11/2/13

Gramsci y el concepto de revolución pasiva

Adam David Morton

Leon Trotsky escribió una vez en el libro La revolución permanente que, ‘Es falso que la economía global es simplemente una suma de las partes nacionales de una u otra clase de la misma […] En realidad, las diferencias nacionales representan una combinación original de las características básicas del proceso mundial’. De la misma manera, el concepto de la revolución pasiva, desarrollado por Antonio Gramsci, intenta demonstrar como los procesos del la formación de un Estado tienen sus raíces en las circunstancias de un desarrollo a la vez combinado pero desigual. ‘El capitalismo es un fenómeno histórico y global cuyo desarrollo desigual’, según Gramsci, ‘significa que las naciones individuales no pueden estar el mismo nivel de desarrollo económico al mismo tiempo’.

Mi presentación de hoy, enfocará en la relación entre las condiciones de un desarrollo a la vez combinado pero también desigual y la revolución pasiva para explicar los procesos distintos en la formación del Estado en México dentro del ambiente de políticas capitalistas en todo el mundo. Mi objetivo es de presentar la importancia de los conceptos de la revolución pasiva y el desarrollo desigual el historia de México. En mi opinión, el concepto de la revolución pasiva tiene la capacidad de enfocar en las diferencias específicas de la lucha de clases, acumulación capitalista, y la formación del Estado en México y en fronteras más lejanas.

Hay dos partes de mi presentación: primero, un estudio teorético del significado de la revolución pasiva como una estratégica de las clases usada para formar el Estado moderno y la acumulación de capital; y segundo, un comentario breve de acontecimientos de revolución pasiva que han ayudado en la formación del Estado en México específicamente la Revolución Mexicana y la consolidación del capitalismo. Mi libro Revolution and State in Modern Mexico: The Political Economy of Uneven Development (Rowman & Littlefield, 2011) enfoca tambien la edad de ‘desarrollo estabilizador’, y neoliberalismo en México como otro ejemplo de la revolución pasiva, y otros formas de resistencia subalterna. Desafortunadamente, dado el tiempo que tenemos hoy, no puedo incluir estos temas en mi presentación.

Abordando revolución pasiva

El concepto de la revolución pasiva se refiere a instantes dentro de la cual hay aspectos de relaciones sociales de desarrollo capitalista que son o constituidos o ampliados (ver Capital & Class). Esto resulta en la ruptura revolucionaria y la restauración de relaciones sociales. Dentro de la revolución pasiva las acciones de las clases dominantes responden a las clases populares hay un nivel de hegemonía activa, con la primera aceptando ‘una cierta parte de las exigencias de abajo, por la tanto “restauraciones progresistas” o “revoluciones-restauraciones” o incluso “revoluciones pasivas”’ (Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel, Q10II§41xiv, Tomo 4: p. 205). Una revolución pasiva se puede referir a aspectos progresivos de cambios históricos, durante épocas revolucionarias, que llegan a ser disminuidos resultando en la reconstitución de relaciones sociales dentro de un nuevo orden capitalista.

Por ejemplo, Arnaldo Córdova en ‘La ideología de la Revolución Mexicana’ dice que la dimensión social de la Revolución Mexicana se basó en la reforma agraria y los derechos de los obreros, ‘pero sin poner en peligro la existencia del capital, que definitivamente era, no solo necesario, sino indispensable para la nación’ (1973: p. 24). Según Gramsci, la burguesía después de la Revolución Francesa, ‘pudo presentarse como “Estado” integral, con todas las fuerzas intelectuales y morales necesarias y suficientes para organizer una sociedad completa y perfecta’ (Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel, Q6§10; Tomo 3: p. 18). Al contrario a esta formación estatal, otros países europeos experimentaron una serie de revoluciones pasivas en las cuales las antiguas clases feudales no fueron destruidas pero mantuvieron un papel político a través del poder del Estado.

Citando Gramsci:

El nacimiento de los Estados modernos europeos por pequeñas oleados reformistas sucesivas, pero no por explosiones revolucionarias como la francesa original. Las “oleadas sucesivas” están constituidas por una combinación de luchas sociales, de intervenciones desde arriba del tipo monarquía iluminada y de guerras nacionales […] la restauración se convierte en la forma política en la que las luchas sociales encuentran cuadros bastante elásticos para permitir a la burguesía llegar al poder sin rupturas espectaculares, sin el aparato terrorista francés. Las viejas clases feudales son degradadas de dominantes a “gobernantes”, pero no eliminadas, ni se intenta liquidarlas como conjunto orgánico (Cuadernos de la cárcel, Q10II§61; Tomo 4: p. 231).

Por lo tanto hay una dialéctica de la revolución y restauración que es bloqueada en una situación de revolución pasiva porque ni las antiguas ni las nuevas clases se hacen hegemónicas. Gramsci observa que (Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel, Q13§27; Tomo 5: p. 65) observa, ‘Se trata de ver si en la dialéctica “revolución-restauración” es el elemento revolución o el elemento restauración el que prevalece’. Es importante mantener este énfasis en la lucha entre las clases y las contradicciones de la revolución y restauración. Para tenerlo claro, una revolución pasiva no se refiere a acciones que son literalmente pasivas. El proceso de la revolución pasiva puede ser violento y brutal, los resultados ni predeterminados ni inevitables. ‘Toda la historia desde 1815’ [mil ochocientos quince], como escribió Gramsci (Cuadernos de la cárcel, Q13§1; Tomo 5: p. 17), ‘en adelante muestra el esfuerzo de las clases tradicionales para impedir la formación de una voluntad colectiva de este género, para mantener el poder “económico-corporativo” en un sistema internacional de equilibrio pasivo’.

La condición de la revolución pasiva es, por lo tanto, es un ejemplo de la formación del Estado moderno dentro de condiciones antiguamente territoriales y globales. ‘En el periodo posterior a 1870 [mil ochocientos setenta], con la expansión colonial europea,’ escribió Gramsci, ‘todos estos elementos cambian, las relaciones organizativas internas e internacionales del Estado se vuelven’ (Cuadernos de la cárcel, Q13§7; Tomo 5: p. 22). Entonces la idea de Gramsci del ‘Estado integral’ es una manera mejor de entender la dinámica de las clases en la acumulación capitalista que por ejemplo las ideas alternativas en las cuales el Estado se entiende en términos puramente Sociológicos. Una relación orgánica entre el Estado y la sociedad civil a través del desarrollo de un consenso activo junto con fuerza simboliza la condición de hegemonía.

Por otra parte, en una situación de revolución pasiva, ‘Lo importante es profundizar el significado que tiene una función tipo “Piamonte” de las revoluciones pasivas, o sea el hecho de que un Estado sustituye a los grupos sociales locales para dirigir una lucha de renovación’ (Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel, Q15§59; Tomo 5: p. 233). Aquí según Hughes Portelli, en su libro ‘Gramsci y el bloque histórico’, hay una ‘Estatalización’ de la sociedad civil, o una situación en que las clases gobernantes no son capaces de integrar totalmente el pueblo usando condiciones de hegemonía, cuando ‘Decían que se proponían la creación del Estado moderno [pero] produjeron algo bastardo’ (Cuadernos de la cárcel, Q19§28, Tomo 5: 422). La condición de revolución pasiva se puede ver entonces como una situación de hegemonía, quizás con dos conceptos señalando puntos en un continuo. Sin embargo, para ser un poco más correcto es importante reconocer que por Gramsci procesos hegemónicos fueron distinguidos cuidadosamente de, pero a la vez relacionados con, condiciones de la revolución pasiva.

Para estar de acuerdo con Hugues Portelli: ‘No existe sistema social donde el consenso sirva de única base de la hegemonía, ni Estado donde un mismo grupo social pueda mantener duraderamente su dominación sobre la base de la pura coerción’ (Gramsci y el bloque histórico, p. 30).

En resumen, se puede hacer tres distinciones con referencia a la condición de hegemonía y su conexión  a la revolución pasiva:

1. Una situación de hegemonía integral basada en una relación orgánica entre las clases dominantes y las subalternas. ‘El Estado  [equivale] la sociedad política  [más] sociedad civil,’ citando Gramsci, ‘o sea hegemonía acorazada de coerción’ (Cuadernos de la cárcel, Q6§88; Tomo 3: p. 76).  Esta es una referencia para demostrar como: ‘El ejercicio “normal” de la hegemonía en el terreno que ya se ha hecho clásico del régimen parlamentario, está caracterizado por una combinación de la fuerza y del consenso que se equilibran, sin que la fuerza supere demasiado al consenso, sino que más bien aparezca apoyada por el consenso de la mayoría expresado por los llamados órganos de la opinión pública’ (Cuadernos de la cárcel, Q1§48, Tomo 1: p. 124);

2. Una situación de la hegemonía decadente indicando la descomposición ideológica del poder gobernante con una cultura y una integración política débil: ‘Entre el consenso y la fuerza está la corrupción-fraude (que es características de ciertas situaciones de difícil ejercicio de la función hegemónica en que el empleo de la fuerza presenta demasiados peligros)’ (Cuadernos de la cárcel, Q1§48, Tomo 1: p. 124);

3. Y una situación de hegemonía mínima basada en ‘actividad hegemónica’ pero donde ‘la política se convirtió en un aspecto de la función de dominio’, indica la condición de la revolución pasiva: donde ‘el elemento Estado-coerción’ es mayor que la ‘actividad hegemónica’ (Cuadernos de la cárcel, Q19§24, Tomo 5: p. 387; Q6§88, Tomo 3: p. 77).

Para estados postcoloniales que se enfrenten con los problemas de un desarrollo desigual, el sendero al mundo moderno es revolución pasiva.

Construyendo revolución y el Estado en el México moderno

Según Enrique Semo en su ensayo ‘Revoluciones pasivas en México’, hay tres puntos que señalan la historia de revolución pasiva en México: (1) el siglo diez y ocho época de las reformas Borbón; (2) el fin de la dictadura de Porfirio Díaz; y (3) la época del neoliberalismo desde los años ochenta. Del punto de vista de Semo estos tres modelos de revolución pasiva se construyen todos por una forma de modernización dirigida por el gobierno vinculada a la expansión del mercado mundial y las relaciones mercantiles del capitalismo. En mi opinión, hay un problema con esta extensión a través de la historia de la revolución pasiva que llega a un punto más lejano de las relaciones modernos de la producción capitalista. Entonces, de mi punto de vista la época de la revolución pasiva en México empieza con la consolidación del capitalismo moderno después de la Revolución Mexicana (ver ‘Enrique Semo and the Limits of  Neoliberalism’). En mi libro, ‘Revolution and State in Modern Mexico’, examino tres periodos del la revolución pasiva: la Revolución Mexicana; desarrollo estabilizador; y neoliberalismo. Entonces para mi presentación de hoy, voy a enfocar en la Revolución Mexicana y su importancia frente a las condiciones de la acumulación originaria (ver también ‘Reflexiones sobre el desarrollo desigual: la revolución mexicana, la acumulación originaria y revolución pasiva’).

Revolución Mexicana y las condiciones de la acumulación originaria

Quiero enfocar en las consecuencias de la Revolución Mexicana y los principios del capitalismo y la formación del Estado moderno. Teniendo sus raíces en las condiciones del desarrollo desigual y combinado, mi argumento es que resultado de la Revolución Mexicana fue una revolución pasiva. Con esto quiero decir que hubo una combinación de intervención del Estado y una movilización de las clases populares para asegurar procesos de acumulación originaria y la creación del capitalismo moderno. El proceso de la acumulación originaria, según Marx, conlleva el despojo de los campesinos de sus tierras por métodos de apropiación y concentración. Esto fue un proceso histórico de romper la relación entre el campesino y sus condiciones de subsistencia produciendo individuales sin propiedad y así clasificándolos como proletarios.

Sin embargo, en el mundo postcolonial los procesos de la acumulación originaria necesitan el apoyo del Estado como el sitio de la acumulación del capital. En Capital (volumen uno), la velocidad de la acumulación originaria supone el poder del Estado, para esforzar la sociedad de llegar a ser bajo la influencia del modo de producción capitalista. En las condiciones del desarrollo postcolonial Marx indicó también que el proceso de acumulación original existe junto con las relaciones inmobiliarias, es decir desarrollo combinado y desigual. Esta situación da lugar a un desarrollo Estatal con lo cual se asegura la reproducción de capital. Como dice Adolfo Gilly en La revolución interrumpida (p. 208) las constitucionalistas y la burguesía en México, eran:

los beneficiarios más directos de la “reforma agraria” y se enriquecieron con una voracidad comparable a la burguesía de la gran revolución francesa. De allí nació la capa de nuevos latifundistas y nuevos ricos “revolucionarios” a quienes representaron después los gobiernos de la burguesía mexicana y que se unieron y confundieron con los restos de la vieja oligarquía y otros contraltos comerciales por el estilo.

Como dice Gilly en resumen (p. 352): 
‘Con este sistema peculiar de acumulación originaria (ya probado por la burguesía europea siglos antes) se desarrolló la burguesía posrevolucionaria, que luego invirtió los dineros robados en empresas bancarias, industriales o comerciales y continuó enriqueciéndose por la vía normal de la acumulación capitalista’.
Para resumir, la Revolución Mexicana era una forma de revolución pasiva en la cual había una expansión de relaciones capitalistas a través de no solo una serie de ruptura y cambios violentos sino también continuidades del poder de clases dominantes. Los derechos de las clases subalternas fueron a la vez cumplidos y desplazados: la reforma agraria, los derechos obreros, la expropiación de petróleo, nacionalismo, y Cardenismo. El resultado fue una combinación de revolución y restauración. El las palabras de Héctor Aguila Camin, en su libro A la sombra de la Revolución Mexicana: ‘la legacía principal de la revolución fue un Estado en lo cual su propia estructura fue creada para sustituir y proteger la hegemonía emergente de la burguesía nacional’. Estas son las mismas contradicciones de la circunstancias de la revolución pasiva: revolución y restauración.

Dichas contradicciones de la revolución pasiva pasaron entonces a la época del desarrollo estabilizador; la edad del neoliberalismo; el fracaso del la hegemonía del PRI; y el surgimiento de formas distintas de resistencia por las clases subalternas. Estas formas han incluido movimientos guerrilleros en el campo y en zonas urbanas y también organizaciones obreras autónomas además de movimientos de estudiantes.

En resumen

El concepto de revolución pasiva da más fuerza al capitalismo resultando en transiciones sucesivas de la lucha de clases pero organizadas por el poder del Estado. Las consecuencias son contradictorias y combinan elementos de ‘revolución’ y ‘restauración’ que niegan la intervención de las clases subalternas. Mi argumento es que la historia del desarrollo del capitalismo Mexicano y la formación del Estado moderno se señala por una serie de revoluciones pasivas. La condición de revolución pasiva es una de las maneras principales para introducir cambios “revolucionarios” a la sociedad con la meta de ampliar relaciones capitalistas de producción.

Para terminar con las palabras de Gramsci:

En cada país el proceso es distinto, si bien el contenido es el mismo. Y el contenido es la crisis de hegemonía de la clase dirigente [Entonces] se habla de “crisis de autoridad” y esto precisamente es la crisis de hegemonía, o crisis del Estado en su conjunto (Cuadernos de la cárcel, Q13§23, Tomo 5: p. 52).

Estamos todavía experimentando estas condiciones de crisis en México hoy en día con las exclusiones sociales, políticas, y económicas del neoliberalismo; procesos de movimientos sociales de resistencia; y quizás la aparición de violencia proclamada en la guerra contra las drogas.

Nota del autor: Este texto fue mi presentación en el coloquio “Usos de Gramsci en la Teoría Social y Política” en el Centro de Estudios Sociológicos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), México (14 a 17 noviembre, 2011). Quisiera agradecer la cordial invitación de Massimo Modonesi. Una versión será publicada en Acta Sociológica (2013). Una disculpa si hay errores en el español.

Adam David Morton es Profesor Asociado, Codirector e investigador del Centro de Estudios Sociales y de Justicia Global (CSSGJ) en la Escuela de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Nottingham.