10/3/13

La manifestación del silencio

Ricardo Sánchez Ángel
  • Este trabajo  me fue remitido para su publicación en ‘Gramscimanía por el profesor Sánchez Ángel, doctor en Historia y profesor Universidad Nacional de Colombia, originalmente lo fue en el N° 31 de la Revista Izquierda, de Bogotá
El 7 de febrero se cumplieron 65 años de la realización de la Manifestación del Silencio, convocada por Jorge Eliecer Gaitán en Bogotá (1948). En la actualidad, distintas organizaciones sociales están convocando para el próximo 9 de abril a una movilización que una el significado del 7 de febrero con esa fecha, bajo el símbolo de la paz.

Con el fin de contribuir a recordar la trascendencia de la movilización del sábado 7 de febrero de 1948, presento este relato. No sin mencionar que el 9 de abril no puede perder el significado de día aciago en que se asesino al caudillo popular Jorge Eliecer Gaitán y a centenares de gentes humildes, ni tampoco el carácter de levantamiento nacional, no solo en Bogotá sino en Barrancabermeja y otras ciudades del país. El 9 de abril se puede leer en clave del 7 de febrero, especialmente en la Oración por la Paz pronunciada por Jorge Eliecer Gaitán, cuyo párrafo pertinente yo cito en este articulo.

Así describe la composición de esta inmensa muchedumbre el escritor Miguel Torres:

La cita es a las dos de la tarde en la Plaza de San Diego, y hacia allí se dirigen en buses, tranvías, camiones, furgones y zorras los que vienen de los suburbios y de barrios tan apartados como Las Ferias, Siete de Agosto, San Fernando, Puente Aranda, San Cristóbal, Veinte de Julio, Ricaurte, Santander, Tejada, Palermo y Chapinero. Otros llegan caminando desde el Paseo Bolívar, Germania, Egipto, El Guavio, La Candelaria, La Perseverancia, Las Nieves, Las Cruces, Teusaquillo y otros barrios cercanos. Muchos han viajado en flotas, trenes y camiones desde poblaciones periféricas como Soacha, Bosa, Chía, Usaquén, Fontibón y desde lejanos pueblos y ciudades de provincia. A las tres de tarde, bajo un sol agobiante que castiga sus rostros, unas ochenta mil personas, entre hombres y mujeres, dan comienzo al desfile por la carrera séptima. Los hombres se han descubierto las cabezas y llevan sus sombreros en la mano. La multitud viste ropas oscuras y agita en las manos banderines negros y rojos.