15/2/13

La ciencia de Gramsci

Rodrigo Larraín Contador

La obra de este pensador es bastante unitiva y cada tema aparece desperdigado en distintos textos, y en la práctica, la división temática ha sido elaborada por sus comentadores. Comprender a Gramsci tiene algunas dificultades, por ejemplo la excesiva trabazón de un tema con otro y el que los textos de bastante profundidad aparezcan entremezclados con juicios valorativos cargados de pasión, ello se debe a las condiciones en que escribió su obra: las cárceles de Mussolini.

Gramsci tiene una concepción de la ciencia antipositivista, lo que significa un fuerte historicismo; sin embargo, el historicismo gramsciano no es extremo. En Marx la interpretación historicista es mucho más fuerte; con todo el riesgo que ello significa, pues un historicismo
extremo equivale a que cada hecho social es sui géneris.

Gramsci privilegia una ciencia social que él denomina "Filosofía de la Praxis", si bien ambas palabras unidas son casi opuestas, lo paradoja! está más bien en que no se trata de una filosofía, pues su campo es la realidad constituida por los objetos sociales tampoco en rigor es una praxis ya que su razón de ser es verificar o, mejor dicho hacer verdad en la realidad los asertos de una teoría, el materialismo dialéctico. En un sentido simple, filosofía de la praxis significa también el marxismo.

Es en su obra El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, donde Gramsci hace las afirmaciones más explícitas sobre lo que el mismo entiende por ciencia. Si bien es cierto que este texto constituye una réplica al 'Ensayo popular de sociología de Bujarin', hay allí contenidas afirmaciones de carácter universal. No obstante, nos parece que las coordenadas fundamentales, su "Weltanschauung" - palabra que prefería usar, antes que concepción de mundo- se hallan en Maquiavelo y Lenin.

Gramsci afirma que el pensamiento marxista hacia su época, era pura y simplemente materialismo de sentido común; -equivalente, aunque opuesto a la religión-, siendo Bujarin el principal exponente de esta vulgarización. El pensamiento no marxista, a su vez era en gran parte idealismo, más aún, puro neohegelianismo. Por tanto, ubicándose el autor en el polo materialista, era urgente "hacer ¿avanzar" la filosofía de Marx a un punto de mayor maduración o validez, es decir, cientifizarla. En verdad Gramsci sostiene que el marxismo está lleno de sesgos gnoseológicos burgueses y pasa por un momento de tergiversación teórica. Gramsci no fue el único en percatarse de esto, poco más tarde Lukács y Korsh se orientarán en este sentido. De allí entonces que tenga tanto empeño en recrear a Marx para superar interpretaciones falsificadas de éste, superarlo, en el sentido de extraer la lógica contenida en la obra de este autor -su método- y, coherentemente, impedir el declinamiento teórico del marxismo.

Cierto es que Gramsci escribió dando circunloquios, de manera elíptica, casi en clave, para que sus carceleros no le prohibieran fijar su pensamiento en el papel; pero, también es cierto que lo que pretendió fue, en el océano de interpretaciones del marxismo en boga por los años de la década de los veinte, postular una más, la auténtica, la científica.