4/2/13

Recepción de Gramsci en Cuba

Ileanys Mª Mena Fernández

Antonio Gramsci, un filósofo y político italiano que sufrió prisión por su pensamiento marxista y liberador, y su obra más fecunda la escribió en este período, fue rescatado y analizado en la década del 90 del siglo pasado por los intelectuales cubanos. La intención es presentar y analizar nuestra sociedad civil que estaba en la polémica de los intelectuales norteamericanos. El trabajo se centra en ese llamado, tanto político e ideológico que se le hizo a la conciencia de los cubanos acerca de lo que conocemos como nuestra sociedad civil a través de la obra del filósofo italiano y aclarando que su quehacer se tenía en cuenta aunque fuese empíricamente en la construcción de nuestra sociedad.

I. Presentación del filósofo

Para adentrarnos en el pensamiento de un filósofo es necesario saber quién era éste, por lo que les presento al “protagonista de esta obra”: Antonio Gramsci, filósofo y político italiano nació en Ales, Cagliari, en 1891. Entre 1919 y 1922 escribió un considerable números de artículos políticos en los periódicos socialistas y comunistas de la época, entre los que se encuentran La Città Futura, Avanti, Il Grido del Popolo y sobre todo en L'Ordine Nuovo, semanario del que fue animador y director. Fue uno de los creadores del Partido Comunista Italiano en 1921, convirtiéndose en su secretario general tres años más tarde. Antes de 1926, año en que cae preso de la dictadura fascista había desarrollado una intensa actividad como crítico de la cultura y hombre político revolucionario en Turín, Moscú, Viena y Roma. Su intensa actividad política, apenas le da tiempo para dedicarle a su esposa Julia Schucht, con la cual tiene dos hijos que prácticamente conoce por correspondencia. Sus escritos de la cárcel presentan una profunda reflexión, pues trata diversos temas como el materialismo histórico, la historia de la filosofía, la religión, el estado, el partido, la relación entre base y superestructura, entre el proletariado y la intelectualidad, y otros que quedaron plasmados en sus Quaderni del Carcere. Otras de sus obras son: El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce; Notas sobre Maquiavelo, sobre política y sobre el estado moderno; Los intelectuales y la organización de la cultura. Muere en 1937, pocos días después de haber cumplido la sentencia impuesta por la dictadura de Mussolini.