7/2/13

La política como discurso en las raíces de la Teoría de la Praxis

Sylvia Amalia Ruiz Moreno

Introducción

En los últimos años hemos visto una cierta proliferación de investigaciones y ponencias que combinan la ciencia política y el análisis del discurso. Desde la filosofía política o como parte de estudios sobre la opinión pública o sobre el perfil de algunos dirigentes políticos, asoma un acercamiento entre ambas disciplinas. Si nos detenemos en las producciones de nuestra comunidad académica, toda la obra de Ernesto Laclau1, a partir de la aplicación de las categorías del lingüista Ferdinand de Saussure al análisis de lo social –entendido como un sistema de diferencias y cadenas equivalenciales- (Laclau, 1996: 71) resulta una referencia obligada en el plano de la filosofía política.
Los trabajos de análisis de corpus de discursos políticos, por su parte, encuentran una obra precursora en el análisis del discurso peronista de los años 70, elaborado por Silvia Sigal y Eliseo Verón Perón o Muerte (1986). Sólo para nombrar dos ejemplos muy conocidos y bien diferentes de las relaciones entre lo político y lo discursivo.

Aún teniendo en cuenta la diversidad y disparidad de los trabajos desarrollados por politólogos, lingüistas y semiólogos (todavía nos resulta extraño hablar de “analistas del discurso” como algo separado de aquellas dos disciplinas), podemos distinguir ciertos rasgos comunes entre la ciencia política y el análisis del discurso: la juventud de su desarrollo académico, la confluencia de múltiples esferas del conocimiento que les dan origen y despiertan la polémica sobre su autonomía y definición frente a aquéllas disciplinas ya establecidas y, por otra parte, la invasión de tradiciones epistemológicas que han circulado por el ámbito de las ciencias sociales confiriéndoles sesgos y limitaciones de objeto y método, en esa lucha por constituirse como áreas específicas del conocimiento humano.

A pesar de tanto interés que despierta y de toda esa historia paralela en su trayectoria académica, creemos que todavía queda mucho por explorar entorno a la conjunción de ciencia política y análisis del discurso. La propuesta de esta ponencia consiste en abordar una de las muchas aristas posibles de ese vínculo, desde una de las tradiciones epistemológicas que han desarrollado sendas disciplinas. Además, la particularidad de nuestro planteo reside en la recuperación de cierto momento histórico en el que se produjo esa confluencia, en lugar de discutir los avances más recientes en los estudios teórico metodológicos de estos campos del conocimiento. La idea es que por ahí, en ese momento de acercamiento que quedó trunco por circunstancias políticas concretas, quedó pendiente un potencial de investigación que ahora estamos en libertad de desarrollar.

Decimos que este es un aporte desde las raíces de la teoría de la praxis, porque, más tras el desarrollo primigenio en la obra de Marx, la teoría de la praxis se despliega en medio de los acontecimientos y de los debates del marxismo del período de entreguerras. De la convulsión, de la transición, de la violencia, de la bisagra entre dos épocas, emerge el legado de Antonio Gramsci y contemporáneamente se desarrolla la primera fase de la obra de Mijail Bajtín, que, como hipótesis de trabajo, queremos identificar también con la teoría de la praxis.

Y lo que encontramos como denominador común en estos autores puede sintetizarse en la comprensión de la política como discurso. Esta idea, lejos de convertir nuestro objeto de investigación en una abstracción sobrenatural es la que nos permite aprehender el acontecimiento político tal y como es accesible a nuestro entendimiento: a través de la palabra viva –el lenguaje en uso: el discurso- referida a las cuestiones del poder y la hegemonía. El discurso como materialidad para comprender los fenómenos políticos, es la definición que queremos extraer de la confluencia de Gramsci y Bajtín, como una propuesta para el estudio de la ciencia política.