, Berlín y Palermo. Entre sus pubblicaciones recordamos ‘Ripartire da Marx’ (Napoles 2001), ‘Marx e Hegel’ (Roma 2006) y ‘Un nuovo Marx’ (Roma 2008). Vencedor del premio Riazanov, es miembro de International Symposium on Marxian Theory, con el cual ha publicado varios ensayos y libros, entre ellos ‘Re-reading Marx. New perspective after the critical editio, Palgrave 2009.